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Artículo 5.258º: “La propia muerte y la muerte del cercano”.

                         Artículo 5.258º: “La propia muerte y la muerte del cercano”.

Dos realidades a las que hay que enfrentarse/confrontarse, la muerte de los más próximos/cercanos, los que has formado uña-carne contigo, y, la muerte de ti mismo o de tu mismo.

No crea que puedo ser original e innovador conceptualmente en estos temas. Este es un tema eterno. La vida trae una variedad enorme de casos y de posibilidades. Pero, todo ser humano se enfrenta a la muerte de personas tan cercanas a ella, que cuándo fallecen, es cómo si le quitarán algo de su corazón o de su hígado, es un silencio que irá apaciguando y suavizando durante años y décadas, pero siempre quedará. Y, después, y, al mismo tiempo está la muerte de sí mismo. Son dos realidades que se complementan de algún modo.

El morirse de uno mismo también existe esa doble bifurcación, uno mismo frente al Misterio de la Ventana que se abre, otros dirían frente al Misterio de la Puerta que se cierra. Dicho de otro modo más popular, unos creen que después habrá un Después con un Ser Supremo, y, otros creen que después, que el Después no existe… Otros, dudan, dudan durante toda la vida o, dudan durante un tiempo de su existir…

De alguna manera, cuándo un individuo se acerca a ese Después, si las circunstancias lo permiten, si se percibe en el horizonte la posibilidad, porque puede ser de improviso y sin avisar, puede y debe prepararse a ese Último-Primer Negocio eterno. Debe preparar su conciencia, debe prepararse a ese caminar o a ese paso. Debe perdonar y perdonarse. Pero también debe ir preparando a los cercanos, para que su viaje particular les sea lo más fácil con los que ha formado y conformado uña y carne y sangre y miradas…

Pero existe diversidad de realidades. Hemos indicado dos grandes grupos, pero después las circunstancias y multitud de factores, cambian de una realidad humana a otra. Incluso las realidades sociopolíticas. Pero uno de los aspectos más duros de esta realidad de la muerte, es cuándo un niño o niña se queda huérfano. Dice Internet, no sé si será cierto, que entre cien y ciento cincuenta millones de niños están huérfanos en estos momentos. Dice Internet que cinco mil niños quedan huérfanos cada día. ¿Qué podemos decir ante esto…? ¿Qué podemos decirles a esos niños que quedan huérfanos, a esas niñas, aunque sabemos que no leerán estas palabras…? ¿Qué podemos decirles a esos adultos y adultas que fuero huérfanos…?

Ciertamente, en este capítulo, como en todos hay diferencias, no es lo mismo el niño o niña huérfano o huérfana que quede un progenitor o progenitora y es cuidado por él o ella. O, el que no le queda ninguno. Y, al menos, tiene abuelos y abuelas. O, aquel niño que no le queda ningún progenitor, ni padre, ni madre, ni abuelo, ni abuela… Ni aquel que queda sólo o en compañía de otros hermanos. O, aquel que su Sociedad-Estado dispone de entidades administrativas humanitarias y regladas, de aquellos que no les queda nada más que la calle… -Siento y presiento, que si alguna persona adulta ha pasado por esta situación y está leyendo estas palabras, me parece que quizás, le corra alguna lágrima por las mejillas-. Pero quiero compadecerle, quiero sosegarle, si se puede decir esto…

Tampoco es lo mismo la muerte del progenitor o de ambos o de uno. No es lo mismo, si ha sido en un accidente de tráfico o biológico, sin que la familia lo esperase. Y, el niño o niña se queda sólo y en soledad, de un minuto a otro. Tampoco es lo mismo si ha sido después de una larga o corta enfermedad. Tampoco si ha sido en una guerra o en un conflicto grave. O, si ha sido en un accidente de tráfico o en una actividad laboral… O…

Podríamos continuar, pero es un artículo complejo y triste y entristecido. Especialmente, si hablamos de los niños que se quedan huérfanos, pero también es enormemente triste, la madre que pierde un niño o adolescente. Conocemos familias, que perdieron un niño, incluso de meses. Y, esa familia, siempre han tenido ese dolor en el corazón. Si eran dos hermanos  o tres o cuatro que llegaron a adultos, en su fuero interno, aunque nunca hablasen de ello o casi nunca, siempre se consideraban que fueron-son tres o cuatro o cinco, aunque uno falleció. Siempre está el recuerdo de ese niño-bebé, niña-bebé que falleció a los pocos meses. Siempre… ¡Siempre está ese dolor, ese vacío, ese silencio… siempre, aunque apenas se exprese…!

