Artículo 5.531º: “Los siete principios en The Washington Post”.
Hay personas que husmean y viajan
por paisajes diversos geográficos, hay personas que husmean y viajan por
distintos medios de comunicación, entre otras cosas…
Hace ya muchos años, conocidos
míos, cuándo ya el tren salía de la estación de Atocha rumbo a nuestra ciudad o pueblo. Se reían que hubiese
comprado un periódico en papel en la misma estación, un periódico alemán,
recuerdo de hojas grandes, y, que claro está no sabía leerlo, porque no sabía,
ni conocía, ni tampoco ahora, lo entiendo, ni ningún otro idioma. No nos
pongamos medallas que no tenemos… Me he acordado algunas veces de ese hecho. No
lo recuerdo con pesadumbre, sino que era una característica ya en este
escribiente, diríamos asomarme a diversos medios en la medida que he podido,
también dependiendo de tiempos…
Ahora quizás, a cierta edad, ya
voy restringiendo este actuar. Porque ahora, ya no sólo buceo en esas miríadas
de palabras e ideas y frases, para conocer y entender. Que también, sino ahora
también lo hago, no debo engañar, ni mentirle a usted, para encontrar temáticas
para hacer artículos de opinión como éste.
Pero al entrar en dicho diario,
que señalo en la cabeza me he encontrado que en un epígrafe del medio en la
edición en español, señalan los siete principios que Eugene Meyer, publicó el 5 de marzo de 1935. Pueden ustedes
encontrarlo en la subsección: “Acerca de la publicación”.
Supongo, que dicho periódico ha
alcanzado fama internacional, se ha mantenido en el tiempo, por muchas
variables, pero una ha sido por estos principios. Creo que todos los medios
deberían aprender de estos principios. Claro, dirán algunos con razón, es que
cada periódico o cabecera o medio de comunicación tiene derecho a tener su
línea editorial, así llaman a disponer de su ideología.
Comprendo que nadie quiere ir al
desempleo. Es humano, si yo viviera del periodismo y trabajase en un periódico,
no querría quedarme en la calle, teniendo que pagar cuatro o cinco cosas o diez
cada mes, de forma fija. Comprendo la realidad humana. Pero de alguna manera,
también entiendo que en la medida de lo posible, sin ser héroes también tenemos
que acercarnos a los grandes ideales de la moralidad y también de las virtudes.
Porque estimado lector/a este escribano tendría más éxito con sus artículos, si
pusiese más sangre y carne y hogaza y heridas y adjetivos concretos. Pero
prefiero que la posibilidad de publicar en un medio nacional se vaya alejando en
el tiempo, porque también mi tiempo está en su última pendiente, aunque no sé,
cuánto durará todavía… Por tanto, también este escribano se juega en esta
partida de interpretar la realidad…
Sintetizo estos principios de
dicho periódico, de Eugene Meyer:
- “La primera misión de un
periódico es contar la verdad con la mayor fidelidad posible a la que se pueda
averiguar”.
- “El periódico dirá TODA la
verdad, en la medida en que pueda averiguarla, […]”.
- “Como medio de difusión de
noticias, el periódico deberá observar las normas de decoro que son
obligatorias para un caballero particular”.
- “Lo que se publique será una
lectura apropiada tanto para jóvenes como para ancianos”.
- “El deber del periódico es con
sus lectores y con el público en general, y, no con los intereses privados de
sus propietarios”.
- “En la búsqueda de la verdad,
el periódico deberá estar dispuesto a sacrificar su fortuna material si ello
fuera necesario para el bien público”.
- “El periódico no deberá ser
aliado de ningún interés particular, sino que deberá ser justo, libre y sano en
su visión de los asuntos públicos y de los personajes públicos”.
No voy a predicar que la viuda se
condene a la muerte de la pira junto con el esposo o marido recién fallecido.
No va a ser este modesto escribiente y escribano y escritor el que olvide que
las personas tienen necesidades primarias y secundarias de muchos tipos, que
tienen la mayoría familias o quieran formar familias… no quiero entrar en un
“enorme idealismo filantrópico de la comunicación”. Pero si creo que debo
defender estos principios con moderación, al menos hasta dónde la línea de los
poderes, porque no sólo hay un poder que lo permitan. Hasta esa línea que pueda
el periodista y el periódico sobrevivir. Digamos tocar con el pie el lago lleno
de tiburones y caimanes, pero un poco con el pie, pero intentando que no te
corten el pie…
Entre otras cosas, porque es
mejor que un periódico que tenga estos ideales, sobreviva, que se adapte a la
realidad. Que esté en el borde de la realidad. Porque así, así puede que poco a
poco, vaya haciendo que la realidad vaya cambiando, y, dentro de equis tiempo,
pueda ya no entrar un pie, sino bañarse en otro clima…
Creo que de las muchas razones de
la crisis del periodismo actual, de la prensa en papel/digital que existe en el
mundo y en España. Quizás, esta razón, estas siete razones de Eugene Meyer, no se mencionan. Porque
aunque admitamos la libertad de prensa, la libertad ideológica de cada
cabecera. Creo que tiene límites, porque los hechos y los datos son casi
sagrados. La verdad y la verdad más objetiva es el dios del periodismo y de la
comunicación o debe serlo. Eso sí, ya hemos señalado con la prudencia de los
momentos. Porque todo el mundo tiene que comer todos los días, para al día
siguiente seguir informando.
Aquello que decía Umbral de Cossio, el hermano del gran crítico taurino, que vivía en Valladolid, y, publicaba en el Norte
de Castilla, dice o decía Umbral,
que le indicaba: “Señor Umbral, hay
que escribir cada día dos artículos, uno para comer, otro para beber…”. Todos
tenemos que comer, también los periodistas. -este escribiente no es periodista,
ni desea serlo-. Por eso, no niego la búsqueda de la verdad, dentro de la
realidad de cada momento, sociedad, país, coyuntura… Aquello de Kant, interpretándolo, si “no puedo
decir la verdad, me callo”. Quizás, querría decir, digo o expreso media verdad,
la media verdad que es verdad, y, la media no-verdad no digo nada. Bueno, los
tiempos y las circunstancias son difíciles y muy complejos. Y, cada una es distinta.
Paz y bien y verdad y bondad y prudencia y sentido común…
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jmm caminero (20 mayo 2026 cr).
Fin artículo 5.531º:
“Los siete principios en The Washington Post”.
E.
29 mayo