Artículo 5.361º: “Cómo una democracia puede pasar a una semi-democracia”.
Y, desde una semidemocracia a una
no-democracia. Este es el grave problema que desde el siglo veinte se percibió
con claridad y todo el mundo político se la hace.
Dice o expresa el señor José Fernando Flórez Ruiz, director en Estudios
Políticos de la Universidad Externado de Colombia, en un artículo
publicado en El País, sábado, 07 de febrero del 2026 titulado: Cómo
detectar a un potencial tirano en campaña. Aconsejo y sugiero que usted
estimado lector/a lo lea con detenimiento.
Nos cuenta, que ya Clístenes, el creador de la democracia
griega, estuvo preocupado por este problema, y, por eso se inventó el
ostracismo, el artilugio para echar a un líder político, durante diez años en
la Antigua Atenas. Pero este es el problema que siempre está tentada la
democracia. Sea de orden presidencialista o sea “dualista”, es decir, Jefe de
Estado y Jefe de Gobierno, separados en dos personas biológicas y en dos
Personas Jurídicas.
Pero en el siglo veinte, se
percibió con claridad que sistemas, en mayor o menor grado democráticos, sean de
corte “tradicional-religioso” en algunas culturas, y, sea de tipo “democrático
occidental”, pasaron y se traspasaron a sistemas no democráticos, y, además lo
hicieron en poco tiempo. Quizás, quizás las circunstancias del momento, el
temor del pueblo a otros sistemas no-democráticos, hicieron que aceptase una
parte importante de la población estos cambios.
Porque las no-democracias de
determinada ideología estaban ascendiendo en el panorama, y, algunas
sociedades-Estados consideraron que para defenderse tenían que dar el paso de
ellos mismos también pasar a sistemas semidemocráticos, después algunos
democráticos, pero de corte liberal, al menos en ideología, cultura, sociedad,
etc. En contra de sistemas no-democráticos que el Estado controlaba a toda la sociedad,
el Estado, y, todos los órganos o casi todos de la sociedad y del Estado,
incluso de la economía.
Ahora, para algunos, cuando en el
horizonte se van amplificando formas y figuras de sistemas no-democráticos, las
democracias occidentales, por sí y en sí, más débiles y más frágiles, en cuanto
algunos baremos, pueden tener la tendencia o la tentación de caminar hacia
sistemas no democráticos.
Pero también, puede suceder, que
sociedades que no desean semidemocracias, sus líderes, por razones diversas que
la población mayoritaria no entiende, sea por personalidad propia, por
intereses propios, por una enorme ambición de poder que se puede titular o
plantear como adicción al poder, o sea por tener agendas secretas, que sólo
conocen las elites políticas y económicas, o sean por mandatos directos o
indirectos, en Europa, mandatos de Bruselas
que lo permiten, o lo han puesto en esa situación para resolver algún problema
muy grave, o para que quizás, ningún otro país de Europa termine como la Yugoslavia-Exyugolasvia, para alejarse
de ese peligro.
Puede por todas esas razones y
otras además, que sistemas democráticos avancen hacia sistemas
semi-democráticos en la misma Europa. Porque el líder y el partido que lo
regenta y gestiona la rex pública, vaya controlando no sólo los mecanismos y
órganos de su partido o ideología política, además de los entes y organismos e
instrumentos del Estados, y, en gran parte, también o en parte, mecanismos y
organismos y entidades de la sociedad civil, de forma directa o indirecta, y,
además una parte de la población tenga su apoyo, directo en forma de votos,
indirecto, en forma de comprensión.
Un liderazgo así, apoyado por
otras fuerzas sociopolíticas con representación política parlamentaria, puede
llevar a un líder, o, a un sistema sociopolítico, democrático, hacia una semidemocracia. El
grave peligro es que muchos pueden aprobar directa o indirectamente ese
sistema, “ese caminar hacia una semidemocracia”, sin percatase, que se puede
dar un nuevo paso y avance hacia una “no-democracia débil”, quizás “no fuerte”,
peros ya una no-“democracia débil”. (No
olviden que las no-democracias suelen dividirse en tres grupos aproximadamente:
autocracias débiles, no-democracias débiles, no-democracias fuertes o, con otro
lenguaje: autocracias, dictaduras blandas, dictaduras fuertes o de hierro, o si
desean otra clasificación: autocracias, dictaduras, tiranías…).
Clístenes,
Solón, Efialtes, Pericles, quizás si viesen los panoramas
actuales en el planeta y en Europa, se percatarían de esto, y, quizás Clistenes que sabía más que yo de
democracia, y, quizás también que usted, entendería estas palabras, viendo a la
luz, de la situación del siglo veinte en el planeta y en el mundo. Y, también
en Europa… Porque claro está la evolución de las personas, las personas no se
conocen de antemano, -sus purgatorios y
paraísos e infiernos interiores no los conocemos los de otras personas-, las
personas que ocupan el Poder Político, las Autoridades Máximas tampoco.
En relación con esta cuestión y
unida a ella, está la pregunta: ¿Cómo darse cuenta cuándo un liderazgo,
personal y de persona, tanto biológico-psicológico y tanto el ente
sociopolítico ideológico que representa y gestiona-regenta, partido en la
nomenclatura actual, está pasando de un liderazgo democrático a uno
semidemocrático? ¿Cómo se pueden ver que el viento suena y se mueve cada vez
más frío y más preocupante, cómo…? ¿Y, si se detecta, qué clase de “ostracismo”
se puede aplicar hoy, es decir, cómo se puede bajar o descender del Sillón y de
los Altos Sillones…?
Preguntas que superan mis
conocimientos y mi inteligencia, pero de muchas maneras y formas se hacen en la
calle. Ya, ya han llegado en/a la calle. Empezando por una frase: “es que mi
padre o es que mi abuelo, me contaba que empezó el lío, el pre-lío de tal o de
tal forma…”. Paz y bien y paz y racionalidad y paz y moral correcta. ¡Nadie se
ofenda, porque a nadie se desea ofender, a nadie se debe ofender…!
http://youtube.com/jmmcaminero © jmm caminero (09 febrero 2026 cr).
Fin
artículo 5.361º: “Cómo una democracia puede pasar a una semi-democracia”.
E.
22 febrero