Hoy, hablamos de la muerte y del morir. En este doble sentido o en esta doble dimensión: el morir de los cercanos y el morir propio. Hoy, también de las distintas muertes de los seres humanos. Hoy, también de los huérfanos en el mundo, esas cifras de cien millones… ¡Cien millones…!

https://muckrack.com/jesus-millan-munoz          © jmm caminero (08 diciembre 2025 cr).

Fin artículo 5.258º: “La propia muerte y la muerte del cercano”.

E. 14 diciembre 2025 a La Verdad de Ceuta.com. La Voz de Palma.com.

Artículo 5.210º: “Los humanos fallecen: Octavio Paz y Sor Juana Inés”.

                         Artículo 5.210º: “Los humanos fallecen: Octavio Paz y Sor Juana Inés”.

Hasta ahora todas las especies de humanos que han existido, y, de homínidos anteriores, cada individuo ha fallecido. Por tanto, el morir y la muerte es una realidad presente.

Pero no me voy a ir en este texto, al menos de momento, por las teorías que dicen que la informática o la superinformática o hiperinformática del mañana, dentro de un siglo o tres, podría crear una “réplica individual de cada persona”, y, traspasarla a un sistema de ordenador, y, de esa forma y manera, tener una vida, si no eterna, si durante siglos o milenios, seguir evolucionando mentalmente dentro de un artilugio superinformáticos. No. Hoy, voy hablar, a recordar a dos grandes genialidades de las letras hispánicas. Uno, Octavio Paz, dos, Son Juana Inés de la Cruz.

Hasta la Independencia Americana del Sur, emancipación de España, todo era España, todo formaba parte del Reino de España, quizás, una consecuencia lateral, no pensada, no organizada desde el principio, trajo como consecuencia, un factor esencial, la Independencia-Emancipación. La guerra de la Independencia Española de 1808-1814, trajo como consecuencia, una de ellas, la Independencia-Emancipación de América del Sur. Y, desde ese momento se rompieron enormes lazos. Creo, que muchos territorios de la Península Ibérica, la Mancha, venga por caso, vivían peor que muchas zonas de América del Sur en el siglo dieciocho. Cito esto, porque se rompió, en gran parte, cosa que ahora este siglo último se intenta restablecer, ese puente literario entre América del Sur y España. Y, en cierto modo continúa.

En este recordar los artículos hispánicos, creo que ya llevaré citados más de dos centenas de autores y autoras, y, con ellos artículos y nombres concretos. En este buscar y rebuscar por estos viajes interiores. Porque al final, la literatura es sólo una narración interior que se excusa en algo exterior, y, viceversa. Pues me he encontrado con un artículo de Octavio Paz Lozano (1914-1998), titulado: Oración Fúnebre, hecho luz y materia de palabras en ABC, del día 21 de abril de 1995. Y, nos habla de diversas cosas, una de ellas, de la muerte y sepelio de Sor Juana Inés de la Cruz Ramírez de Santillana o Juana de Asbaje (1648/1651-1695), para mi, un misterio y enigma de mujer. Todavía me pregunto, cuánto de sus escritos se habrán conservado, cuánto se habrán perdido, cual es su biografía más o menos exacta...

En un ambiente de un convento de clausura, tan propenso a que las letras se puedan perder, o, al menos, eso es lo que se dice –me he preguntado muchas veces, si en los Archivos y bibliotecas de conventos, monasterios, iglesias, incluso después de pasar y padecer tantas guerras y quemas, si todavía quedarán manuscritos de escritores, filósofos, teólogos, y también de obras de féminas, que sólo queda el manuscrito o sólo algún ejemplar o copia de una publicación. Me pregunto si habría que realizar un trabajo de recuperación de todas esas obras, primero catalogación y descubrimiento, después recuperación. Aunque sea expresarlo en forma virtual, antes que se pierda más. En eso están distintas entidades y organismos culturales, también hay que indicarlo.

Hoy, recordamos diríamos cuatro realidades: una, el género del artículo de opinión y literario. Que para muchos con él, se podría hacer grandes obras. Acumulación de cien artículos como de cien poemas, y, construir una obra maestra y genial. Este sería uno de los fines que todos los que se dedican a este género deberían intentar. Dos, el problema de lo Trascendente y de la Trascendencia, en definitiva, de la muerte. De saber, si tenemos eternidad o no tenemos eternidad individual cada ser humano. Tercero, Octavio Paz. Cuarto, Sor Juana Inés de la Cruz.

