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Artículo Periodístico 3.313º: “Tortilla de Betanzos: la perfección de lo no terminado”.

                         Artículo Periodístico 3.313º: “Tortilla de Betanzos: la perfección de lo no terminado”.

Esta tortilla me recuerda a esas tendencias del arte de estos dos últimos siglos, que parece que los cuadros no están terminados, pero que nos parecen perfectos…

Los humanos tenemos, no sé en qué grado, la capacidad de inventar, imaginar, crear, diseñar realidades nuevas. Tomamos algo, y, sin darnos cuenta, por errores o adrede, cambiamos algo, y, al cambiar algo, surge algo nuevo… Me digo a mi mismo, una hipótesis imaginaria, una mujer tenía mucha prisa, por mil motivos, estaba haciendo una tortilla, o quizás, tenía muchos huevos y poca patatas, o quizás, el niño empezó a llorar y temió que le había pasado algo, y, la tortilla que estaba haciendo, la sacó del fuego/hogar/lumbre/fogón a medio hacer.

Volvió de su menester equis, y se encontró con la tortilla a medio fraguar, por mil razones posibles, no tuvo gana de volver a calentarla y hacerla, no tenía tiempo, estaba llorando y muy disgustada o mil razones… entonces, la echaron en un plato, a medio hacer, empezó a probarla, ella y su familia. Y, les gustó… Esta mujer, esta receta se la contó a su madre o a su hija, a su vecina, y se fue extendiendo… Y, se produjo el milagro de la obra de arte culinaria a medio hacer, como miles de cuadros que hoy, están en las grandes pinacotecas, y que su valor dinerario, se valora en siete cifras… Podría poner muchos ejemplos de autores, docenas… centenas ya… eso es la tortilla de Betanzos una obra de arte de color y calor, de sabor y de olor, de forma y de gusto a medio hacer que ha llegado a la perfección…

Con patatas, huevos enteros, yemas de huevo, aceite, sal, fuego… con esos ingredientes se forma y conforma la escultura de la tortilla. De cientos de variedades de tortilla que los humanos han inventado o improvisado, esta es una de las que se ha quedado en la memoria del colectivo gallego y de la Piel de Toro…

A semejanza y analogía de cómo la tortilla de Betanzos que es diferente a otras tortillas de Celtiberia, y, cuando uno se acerca a ella, debe saber, a qué producto humano se está aproximando. Pienso que cuando alguien se acerca a una columna periodística de opinión, tiene que saber, que esta es una combinación de realidades, por un lado un hecho o datos, en mayor o menor medida periodístico o de información o de comunicación o de actualidad, en este caso, la tortilla como tema, y tortilla de Betanzos como variedad. Por otro lado, que se aborda de forma literaria y poética, es decir, en parte con datos objetivos, en parte con datos subjetivos del escribiente, pasados por el horno de lo poético, en mayor o menor grado.

Si el que se acerca a una columna periodística de esta variedad, no conoce o no sabe esto, no entra en el juego, como aquel que no conoce mínimanente las reglas del futbol, no puede entender y comprender bien la invención del futbol. Ussia indicó una vez, con sumo respeto y homenaje al maestro, que fue con Mingote a su casa a ver, un partido de la selección española, y cuándo ya estaba terminando, Mingote preguntó a Ussia, los que van de rojo son la selección española. Pues algo así, puede suceder, a muchos que se acercan a este tipo de columna, puede que alguien se fije más en la receta, otros en las variedades de hechura o de presentación, otros, en aspectos culturales o antropológicos…

Ya que estamos en esta explicación, supongo que el lector no lo conocerá, según la especialista Emy Armañanzas, la columna periodística se puede dividir en las siguientes clases: personal, humor, política, literaria, sociedad, economía, deportiva, religión, y la gastronómica… Con lo cual el escribiente/escribidor/escriba/polígrafo en ochocientas palabras, un folio y algo más o algo menos, tiene que materializar y cristalizar, ideas sobre un trozo de la realidad, en este caso, la tortilla de Betanzos, con algunos grados de información, y, con desarrollos literarios y poéticos, para que el hipotético lector/a sea capaz de pensar y repensar, meditar y remeditar.

