Artículo 5.525º: “Lo real y la verdad en la prensa”
Le haré y me haré una pregunta
dura, ¿cuánta realidad y trozos de realidad está usted dispuesto a aceptar,
ver, percibir?, ¿Cuánta percibir/ver/pensar en la prensa, en el articulismo?
El tiempo te enseña o plantea una
pregunta: ¿No sé si los humanos quieren ver la realidad, el mayor trozo de
realidad o de lo real, en definitiva, el mayor grado de verdad posible, dentro
de sí, fuera de sí…? No digo que no quieran o queramos ver y percibir y
concebir la realidad-verdad, pero no sé si la quieren todo y en qué tanto por
ciento, o en qué cosas sí o en qué cosas no. Y, en qué grado sí y en qué grado
no, o en qué proporción... También en relación con uno mismo, en relación con
los demás, o al menos algunos de los demás, en relación con unos colectivos o
en relación con otros…
Este es el quid o el problema o
la esencia de la prensa y medios de comunicación. Bien que cada medio tenga su
línea editorial, tenga su sector de mercado, tenga su grupo de seguidores, pero
incluso admitiendo eso, ¿qué grado de realidad y de verdad quieren los humanos?
Creo que ésta es la gran
pregunta, aplicada a uno mismo, cada uno a sí mismo, a todos los grupos
sociales, a todos los grupos ideológicos o filosóficos o culturales, incluso a
las familias, famitas en sentido amplio y en sentido restrictivo…
¿Podríamos preguntarnos que todo
el mundo vive de espaldas a la realidad y a lo real, o a gran parte de lo real,
de lo real-verdad-verídico, unos en unos temas, unos en otros, unos con unas
personas y otros con otras, unos con unas ideologías y otros con otras…?
¿Lo que diferencia a unos seres
humanos con otros, es que “su captación de lo real-verdad”, cambia, diríamos en
tanto por ciento o grado, y, cambia en unas cosas o en otras, o dicho de otro
modo, unos en unos temas, tenemos una percepción de la realidad-verdad lo más
ajustada posible, y, en otros no? ¿Y, eso aplicado también a las personas y a
todos los entes-grupos sociales, unos en unos temas y otros en otros…?
¿De alguna manera podríamos
aceptar que vivimos, que existimos en un “teatro”, en un mundo real en parte,
y, en otra parte imaginario, en un gran teatro del mundo…?
Por ejemplo, aplicado al
articulismo y a la prensa, usted puede leer el periódico que quiera, puede leer
las secciones del periódico que quiera, puede leer a los articulistas o
columnistas que quiera. Es su libertad, su libre arbitrio, su libre albedrío,
su ejercicio de la libertad interior y la libertad exterior. Pero debe hacerse
la pregunta, ¿de verdad quiere percibir la realidad, en lo que pueda, en el
mayor grado posible de realidad-verdad, lo real como lo más real posible, lo
real como lo más verídico posible o no…?
¿¡Por tanto, usted, se atreve a
enfrentarse a mis textos, que con muchos errores y deficiencias, al menos, como
autor-escribiente, intento captar, en pequeños trozos, trozos de real y de
realidad y de verdad… guste o disguste, no sólo a usted, me guste o disguste a
mí…!?
El siglo diecinueve, se abrió una
filosofía-ideología, que ha tenido enormes consecuencias. En síntesis y tesis
esencial, “el mundo como representación”, Schopenhauer,
que en definitiva, es una variedad, del Kantismo-Hegelianismo,
una dimensión de esos movimientos. El mundo externo y exterior, según esas
filosofías es la proyección de mi mente, deseos, palabras, conceptos, carne,
ideas, representación, etc., -no entremos en matices, grandes o pequeños, no es
el lugar-.