La biografía y la obra de Sor Juana Inés de la Cruz, es el ejemplo, claro y evidente, de lo que llevo defendiendo, ya décadas, las obras se pierden. Esta es la realidad. Las producciones culturales se pierden masivamente. Esta es la realidad y esto es lo real. Es cierto que ahora, los grandes o que son considerados grandes, pueden archivar y guardar miles de documentos de todas clases de sus personas y sus producciones, sea en el tema-saber que sea. En el siglo veinte hubo una explosión del concepto de conservación de las producciones, cartas, documentos, obras de los grandes hombres y mujeres de la cultura. América y sus universidades están llenos y rellenos de todo ello. ¡Cuántas producciones culturales de mujeres se habrán perdido a lo largo de los siglos, hayan estado en conventos o no…!

Pero después existen figuras consideradas en su tiempo de segundo nivel y tercer nivel. Y, en provincias también. Aquí, está el meollo de la cuestión. De estas obras y de estas personas apenas se conserva nada, es más se pierde. Ya en vida de autores y autoras empieza un proceso de pérdida y de olvido y de deterioro de sus materiales… Este es el drama. Ciertamente, puede que sólo un autor o autora, en tal especialidad o en tal otra, uno de cada cien, dentro de dos siglos se valorará más que en el presente. Pero por ese solo autor o autora, uno entre cien o uno entre mil. Se deberían organizar sistemas masivos, de quién quiera, existan lugares, aunque sean virtuales para conservar sus producciones…

Dice Octavio Paz en su artículo que citamos: ”El 17 de abril de 1695, a las cuatro de la mañana, en una de las celdas de este mismo recinto, murió Sor Juana Inés de la Cruz. […]”.

¡Cuánta, cuánta cultura, interpretación e interpretaciones del mundo se habrá perdido, siglo tras siglo, cuánta se seguirá perdiendo, cuánta…!

https://muckrack.com/jesus-millan-munoz          © jmm caminero (06 noviembre 2025 cr).

Fin artículo 5.210º: “Los humanos fallecen: Octavio Paz y Sor Juana Inés”.

E. 16 noviembre 2025 a Galicia Digital.com. La Voz de Palma.com.

Artículo 5.149º: “El hambre de los dioses y Eugenio Trías”.

                         Artículo 5.149º: “El hambre de los dioses y Eugenio Trías”.

Los humanos aman lo absoluto, y, toda vida, tiene algo de búsqueda del absoluto, puede ser una Entidad Trascendente o Dios, en todas sus formas, puede ser una idea-ideal.

Creo que no te encontrarás un ser humano que no busque la totalidad o el absoluto. Y, cómo el ser humano es tan complejo y tan simple, como dispone de tantas aristas, áreas, dimensiones, perspectivas, ángulos pues cada uno, de alguna manera, ese absoluto es una cosa diferente, aunque existen grupos y agrupaciones. Una especie de hipermercado del absoluto. Unos, pueden ponerlo en lo Trascendente, sea en la interpretaciones orientales o las occidentales, otros en inmanentes, sean de tipo sociopolítico, artístico-estético-cultural, sea experiencias biográficas y personales, sean económicas, políticas, sensuales, de divertimento, etc. Aquello del torero es real: “hay gente pa too”. Que se le achaca al torero el Bomba o el Bombita al hablar con Ortega y Gasset –bueno, existen diversas interpretaciones de autores y autoridades-.

Me he encontrado un texto-artículo, una ráfaga de palabras, y, como toda columna periodística habla algo de todo o de casi todo de algo, una de Eugenio Trías, que nos habla de su amigo Alberto Cardin, lo recuerda por su fallecimiento, lo homenajea, lo siente que haya fallecido. Es agradable en el mundo de la cultura, leer y percibir, que los autores sienten el fallecimiento de otros autores. Que valoran la amistad, y, que no están siempre de forma suave o menos suave levantando las espadas de las confrontaciones ideológicas. Las palabras hacen daño. No puedes estar de acuerdo con todo y con todos y en todo y en todos. No puedes. Así se desarrolla la rueda del saber, de las ciencias, de las filosofías, de las artes. Pero las diferencias se pueden expresar con perfumes y frutas endulzadas o con vinagre con espadas de fuego.

Dicho artículo, se denomina: El hambre de los dioses, de Eugenio Trías Sagnier (1942-2013), publicado en La Vanguardia el día 12 de julio de 1994. Nos cuenta en una nota a pie de página, que al principio Cardin no estaba de acuerdo con los escritos de Trias, pero los dos llegaron a ese ideal, de estar en desacuerdo intelectualmente, en algunos conceptos pero respetarse con amistad sincera. De tal modo, que según el relato llegaron a comer, como forma ritual casi, varias veces cada año. Hasta que la enfermedad del homenajeado se volvió mortal. La famosa última enfermedad, aquello del humor, todos los minutos duelen, pero el último mata.