Porque dígame usted, imagine que esta columna le llega a un anciano de ochenta años de Betanzos, que ha degustado este plato miles de veces, que es un pequeño erudito y seguidor de sus tradiciones y se ha informado de todo lo que ha escrito sobre este tema. Dígame usted, qué puedo indicar yo, modesto escribiente, para que encuentre en todo este folio DINA-4, una frase que le cruce las neuronas, que le sepa a nuevo, y que le haga sonreír o pensar un poco. Este es el misterio y la esencia del artículo, parrafeando y transformando una idea del maestro Umbral

Para mi la tortilla de Betanzos, que en el resto de España, se denomina “tortilla no hecha”, es un milagro diríamos de esa mezcla del encuentro del hombre/mujer con la naturaleza, con la historia, con la sociedad, con la cultura… Y, ha surgido una variedad de alimentación. Porque no olvidemos, que se olvida demasiadas veces, no solo interesa descubrir una cosa, sea un proceso o un instrumento o una idea, sino que ese concepto se conserve. Porque cuántas cosas se habrán descubierto y después se han perdido… Betanzos, por poner un ejemplo, ha tenido la genialidad, no solo de descubrir esta realidad, qué quién sabe dónde se hizo este milagro, sino sobretodo de ponerle un nombre, y, sobretodo que en ese ente local, se ha continuado haciendo durante muchas generaciones…

¡Quizás, me digo a mi mismo, habría mucha producción de gallinas y de huevos en esa zona…! ¡Ya, esta cuestión la dejo a los académicos de la gastronomía…! ¡De momento saboree esta tortilla, porque de alguna manera, con el color, el sabor, la forma, el olor y, un poco de pan y un poco de líquido, el estómago se calienta y recalienta, y la mente-conciencia-psique humana se sosiega y descansa, y, suponemos que el alma-espíritu sonríe…!

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es   © jmm caminero (29 nov.-07 dic. 2022 cr).

Fin artículo 3.313º: “Tortilla de Betanzos: la perfección de lo no terminado”.

E. 07 diciembre 2022 a Rota al Dia.com. La Verdad de Ceuta.com.

Artículo Periodístico 3.312º: “Churrasco gallego el misterio de la carne, el aire y el fuego: Cultura”.

                         Artículo Periodístico 3.312º: “Churrasco gallego el misterio de la carne, el aire y el fuego: Cultura”.

En días de fiesta, durante generaciones, la carne de ternera o cerdo calentado con el fuego y el aire es la quintaesencia de colores, sabores, olores en compañía y en fiesta…

Los ingredientes y elementos son costillas de ternera –algunos también indican puede ser de cerdo, como una variedad-, dientes de ajo, aceite, vinagre, vino blanco, perejil, laurel, sal gruesa, azafrán, fuego… A veces, pienso que los humanos podrían definírseles como los seres que intentan unir un algo nuevo de realidades distintas. Y, si nos fijamos siempre estamos intentando unir el aire y el agua y el fuego y la tierra y la carne. De alguna manera el churrasco sea de costillas de ternera o sea de cerdo, intenta unir carne animal, aire, fuego, algunas realidades vegetales, y, en definitiva, al ser humano con costumbres de sus ancestros, el ser individual en lo colectivo o grupo, el presente con el pasado y con la espera alegre o sonriente del futuro…

Se habla de un origen del siglo XV en la Península Ibérica, que después fue a beber las  aguas de América –siempre la leyenda negra, no pueden recordar también la leyenda blanca, de tantas cosas buenas y positivas que viajaron, al final, las epidemias que llevaron y que nos trajeron, cualquier pueblo que hubiese realizado el encuentro se habría dado lamentablemente el contagio-. Pero mi modesta opinión es que la forma de asar carne, sea de una manera o de otra, viene de la prehistoria, debió ser una de las forma más antiguas de dulcificar y domesticar las proteínas de las carnes.