No podemos negar que proyectamos
en el mundo exterior nuestro mundo interior, y, en nuestro mundo interior
proyectamos también nuestro mundo interior. Pero tampoco podemos negar que
exista un mundo exterior, que es algo real, que tiene sus leyes y sus normas,
y, que los humanos tengan que adaptar sus pensamientos, sus verdades a ese
mundo real y real exterior. Nos guste o disguste si “se acerca un meteorito”,
imaginariamente, y, viene hacia nosotros. Eso es una realidad que no podemos
negar. Si hoy, va a llover trescientos litros por metro cuadrado de agua en tu
pueblo o ciudad es una realidad que no podemos negar. La realidad y lo real no
podemos negarlo.
Es complejo, porque comprender lo
“real” es un esfuerzo que llevamos decenas de miles de años. No conocemos toda
la realidad, todo lo real, no sabemos, por ejemplo, la cantidad de virus que
hay en el planeta, ni siquiera la cantidad de especies vivas y vivientes. No
sabemos la interacción con ellas o con todas ellas. Pero nos esforzamos, poco a
poco a entender y comprender la realidad y lo real. Poco a poco. En definitiva,
en avanzar en verdad y la verdad y con verdad. Esta es la cuestión.
Usted, estimado lector/a,
terminemos ya, se acaban las ochocientas palabras, usted, ¿cuánto grado de
realidad, de real, de realidad-verdad está dispuesto a aceptar…? Por mi parte,
en la medida que pueda, le daré la verdad-realidad que vaya entendiendo y
comprendiendo y captando. No quiere decir, que todo lo que le diga sea verdad.
Pero si quiere decir, que lo que exprese, me guste o no, es un intento que sea
real y real-verdad. Aunque a mí, a mí no me guste. Aunque vaya en contra de mis
deseos o mis convicciones, o, incluso de mi inconsciente.
Una vez oí y leí, ya no recuerdo
si lo leí o lo escuché, Nietzsche,
autor que no es de mi gusto, pero en esto sí: “¿Cuánta verdad está usted
dispuesto a soportar? ¿Cuánta?
Pero oí o leí, escuché o pensé
leyendo: “No todo el mundo puede servir para ser psicólogo, psiquiatra,
sacerdote o escritor…”. Porque esos oficios exigen que la persona que los
ejerce, tiene que constantemente en sí mismo y consigo mismo, ponerse en crisis
y en duda sus propias palabras, sus propias emociones, sus propias ideas, sus
propios conceptos…
Es cómo alguien que por un lado
está haciendo un edificio, el edificio de su pensar y existir, y, al mismo
tiempo, tiene que poner en duda y en crisis, muchas de las partes de sus propio
edificio mental y conceptual y afectivo y emocional y racional e irracional.
¿Por eso, y, eso debe usted distinguir, que autor, que columnista de opinión
que es el tema en el que estamos, aprecia usted que es capaz de poner en crisis
sus propias ideas, datos, conceptos, emociones…, para darle a usted el mayor
grado de realidad y de verdad, aunque se equivoque?
¡Creo que este escribiente que
usted está viendo sus palabras, si lo hace…! ¡Pero la mayoría no lo hacen,
nadie se ofenda…! ¿Usted tiene que distinguir… no le doy a usted lo que le
gusta, aunque yo sé lo que le agrada, no me lo doy yo a mi mismo lo que me
agrada o gusta, busco la realidad-real, la verdad y lo verdadero…! ¡En
definitiva, dejamos jirones de nuestro corazón y carne y alma, intentando
buscar lo real, y lo real-verdad, aunque muchas veces, nos equivoquemos, aunque
cada artículo al menos lleve un error o tres, sin retórica, sino en
verdad-realidad1 ¡Pero, pero algunos, algunos al menos lo intentamos…! ¡Paz y
bien y verdad! ¿Verdad y bien y paz…!
http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es ©
jmm caminero (12 mayo 2026 cr).
Fin artículo 5.525º:
“Lo real y la verdad en la prensa”.
E.
29 mayo