Yo, que también tengo cierta edad, en mi juventud y primera adultez recuerdo los ecos intelectuales de Cardin, por España, evidentemente también de E. Trias. Estos artículos cuando cito a algún autor o algún artículo, siempre tienen el sentido de homenaje, de recuerdo del recuerdo, de esa pequeña historia por el articulismo hispánico que vamos haciendo, y, otros contenidos y continentes, significantes y significados…

Los artículos es como la filosofía “ex”, es de alguna manera ante un tema o una cuestión o un hecho o un dato o una nimiedad o una idea, mostrar algo del saber acumulado, más bien experiencialmente, en los distintos ámbitos en que cada sujeto se ha movido. Uno, combinará la realidad, sea actual o no, con la literatura, otros con las artes, aquellos con las ciencias sociales, estos de al lado con la filosofía-teología, aquel, aquel en fin…

Unos, unos meterán más ethos o experiencias personales, o cada uno hace un refrito-combinado-cóctel intentando que este invento humano de la columna periodística sea agradable a los ojos del Buen Dios, y, de todos los humanos, que se acerquen a beber-pensar un poco en esas líneas de palabras. Quizás, estando esperando en la consulta de un médico, quizás paseando y se sienta un poco para descansar, quién sabe, en el metro o autobús… La experiencia humana es ilimitada, aunque después se concentre en varios tipos, la experiencia de los autores, también es ilimitada pero simple.

Creo que los humanos tienen hambre de lo Infinito, de lo Ilimitado, de lo Imposible, de lo Trascendente, de la Trascendencia, de Dios. Tienen hambre de infinito de muchas maneras y de muchas formas. La inmensa mayoría hasta ahora, podemos decir, al menos, en estos miles de años, en algo que es Algo, que llamamos Dios, en Oriente sería, algo así, como “la ilimitación del ser, concentrado en el nirvana, o en la detención de la rueda del sufrimiento, o nirvana”. En definitiva, los hombres tienen hambre de Dios, aunque sea como en aquella película, aquella imagen de film, que tengo de aquel personaje se encerraba en el vaso del whisky/güiski, para representar el director ese hambre de infinito, en este caso mal utilizado, un infinito del alcohol que lleva a la destrucción de la persona…

Que las sociedades y las colectividades, tengan una concepción de Trascendente, las diversas orientales, o, tenga otra, las diversas occidentales, o, diga no tener ninguna de esas dos anteriores, sino disponer de ideales-idealismos inmanentes, pueden ser diversos, o exprese no tener ninguna, sean relativismos-materialismos-sensualismos, aunque éstas se pueden combinar con las terceras. No sólo hacen una sociedad y Estado diferente, sino un ser diferente, individual y colectivo. Aunque usted no lo crea según la metafísica-trascendencia que crea es cierta, o pueda serlo, cada ser humano es diferente y diferenciado de otros, se va haciendo diferente-diferenciado poco a poco de otro, al menos en sus palabras, en sus hechos, en sus creencias… Al final de nuestra vida individual sabremos si existe el Buen Dios, si existe Alma inmortal individual, si existe Cielo y No-Cielo… Son grandes preguntas. Quizás, a usted no le agrade que alguien le haga estas preguntas, pero usted ha podido dejar de leer este cúmulo de palabras-ideas. Usted es libre para ello.

El error occidental, es que una parte de la población está perdiendo el concepto de Trascendencia, en el sentido de un Ser, Ser Personal e Ilimitado e Infinito y Trascendente o Dios. Este es el gran drama occidental, su gran debilidad ir abandonando ese concepto. Echamos a Dios por la puerta, y, dejamos que entren por la ventana mil ídolos, mil supersticiones, mil no-dioses. Este es el drama de Occidente actual. Porque la metafísica es el pilar sobre el que se fundamenta toda la sociedad, todos los individuos, todo el Estado.

http://youtube.com/jmmcaminero      © jmm caminero (04 octubre 2025 cr).

Fin artículo 5.149º: “El hambre de los dioses y Eugenio Trías”.

E. 12 octubre 2025 a Pontevedraviva.com.

Artículo 5.129º: “Lo que podemos ver y no ver”.

                         Artículo 5.129º: “Lo que podemos ver y no ver”.