El calor y el fuego, dos conceptos diferentes pero interrelacionados son esenciales. En este caso la brasa que forma y conforma el origen de que la carne bese el punto exacto de la degustación, si demasiado hecha o semibraseada. Ahora, todos son gustos. En tiempos anteriores, diríamos que la realidad al producir un alimento para un grupo, pues se arribaba al término medio…

En el columnismo periodístico de opinión, en la subrama gastronómica, es de buen nacidos ser agradecidos, y, entre muchos, entendiéndolo en sentido amplio, escritores y literatos y periodistas especializados en esta labor, pero desde el articulismo gastronómico, en forma de homenaje y recuerdo, habría que citar a Camba, Plà, Cunqueiro, Montalbán, Luján, Xavier Domingo, Perucho, Martín Ferrand. En ese terreno en el que se juega, no solo la pulcritud y la pureza de la receta y del resultado, sino más bien, en el campo, en que personalmente me sitúo, maridar la literatura y diríamos la belleza de la retórica con el articulismo de opinión periodísticos al tratar un tema concreto, en este caso, aspectos diversos de la comida-puchero-alimentación-fogones-restauración…

Debo indicar, que nunca me ha agradado-gustado la palabra restauración, para esta realidad socioeconómica, entre el restaurante y el ser humano que saborea ese plato, y, en medio, múltiples realidades sociales, culturales, económicas, culinarias… No sé, si deberíamos buscar y encontrar otra palabra. Dirían que es apropiada por que se restaura las fuerzas y la energía que todo ser humano necesita para vivir y sobrevivir… Quizás, me digo la “restaurantación de restaurante, habría sido más apropiado, culinarización de culinaria quizás, fogonización de fogones…”.

Debemos recordar que aunque está todavía en la diatriba/discusión/dialéctica científica, se piensa que la domesticación del toro y de la vaca, bos primigenius, ocurrió hace más de diez mil años -se cree que existieron tres subespecies de uro, ese animal que en la mitad del siglo veinte, un poco antes, se intentó que volviese a la existencia en Alemania, como animal trascendental y mítico, casi animal totémico de una raza y de una especie. Hubo se piensa tres subespecies de  uro: la euroasiática, la índica, la africana-. (Otros piensan que el uro era demasiado grande, por lo cual se derivó de otra subespecie más pequeña, aquí mi falta de erudición…).

Algunos indican que la semidomesticación se empezó como animales semiestabulados para alimentación, otros, indican que quizás la leche pudo ser una necesidad y una función, un frigorífico andante, y, sabemos que la comida, entre muchas cuestiones, no es solo tener mucha cantidad en un momento, sino una cantidad suficiente a lo largo de meses –este es una de las razones esenciales de la domesticación animal y vegetal, del neolítico, en definitiva-. Hay quién piensa que se produjeron primero, las primeras ciudades, con la semidomesticación de animales, antes que con la de los vegetales y cereales…

A veces, pienso, que el principio de domesticación, se cree que el perro sería uno de las primeras especies, fue como una especie de juego, el cazador y recolector, encontraba animales muy jóvenes y se los llevaba para el juego de sus hijos, otros, indican, que podrían tener un cierto carácter ritual y sagrado. Otros, que algunos individuos del lobo, eran más dóciles y se acercaban a los campamentos humanos para recoger basuras o para no estar solos, eso de los lobos/as solitarios/as que son echados del grupo…

