Artículo 5.722º: “El cuento de la lechera literaria”.
El
cuento literario de la lechera literaria. Un autor durante cincuenta años
ha estado produciendo un libro de un título de cuarenta mil páginas, veinte
millones de palabras…
Y, se decía, si The
New Yorker, ofrece esta noticia y esta información. Primero, se
demuestra que existe que es real. Segundo, un agente externo al autor y al
libro demuestra que existe. Tercero, que aunque este producto cultural sea de
baja calidad, es uno de los diez más grandes de toda la historia cultural de la
humanidad, al menos según los listados actuales. Con el tiempo irá bajando de
número en dicha lista. Cuarto será presentado en el mundo de la cultura internacional.
Quinto, quién sabe, si algún periódico de ámbito nacional de su sociedad, pues
contrata a ese escribiente a publicar artículos.
Quién sabe si alguna editorial
privada y de importancia nacional quiere publicar alguna parte, cien o
doscientas páginas… ¡Pero un día se levanta por la mañana, y, el cántaro de
leche de la lechera se ha roto…! ¡The New Yorker, ni otros cientos de
medios, durante años no han querido publicar esta noticia, investigar sobre
esta noticia, mostrar esta noticia cultural al mundo…!
¡O, quizás se levantas una
mañana, y, recibes un correo electrónico, y, cuándo ya no lo esperaba le
expresan que The New Yorker, va a empezar una investigación periodística
para saber en qué consiste esta obra literaria-filosófica de cuarenta mil
páginas… y, que le envíe material
documental, etc.!
¡Aunque no se produzca completo
el cuento de la lechera, se habrá producido una parte de ese
relato-noventa-cuento…! ¡Esperamos… esperamos que la “información enviada”
llegue al periodista correspondiente, al primero que realice la selección, y,
sea consciente, tenga tiempo, de mirar bien, y, darse cuenta lo que le están
ofreciendo…! ¡Si pasa la red o selección o criba de ese primer o primera
periodista, y, asciende de nivel, quizás de ahí, pasará a otro u otros dos, que
mirarán si esa noticia que se les ha enviado tiene categoría suficiente para
ser examinada como noticia cultural, si tiene importancia…! ¡Y, entonces
empiece la rueda del cuento del lechero…!
¡El sujeto escribiente, piensa
que sí, que informar de uno de los diez libros, de un único título y un único
autor, con más palabras de todas las culturas humanas, hasta ahora, es una
noticia cultural, aunque el libro sea de baja calidad…! ¡Pero…!
¡Si un medio de comunicación, de
suficiente peso en el ramo, no informa de dicha obra, que existe, que es real,
posiblemente esa obra cultural, aunque sea de baja calidad se perderá…! ¡No en
unos años, pero si en unas décadas…! ¡Poco a poco se irá perdiendo… y
autodestruyendo… porque ese proceso ya empezó en tiempos del mismo autor o
escribiente o escribano o polígrafo…!
¿Cuántos libros se pierden a lo
largo de los siglos… por unas razones o por otras…? ¿Cuántas obras de la
cultura en todos los aspectos y temáticas y saberes…?
¿Se estima que de la Antigüedad
se habrán perdido cientos de miles de libros, algunos hablan de millones?
Estamos hablando de libros-títulos, no muchas copias de ese libro-título sino
de todos, incluso de los originales… Se habla según la Biblioteca del Congreso de
Washington que de la literatura latina sólo ha perdurado un uno por
ciento… Por eso se habla de las trescientas tragedias clásicas griegas de Esquilo Sófocles, Eurípides y algún oro
autor, sólo han permanecido hasta ahora completas treinta y dos –datos de
Internet, no quiero ponerme ninguna medalla-.
¿Cuántos incunables se han
perdido todas las copias, conocemos 27.000 libros o ediciones, pero cuántas se
produjeron… hablamos de libros de un tamaño de hojas, ahora se considera un
libro aquella publicación de cincuenta páginas en adelante, pero aquellos
“folletos” de menos de cincuenta páginas…?
¿Quizás entre 1900-2025 se hayan
perdido, libros publicados entre uno y diez millones…? Son cálculos aproximados
que nos ofrece la WWW, no son invenciones de este escribiente… Hablamos de
libros publicados… Que tuvieron cincuenta o mil ejemplares… y, cada década se
van perdiendo ejemplares o copias… Hasta no encontrarse ninguna. O, habiendo
alguno, nadie sabe dónde está… Queda
ficha bibliográfica que existió y se publicó pero no se encuentra ninguna
copia. De ahí, la enorme importancia de la venta de libros de segunda o quinta
mano…
¿Cuántos libros “inéditos”
manuscritos no publicados, sea a ordenador o a mano o a máquina se pierden…?
¿Cuántos se hacen en una generación… o en un siglo…? ¿Cuántos perduran cien
años más o doscientos años…? ¿Quizás, el noventa y nueve por ciento, se han
perdido cien años después de fallecer el autor o autora, hablamos de obras no
publicadas…? ¡¿Pero son enormes… las cifras que se calculan…?!
¡¿Cuántas obras literarias quedarán
en el Registro de la Propiedad
Intelectual que no hayan sido publicadas nunca, y, que sólo queden esa
copia o ese ejemplar…!? Me pregunto si los investigadores de y sobre la
literatura y otros saberes van a bucear en esos archivos para intentar entender
y comprender la producción cultural y literaria, por ejemplo en el siglo
diecinueve, incluso de autores totalmente desconocidos y autoras…
¿Se perderá un libro de un único
autor y de un único título de cuarenta mil páginas… veinte millones de palabras…?
¡Bueno terminemos el artículo del
“lechero/a literario/a”! ¡Paz y bien…!
https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ
© jmm caminero (21 sept. 2026 cr).
Fin
artículo 5.722º: “El cuento de la lechera literaria”.
E.
25 sept.