Toda la historia de la humanidad se centra, o, al menos uno de los puntos esenciales, en lo que puedes ver y lo que no puedes ver, tú como individuo, tu sociedad y tu cultura…

No todos percibimos y vemos lo mismo, pero ni individual, ni colectivamente. A un objeto o ente concreto, el que sea, unos lo miran desde un punto de vista y otros desde otro. Una casa en una calle de tu pueblo: uno, lo percibirá como la casa de su abuela, otro, cómo sería un buen solar para hacer un bloque de pisos, aquel que trabaja en los Seguros que esa vivienda no tiene seguro de ellos, etc.

Pero en cada época, hace tres siglos no éramos conscientes de los virus, ni teníamos idea que existían, pero tampoco que existían cientos de miles o millones de galaxias, o, que se podría viajar a la Luna. Cada época y cada tiempo y cada sociedad y cada cultura percibe o ve o siente o conceptualiza unas cosas y no otras, o unas realidades de un modo y otras de otro –por ejemplo, la concepción de la mujer o del niño-. Y, este es el gran dilema de la vida. O, al menos, uno de ellos.

Si entramos en la vida diaria y rutinaria, te encuentras que los medios de comunicación, parece que la sociedad está dividida en tres grandes bloques sociopolíticos: unos, los de un lado o color, en una gran gama de matices, otros, los de otro lado y también con muchos matices, y, un tercero, que se esfuerzan en entender que unas medidas son mejores las soluciones de unos colores y otras, de otros… Y, evidentemente, en cada sociedad, después existen realidades particulares, en nuestra Iberia tan antigua, además de los famosos colores sociopolíticos, ahora está en efervescencia el problema de la secesión del Estado o Nación-Estado…

Pero los humanos nos podemos dividir por los que vemos una cosa y los que vemos otra o los que no vemos dicha realidad o los que dudan de ver esa realidad. O, dicho de otra manea y de otra forma: lo que es visible para uno y lo que no es, lo que es cierto y lo que no es, lo que es evidente y lo que no es, lo que tiene futuro y lo que no es, lo que crees en un tema y lo que no crees. Ahora sería tiempo de citar a algún autor/a, alguna cita de algún autor/a, alguna referencia a algún autor/a. Pero no lo voy hacer, al menos de momento. Voy a intentar no caer en la tentación de la cita. Para mí, créanme es difícil…

Siguiendo con lo que vemos o no vemos, esta es la historia, para usted los milagros de Lourdes o de Calanda o de Olivenza del arroz son verídicos o verdaderos o posibles, pero para su vecino no lo es. Para otros, algunos acontecimientos del siglo veinte, que se hicieron, los justifican y otros no. Aquí, habría que expresar una cosa que no somos conscientes, es que yo puedo explicar que tal persona ha fallecido porque le ha caído un rayo, y, explico el fenómeno del rayo, y, otra es justificar. Explicar no es justificar, a ver si nos enteramos.

Yo o usted, puedo explicar el porqué ha sucedido un fenómeno social, doy causas, razones, motivos, fines, doy una explicación, pero no quiere decir que lo justifique, no creo que sea ese fenómeno conveniente o esa opción, creo que puede ser no eficiente o ser no moral… A ver, si nos enteramos, explicar y justificar son diferentes. Puedo decir, el señor Presidente A, seguirá siendo presidente en la siguiente legislatura, por tal o cual razón o razones. Pero no estoy justificándolo, solo explicando. Puede que no esté de acuerdo… o, sí… entonces explico y justifico al mismo tiempo…

Por tanto, creo que todavía hay “realidades en el universo” que no somos capaces de ver y de percibir. Ni siquiera sabemos si existen. Podemos pensar que en el fondo de la Antártida, dicen que hay agua, si existe agua, quizás existan microorganismos o bacterias que no conocemos. Existen en el universo millones, cientos de millones de galaxias, no tenemos ni idea, no vemos, no percibimos, no experimentamos todo lo que puede haber o existir o haber existido. Existen quizás ecuaciones matemáticas o mundos matemáticos que todavía no hayamos descubierto. O, quizás, existen cambios estéticos y artísticos que todavía no hemos imaginado. No sabemos todavía la revolución o cadena de revoluciones informáticas lo que nos traerán, los campos de la realidad que nos abrirán, etc.

Usted, dice que existe Dios, un Principio Personal de un Ser Inmortal que es superior a todo lo que el universo es y contiene y será, y, su vecino dice que no existe, y, la otra vecina, expresa que duda. Por tanto, aunque de los mil millones de definiciones que hemos hecho sobre el ser humano, una, una más es ésta, “somos lo que decimos que vemos, lo que decimos que percibimos, lo que decimos que sentimos o lo que decimos que creemos, y, creemos que no somos, no nos definimos, aunque seamos, porque puede influirnos lo que creemos que no somos, por lo que expresamos que no percibimos, que no existe, que no experimentamos, no sentimos, no concebimos…”. El mundo continúa dando vueltas… ¡De verdad, ha entendido usted este artículo, vuélvalo a leer, porque tiene mucha más importancia de la que cree este tema…!

https://bsky.app/profile/jmmcaminero.bsky.social    © jmm caminero (19 septiembre 2025 cr).