El churrasco de ternera o de cerdo gallega, según la zona, según las posibilidades familiares y económicas, en definitiva, según el tiempo y según la herencia cultural y económica familiar y social de las familias y aldeas, es una variedad, no solo de fiesta, no solo de alimentación, no solo de degustación, sino una necesidad humana, que no valoramos lo suficiente, el ser humano necesita el descanso. Costó mucho, aunque ahora se ha olvidado, siglos de peleas, mezclando razonamientos religiosos y tradiciones y costumbres, para que el ser humano en la teoría y en la práctica tuviese un día de descanso semanal. Durante siglos, el día de descanso era el día de fiesta popular y religiosa, el día de la boda de la hija/o, el día de la fiesta por el nacimiento del vástago, el día de encuentros y miradas de jóvenes para que la especie siguiese existiendo y reproduciéndose, el día de potenciales novieces…

La comida no es solo alimentación del estómago sino alimentación de la mente y del alma… ¡No lo olvidemos, siempre que se realice con racionalidad y prudencia y mesura y paz interior y exterior…! ¡El churrasco es una maravilla de ese matrimonio entre historia, naturaleza, sociedad, cultura, costumbres y tiempo libre…!

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero (28 noviembre 2022 cr).

Fin artículo 3.312º: “Churrasco gallego el misterio de la carne, el aire y el fuego: Cultura”.

E. 07 diciembre 2022 a Culturamas.es. El Diario Cantabria.es.

Artículo Periodístico 3.311º: “Chorizo con cachelos: una mirada a Galicia”.

                         Artículo Periodístico 3.311º: “Chorizo con cachelos: una mirada a Galicia”.

Algunas antropologías culturales indican que comer-alimentarse es propio de todo ser viviente, cocinar es típico de la especie humana.

Cachelos son patatas, no sé si tendrá alguna relación con “cacho”, que no solo en Galicia significa trozo –también en la Mancha, y sigue utilizándose-, no sé, no tengo suficiente conocimientos filológicos, para mostrar o demostrar que de la palabra cacho, trozos, aplicado a la patata, se haya originado cachelos. Pero bueno sería, ahora que existe la intertextualidad, que el lector/a puede intervenir en un texto escrito/publicado en digital, que indique abajo su opinión.

La antropología cultural, cuando leía libros y manuales de esta materia –que es diferente a la antropología filosófica o/y filosofía antropológica, que también he dedicado días y semanas y…, a este menester-. Decía, que la antropología cultural, al definir cultura, existían varios cientos de definiciones/descripciones. Pero personalmente la que a mi me ha gustado más, siempre, aunque es muy amplia y abarcadora, la “cultura son todas las formas o maneras de pensar, sentir, hablar, desear, actuar… y, todas las formas o maneras de no-pensar, no-actuar, no-hablar, no-desear, no….”.

La comida puede entrar en esas maneras, esenciales y accidentales. Un plato es una manera de hacer una cosa, una manera o muchas de no hacer una cosa. De todas las posibilidades de alimentos, de esa mezcla de alimentos, se selecciona una, que siempre tendrá variedades. Por eso, una simple comida, no solo presenta/representa lo que se ha seleccionado de alimentos, no solo la manera de hacerlo/fabricarlo/construirlo/escultorizarlo durante una hora, no solo la forma de presentarlo o emplatar… -no es lo mismo situar un plato/caldera para todos, o, hacerlo de forma individual, hay quién dice que el cambio de la cultura rural a la ciudad o industrial o de servicios, se produjo, cuando en las casas y familias y hogares, se pasó de comer o degustar o alimentarse todos alrededor de un plato o cacerola grande, todo el mundo introduciendo la navaja/cuchara/cuchillo a cada uno tener un plato individual-.