Fin artículo 5.129º: “Lo que podemos ver y no ver”.

E. 05 octubre 2025 a Revista Lugar de Encuentro.com. Galicia Diario.com.

Artículo 4.975º: “Ver lo evidente y ver lo no-evidente e Irene Vallejo”.

                         Artículo 4.975º: “Ver lo evidente y ver lo no-evidente e Irene Vallejo”.

Uno, uno de los grandes problemas de la filosofía y de la humanidad, es qué es evidente y verdadero o evidente y falso para ti, y, no lo es para tu vecino, hermano, amistad…

Entre los grandes problemas o cuestiones que llevo dando vueltas toda la vida, es éste una de ellas. Puede parecer pequeño, quizás sea pequeño para muchos. Pero para mi modesta visión de la realidad, es uno de las grandes, porque aquí estriba todo el tinglado mental de cada uno, de cada persona.

En ciencias es relativamente fácil, lo evidente es lo verdadero, lo que el método de la verdad-ciencia ha mostrado y demostrado, y, te guste o no, tienes que aceptarlo, hasta quizás, un siglo después, que ya no vivirás, que otro científico demuestre que esa verdad que todo el mundo aceptaba, hay que matizarla, porque la realidad es más amplia a explicar. Y, así va evolucionando las ciencias, o el método científico, hasta que se demuestre que existen otros métodos no-científicos, pero que son más exactos que la ciencia, algo más que el medir y cuantificar, y, el experimentar… los cinco o seis pasos del método de la Escuela de Padua-Galileo

Pero en las ramas de las Humanidades –artes, filosofía, teologías-religiones, culturas en general, literatura…-. Diríamos en el reino de las palabras, la cuestión es más difícil. Porque además de la “ambigüedad” de las demostraciones, están los intereses, para uno, unos los fines y el bolsillo está de un lado y para el otro, es del otro. Y, así de ese modo y de esa manera y de esa forma pues se crean en todos los lugares donde vayas, al menos dos bandos… porque se mezcla todo. Y, entonces, qué enunciado o proposición o hecho o concepto, es para ti, verdadero-evidente-bueno-útil-eficiente, y, cual es para otro corazón-alma-mente-carne-bolsillo. Para ti no lo es. Y, esto si se mezcla en cuestiones sociopolíticas, ya tienes el tinglado, todo el tinglado humano, de todas las culturas, metafísicas, filosofías, religiones, sociedades, Estados…

Muchos, como diría Cunqueiro, solo podemos saber la verdad de la historia, cuándo han pasado tres siglos. Al menos, quizás, ya los historiadores y demás parafernalia de la sinfonía de la cultura, ya se atreven a hablar con su pequeña verdad, sin temor a represalias o antagonismos de cualquier tipo. Ya que hables o escribas que Felipe IV, era tal o cual, ya por eso, nadie se va a enfadar contigo… pero quién dice y quién habla de hoy, pues ya hay problemas….

Tal es así, que existe digamos una corriente en la cultura y Cultura, ambas realidades, que se habla más del pasado, para no decir nada del presente. Y, después, después cada uno diga o escriba lo que quiera o piense o sienta lo que quier. Así, así estamos muchos, hablamos más del mundo romano. Especialmente, de ese tiempo del paso de la República al Primer Imperio, al Primer emperador, pasando por César, Julio César y después por Augusto… y, así, nadie te tendrá que indicar otros menesteres…

Ante la figura de Julio César, Cayo o Gayo Julio César, (100 a. C.-44 a. C.) pues debo reconocer que en estas décadas de mi existir, y, también debido a la información que se ha recogido, pues hemos pasado por todos los circuitos neuronales de aprobación o de comprensión o de medio entendimiento, hasta un cierto grado de silencio rechazable. No sé, no tengo los suficientes datos y conocimientos, para tener que aceptar que era absolutamente necesario que la República Romana debiera de cambiar hacia otra forma de Gobierno y de Régimen y de Estado. Nunca me ha quedado claro.

Pero si es obvio que la enorme ambición de César, no era buena, ni para él mismo, ni para su sociedad, ni creo fuese bueno, a la larga para la civilización romana. Quizás, dirá alguien era la única salida, quizás lo fuese, pero quizás hubiese sido mejor, que las grandes ambiciones que tuvieron algunos hombres de Estado de su época, si hubiesen tenido menos, quizás les hubiese ido mejor a esa sociedad y a ese mundo. Quizás, la República habría durado y permanecido varios siglos más. La República que era en definitiva un enorme equilibrio de poder, la República de Roma, que era entonces, semejante, lo más parecido analógicamente con la democracia de hoy.

Como juicio definitivo, utilizamos en las viñetas el nombre de César y de Pompeyo, utilizamos ideas o conceptos de hechos de César, pero siempre miramos el pasado, el pasado de la historia para ver el presente. Nos miramos en el pasado para de alguna manera comprender el presente de Europa. Hoy, hoy me he encontrado con un gran artículo de opinión, llaman tribuna si es más larga, de Irene Vallejo, titulado El ángulo oscuro, publicado en El País, el 29 de junio del 2025, en el cual, nos explica mucho de la vida real, no solo de las grandes hazañas militares, del gran Julio César, que hemos heredado además del mes de julio del calendario, la palabra zar y semejantes… invito a leer este artículo-columna-tribuna periodística de opinión. Porque creo que nos enseñará mucho del corazón humano, del corazón de la historia, del corazón del poder, del corazón de usted…

En el fondo, siempre estamos con la misma pregunta de fondo, los que ostentan las Altas Esferas del Poder, sea Poder Político, sea Poder Económico, sea Poder Cultural, sea Poder Religioso… cómo deben domesticar su ambición, ese deseo de la ambición humana, que una cantidad mínima o suficiente, puede ser buena, pero una cantidad enorme o en exceso puede ser mala y negativa. Esta es la cuestión. Cómo cada ser humano que aspire al Máximo Poder en un ámbito de la realidad, realidad humana y realidad social humana, cómo tiene que domesticar y moralizar su ambición. También en el Poder Cultural…

Para que su ambición no se convierta, en el reino de la hipervoluntad propia, y, nadie sea capaz de poner límites a la ambición de los Poderes Máximos materializados en una persona o en otra. Esta es la gran cuestión. Durante siglos se habló del equilibrio entre la ética y la política, la Ética-Moral y la Política. Pero ahora, que las morales están en decadencia y declive, cómo la sociedad pone límites a la Ambición de las Autoridades Máximas, del Poder Máximo sea en un campo o sea en otro… Pregunto. Solo puedo preguntar. Usted, debe saber si recoge la pregunta o no…

https://bsky.app/profile/jmmcaminero.bsky.social        © jmm caminero (30 junio 2025 cr).

Fin artículo 4.975º: “Ver lo evidente y ver lo no-evidente e Irene Vallejo”.

E. 13 julio 2025 a El Digital sur.com

Artículo Periodístico 4.626º: “Hablaban de realidad radical y Julián Marías”.

                         Artículo Periodístico 4.626º: “Hablaban de realidad radical y Julián Marías”.

En tiempos pasados se hablaba y escribía mucho de la realidad y de la realidad radical. Pero debo confesar que nunca he sabido bien lo que es eso de radical aplicado a la realidad.

La realidad es múltiple, existen millones o billones de realidades y de cosas en la Naturaleza, solo en este planeta. Existen miles de millones de seres humanos en este planeta, ahora vivientes y coleantes y respirantes. Se ha dicho que de nuestra especie ya hemos llegado a ser o estar en este mundo ciento veinte mil millones. Existen billones o trillones de actos humanos que realizamos cada semana o cada día –bueno es que algún experto en algo, matemáticas o ciencias sociales, nos indique aproximadamente cuantos actos humanos hacemos, igual que sabemos cuántas fotografía se realizan cada día y cada año…-. Pero no sé lo que es la realidad radical o la radical realidad. Ya sé, que es eso de mirar la raíz, la radicalidad de la raíz, pero si miramos bien, tomar un chocolate con leche, mirando el mundo y el interior, un acto pequeño, puede ser y es también una realidad de raíz, un yo y su circunstancia, del maestro de Julián Marías, que fue Ortega

Puedo entender y comprender que existen realidades, que cambian la vida, si alguien tiene un accidente grave en la carretera, pues habrá un antes y después; si se casa una persona, sucederá lo mismo; si termina en un calabozo le condicionará el existir antes y después, y, mil otras realidades, eso a nivel individual. A nivel colectivo es obvio y evidente, que suceden acontecimientos que condicionan la vida de muchos: una catástrofe natural, el estallido de un conflicto armado, un golpe de Estado, y, mil otras realidades.