El misterio de la comida es que con elementos simples, que no son tan simples, porque es el producto de la evolución histórica humana, un simple chorizo es un progreso de la humanidad, desde la domesticación del cerdo, aunque pudieron hacerse chorizos, queda la investigación con carne de jabalí en el antiguo remoto de la historia humana. Por tanto, este plato formado esencialmente: chorizo, pimentón, sal, patatas o cachelos, hoja de laurel, agua, fuego…

Al narrar las comidas típicas como esta, siempre nos olvidamos del pan. Es obvio y evidente, que al menos en nuestra sociedad o cultura, toda comida, más si es de cuchara o de tenedor o con la mano –bocadillos, sándwiches-, siempre existen dos elementos que completan la comida, aunque sea desde el exterior: uno, el pan, de todos los tipos de harinas, incluido el maíz, y la bebida, que puede ser desde el agua, a todas las bebidas que se han ido depurando a lo largo de siglos –vino, sidra, cerveza, y, últimamente, percibes en las mesas de los restaurantes al exterior, especialmente, en/con niños, pues las bebidas con gas que están en el comercio mundial-, (claro está que yo cometo una herejía, según los ortodoxos de la culinaria, que mezclo un poco de vino, un dedo en horizontal con una bebida espiritosa con gas-.

Se indica que el chorizo es un producto originario de la Península Ibérica, por otro lado, existe un típico chorizo gallego, que se indica que es de origen romano. No entro en esta dialéctica o discusión o polémica o diatriba, que me recuerda mucho al proverbio griego: “La victoria tiene muchos padres, la derrota es huérfana”. Esta es la mentalidad a lo largo de siglos, me temo, lo bueno, tiene muchos padres, y lo no-bueno, ninguno, también en los platos de degustación… Pero si debo indicar, que debemos abrir las miradas, aunque no tengamos textos escritos, documentación arqueológica o epigráfica, los humanos no hemos empezado a comer y hacer cocina y a preparar alimentos, hace unos miles de años, sino desde el principio, desde hace cientos de miles de años.

Y, por otro lado, no olvidemos, que Galicia es un extremo occidental de Europa, y España un extremo occidental de Eurasia. Y, Eurasia es muy ancha y alta, y, por todos estos territorios han ido pasando muchos pueblos y culturas y sociedades y religiones e ideologías y modos de ser y de pensar, y, posiblemente, no solo hayan dejado piedras, en forma de catedrales o dólmenes o castros, sino también, influencias en la comida. Porque además el comer y el yantar, es una de las realidades más fáciles de transmitirse, y también de perfeccionarse, de añadirse elementos –por ejemplo, la patata de América, los cachelos-, más como en el caso de Galicia un pueblo con mar, un pueblo con una gran cantidad de migrantes desde el descubrimiento de América…

Indicábamos que la comida es un acto, no solo de seres vivientes y sentientes/sintientes, de todas las especies vivas –de ahí el enorme respeto que debemos ofrecer a cualquier ser vivo, que nos sirve de alimento-, desde la planta al extinto dinosaurio, sino que el comer es un acto cultural y social y religioso o protoreligioso o postreligioso –según la mentalidad del alimentado y alimentario-. Pero es un acto también psicológico. Muchas veces, al acercarme a los platos típicos de una región o de otra. En esta de Galicia, que varias veces, cada una con varios días, la media naranja y el que subscribe esto, ha estado y hemos probado, en los menús de los restaurantes, casi siempre, alguna realidad popular… la comida es también recuerdo, no hay que ir a Proust, cuántas veces, hemos oído, “es que mi abuela, como guisa mi abuela, es que mi abuela me prepara…”.

Para los que no hemos tenido abuelas, porque la vida trae su guadaña antes de que tú/yo, como ser viviente, nacieses los ojos al esplendor del mundo. No podemos indicar esa frase y ese enunciado… pero si recuerdo, y aquí, homenajeo a todas las abuelas, aunque no conociesen a todos sus nietos y nietas. Recuerdo a las abuelas, entre tantas cosas que faltan en las ciudades, y, lo he indicado en algunos artículos: es que hubiese placas o esculturas o algún monumento a Semmelweils, el que descubrió que lavarse las manos, las personas que atienden los partos, ha salvado millones de vidas. Tú y yo, posiblemente existamos por el descubrimiento de esta idea/hombre/médico...

Y, segundo monumento o placa o escultura o recuerdo, en muchas de las plazas de los pueblos y aldeas y ciudades, un recuerdo a las abuelas y sus comidas, las grandes transmisoras del saber antiguo, con esa mezcla de sentimiento y de afecto y de conceptos e ideas…

¡Porque una comida como esta, es una estrella que se nos aparece cada día…! ¡Una comida bien hecha es una galaxia de sabores, olores, colores, formas, estructuras de esperanzas en el ser humano y en la humanidad…!

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (27 nov.-07 dic. 2022 cr).

Fin artículo 3.311º: “Chorizo con cachelos: una mirada a Galicia”.

E. 07 diciembre 2022 a Murcia.com. El Tambor Revista de la Gomera.es.

Artículo Periodístico 3.310º: “Guiso de choupa o pota: el sabor del mar gallego”.

                         Artículo Periodístico 3.310º: “Guiso de choupa o pota: el sabor del mar gallego”.

Dicen los historiadores, que los humanos durante milenios han tenido varias preocupaciones esenciales, una de ellas, es sobrevivir comiendo, además de la seguridad…

Se denomina choupa, pota o lura que son especies de moluscos, también se podría construir este edificio de sabor y de color y de energía con chipirones, calamares o similares… Es un intento no solo de vivir y sobrevivir, sino también de unir alimentos y animales del mar con las realidades de la tierra. Es como ese paso de estar entre dos mundos o, diríamos tres o cuatro: el mar y el agua, la tierra y la naturaleza vegetal, el aire o el viento y el fuego o el calor… Diríamos, los protagonistas de la historia de este planeta, y por consecuencia de la humanidad.

Me viene a la cabeza las Huellas de Laetoli, huellas de homínidos, que pasaron huyendo, supuestamente de un volcán, y, en las cenizas dejaron las huellas que se han fosilizado. Se indica, que eran dos adultos, y, uno posiblemente, con un niño en brazos… Pues es la historia de siempre, cada persona adulta intentando sobrevivir, y, al mismo tiempo, que sobrevivía su unidad familiar. Y, para eso, necesitamos, entre otras muchas realidades el comer lo suficiente cada día. Para eso, inventamos recetas, para eso descubrimos sabores y colores y formas de hacer y de presentar los alimentos…

Con choupa fresca, cebolla, tomates, dientes de ajo, pimiento rojo, guisantes, patata, vino blanco, aceite, hoja de laurel, pimienta, sal, fuego… posiblemente, en el actual estadío de evolución de este plato/guiso/comida, se habrá ido complejificando, según las generaciones. Pienso que este alimento, puede tener siglos, si no milenios. Y, al principio sería más simple, y los humanos y las épocas de más riqueza material, pues barroquizarían las comidas, van echando más ingredientes, los van completando –quizás ahora, con la epidemia del culto excesivo a la delgadez/hiperdelgadez, pues se van quitando según calorías…-. Quizás, la comida sana, es esta popular y de siglos, degustándola con buenos alimentos básicos, con buenos sabores, con buena presencia y compañía, y degustándola de forma equilibrada, lo suficiente, pero no en exceso de cantidad…

No niego, ni reniego del valor de la nueva cocina. Es más, cuándo casi nadie defendía el concepto de la gastronomía como otro arte, yo lo hacía. Por lo tanto, no estoy en contra de todas las invenciones gastronómicas y del plato en todas sus medidas y maneras y formas y utensilios y presentaciones. Es más, siempre pensaba, que igual que todas las artes, unas antes y otras después, fueron adaptándose a las vanguardias, también tendría que suceder con la comida y el puchero y la gastronomía.