Pero la vida está hecha de cientos de cosas que hacemos cada día –no digo, las cosas que pensamos o sentimos o deseamos cada día, sino las que hacemos-. Y, yo creo, que nos influyen, nos cambian, nos ponen un metro y un hito y una capacidad y una espera distinta. Hacer este modesto artículo es un pequeño gesto, no es comparable al fallecimiento de tu progenitor o progenitora. Es más, la redacción de este artículo, dentro de unos meses, no me acordaré de él. Pero en estos momentos es importante.

Son esas pequeñas cosas que pueden influir en uno mismo, aunque poco, quizás en otros, aunque poco. Alguien pone un café, si lo hace con agrado o desagrado es importante. Recuerdo, ahora un político de importancia en una región, que en una entrevista contó, que hace ya décadas, llegó a una cafetería, e iba aterrido de frío, y, quizás con enorme angustia, y, que el camarero o dueño le puso el café y no le cobró dinero. Leí esta declaración en una entrevista hace muchos años, y, cuándo veo por televisión al político o en la prensa, regional o provincial, rara es la vez, que no me acuerdo de ese acontecimiento o realidad que le aconteció y que él mismo contó.

Me he encontrado hoy, con el gran pensador y filósofo y ensayista y articulista Julián Marías Aguilera (1914-2005), otro que merece que salga ya del purgatorio de los escritores y pensadores. A veces, pienso que en mi sociedad y país, somos expertos en enterrar carreras culturales y en olvidar famas y notoriedades, cuándo deberíamos dedicarles monumentos, esculturas, plazas, placas, calles, -tiene alguna Julián Marías en Madrid o en Valladolid o en algún otro lugar de este terruño-, según el fragor/aceptación de todas las voces –copiar en esto más a los franceses, que reivindican a sus genialidades y maestros de la cultura y del saber-. ¡O, al menos una Fundación dedicada a padre e hijo…!

Bueno, me he encontrado con un artículo titulado: La radicación de la ilusión, -no conozco fecha, no sé periódico o cabecera-, hace ya cuatro décadas, que como tantas veces trato y tocó, nos habla del ser humano, de las realidades humanas, en esa mezcla de su pensar entre antropología cultural y antropología filosófica y filosofía cultural antropológica. Esos matices y frases que nos insertaba como en una ensalada que eran proverbiales.

Julián Marías, creo que no ha sido bien tratado, ni por unas generaciones, ni por otras. Su hijo, creo que con razón, Javier Marías, indicó alguna vez, si mi memoria no me falla, que su padre merecía algún premio, de esos que se dan a las carreras totales, algún gran premio de la cultura en esta Piel de Toro, siempre a trozos y rasgando los corazones de tantos. Hasta dónde sé, dicen, que Ortega y Gasset, no lo valoraba lo suficiente, después en la famosa postguerra tampoco, tuvo que migrar a universidades extranjeras, después en el demos de la democracia, si no recuerdo mal, padre en Cortés, de los cambios, después tampoco fue tratado como correspondía. Creo que sobre Julián Marías ha caído un velo de semihierro silencioso. Creo que merece tener más presencia en nuestra cultura y Cultura, cuándo respiraba y ahora mismo… (Hagan un Congreso sobre pensadores de la segunda mitad del siglo veinte en nuestro terruño y recuperen a varias docenas que duermen en el silencio…).

La vida humana, es muy simple y muy compleja al mismo tiempo. Creo que necesitamos nos aporten pequeños trozos de luz, otras personas, pensadores o no. Julián Marías en esos artículos que hacía, de cualquier tema o de cine, nos mezclaba con realidades humanas y culturales, grandes dosis de observación, grandes dosis de experiencia, y, grandes dosis de conocimientos de ciencias sociales, de su época, y de filosofía, y, metafísica y metafísica antropológica.

Es triste, resulta triste que una cantidad tan enorme de filosofía expresada en columnas periodísticas, hecha por Julián Marías, como lo hizo también Ortega, Unamuno, D´Ors, Aranguren, y, tantos otros, hoy, hoy apenas se aprovecha, es como tener la “catedral de León a cien metros de tu casa, y, en cuarenta años, no haber pasado nunca a visitarla, contemplarla, meditarla, reflexionarla, pensarla y pensarte en ella…”. Paz y bien.

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (23-29 dic. 2024 cr).

Fin artículo 4.626º: “Hablaban de realidad radical y Julián Marías”.

E. 29 dic. 2024 a Cantabria Liberal.com. El Tambor Revista de la Gomera.es.

Humor 5.441 a 5.447.

                                 Humor 5.441 a 5.447.                         41. Humor 5.441 [1] .                            42. Humor ...