Pienso que ya existen o han existido los Picasso y los Manet y los Modigliani y los Warhol de la comida. Ya existe suficiente variedad e invención, en todas las maneras y en todas las formas culinarias. También, el concepto de tomar ideas de los platos populares, cambiarlos, reducirlos, sintetizarlos, y exponerlos con nuevos modos y nuevos colores. Adaptaciones, por ejemplo, del cocido gallego a un plato de nueva cocina, de la tortilla gallega a una invención del chef más actual, del pulpo gallego en la manera más vanguardista de un restaurante en el barrio más caro de Nueva York o Madrid o París o Tokio…

Diríamos que la comida, entre los productos culturales, de la distintas religiones y civilizaciones y sociedades, es de los que más fácil es aprender y aprehender y de aceptar y de difundir… A cualquier persona, salvo excepciones, no le importa comer algún plato japonés o hindú o norteamericano o de alguna isla del Pacífico. Esa persona no aceptaría quizás ideas sobre el hombre o la sociedad o la política o la religión de otra entidad sociocultural, pero no le importa probar, al menos probar comida de la Patagonia o de Alaska o de la Siberia más profunda, o del África más tribal –al menos, en principio, también hay excepciones, pocos comerían grillos fritos…-.

La choupa gallega es como una especie de síntesis entre sabores de realidades diversas, del mar y del sabor del mar, de la naturaleza vegetal de la tierra, del aire y de los aromas que se expanden por la habitación, y, con el crepitar del fuego, el fuego que hace el combinado y mezcla y une los distintos elementos. El fuego que produce el calor que se saborea y se introduce en la boca, dónde se crea ese pequeño milagro del sabor/gusto, que no solo es de pupilas gustativas, del olor de los aromas, del calor de la comida, sino la interrelación que se produce entre la boca y el alimento y el cerebro.

Es más, también con el recuerdo-memoria-pasado y presente y futuro… Porque toda comida, deberíamos recordar a Proust, nos lleva al pasado, quién sabe, a la cocina de la abuela, que te preparaba este plato u otro, en los alrededores del fuego, en definitiva, en el calor ancestral. El fuego u hogar, es el gran misterio del hombre, dónde se hipnotiza al ser humano a sí mismo, mirando el crepitar y moverse ilimitadamente, las brasas y los rojos y las llamas, cuando toda la comida se hacía al lado de madera…

Aconsejaría, sin que nadie se ofenda, que pruebe este plato, en un pequeño y modesto bar o tasca o restaurante o taberna al lado de la mar, en un mediodía con lluvia suave, con buena compañía, con sosiego/mesura/despacio y en silencio o conversación suave y lenta. Y que el camarero y el restaurador y el cocinero o cocinera, no tenga que demostrar nada ante nadie, ni ante nada, ni ante si mismo, ni ante usted. Sino que le hace unas choupas como su bisabuela se las enseñó a su abuela y madre…

Y, en ese semisilencio despacio/espacioso, comprenderá posiblemente algo de su ser, algo del corazón humano, algo del alma de la persona que está a su lado, algo de la Galicia eterna y profunda, algo de la mar, algo de la montaña y bosque, algo del tiempo, algo del pasado-presente-futuro, algo de la humanidad, algo del Buen Dios…

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es  © jmm caminero (26 nov.-07 dic. 2022 cr).

Fin artículo 3.310º: “Guiso de choupa o pota: el sabor del mar gallego”.

E. 07 diciembre 2022 a Prensa Noroeste Madrid.com. Canarias Noticias.es.

Artículo Periodístico 3.309º: “Tortilla a la gallega el cóctel de huevos y patatas”.

                         Artículo Periodístico 3.309º: “Tortilla a la gallega el cóctel de huevos y patatas”.

Se ha discutido mucho sobre el origen y el invento de la tortilla, ahora se indica en el siglo XVIII, en Villanueva de la Serena. Sea como sea, se ha extendido por Celtiberia…

En la cuestión gastronómica, no somos conscientes, que los hombres, existen épocas que tienen mucho tiempo, y pueden detenerse más en hacer comidas, pero en otras, tienen por diversos menesteres, recogida de cosecha, tienen que ir deprisa en la elaboración de la comida.

Además el plato, en concreto, debe ser suficientemente proteínico y energético para seguir trabajando, muchas veces de sol a sol. También, si es posible, fácil de llevar, porque a veces, no hay tiempo para hacer comida, o no hay lugar para realizar fuego…

La tortilla es ese invento, la tortilla de huevos y patatas, es ese descubrimiento y creatividad cuando se produjo la mezcla y combinación, de las patatas de América, con los huevos -de todas las clases de aves- que, yo sepa están en todos los continentes… Es como siempre esa mezcla de productos naturales vegetales, naturales animales, minerales y fuego…

Mezclando y combinando de determinadas formas y maneras: patatas, huevos, cebolla, dientes de ajo, queso de tetilla, pimentón dulce, lacón o chorizo, pimientos del padrón, sal, aceite de oliva y fuego, son los elementos integrantes e ingredientes, para formar y conformar ese milagro de este plato-comida-alimento…

Nunca daremos suficientes gracias a la naturaleza, gallinas, proceso de una evolución doméstica de milenios, ni a la naturaleza vegetal, las patatas, también con un proceso de milenios –existen miles de variedades de patatas en el mundo…-. Porque estas dos realidades simples y modestas y humildes, han permitido que la humanidad, en estos últimos siglos sigamos siendo y existiendo –no hablaremos de las crisis de la patata en Rusia y en Irlanda, y, sus consecuencias…-.

Cierto es, que en un mismo concepto de tortilla caben muchas variedades según regiones, y patronímicos, pero incluso dentro del concepto de una región, de la tortilla gallega, caben pequeñas diferencias, en algunas indican que hay que proporcionarle el calor del queso, en otras, no indican el pimiento del Padrón… Personalmente, siempre he sido un poco escéptico, opino que toda comida o plato, tiene dos raíces, la educción familiar en ese producto o comida, como lo hacía su madre o abuela o bisabuela, y, segundo, las circunstancias históricas de la época, si existía en ese momento, más huevos o menos, más de una cosa o de otra…

La alimentación/gastronomía como toda realidad humana, se está y estará estudiando y analizando desde todos los puntos de vista y todas las proyecciones y perspectivas posibles, desde la cocina en sí, la economía, la política, la cultura, la psicología, la sociedad, las religiones, el medio ambiente, la satisfacción de las necesidades de la humanidad, etc.

Un acto de comer o de comida no ofrece un resultado simple o simplificado, puede ser muy complejo. Una comida por desconocimiento, a lo largo de la historia ha podido producir patógenos, por ejemplo, algunos pescados comidos en forma cruda. Con lo cual, la invención del fuego, se calcula hace quinientos mil años, o el aprovechamiento del fuego, y la aplicación a distintas realidades, entre otras, la comida fue una revolución radical para la especie humana…

Salvo excepciones, no concebimos la comida si no está caliente. La comida es una realidad humana, como casi todas, que tiene una enorme complejidad y simplicidad, porque arrastra en sí, multitud de interpretaciones y perspectivas y dimensiones y significados simbólicos y reales en muchos sentidos…

En las tradiciones humanas, no existen acontecimientos sociales, que si es posible, no esté acompañado de una comida. Esta será más lujosa o menos, según distintas posibilidades económicas de las familias y de la época. Pero siempre hemos asociado la comida a casi todas las realidades humanas, incluso en casi todas las grandes religiones…

Podríamos indicar, que la humanidad, generación tras generación va dejando a la siguiente, una colección de ideas, conceptos, realidades, productos, historias, símbolos… Y, uno de ellos, uno es toda la riqueza gastronómica de una época o sociedad o cultura. Una, de ellas es la tortilla, en todas sus variedades, en todas sus riquezas de colores y formas y substancias y productos y maneras y olores y sabores y temperaturas y hechura…

Podríamos indicar que no hay dos personas que les guste la misma tortilla, el mismo tipo de tortilla. Pero desde luego la tortilla gallega, en las varias especificaciones existentes, es una de las que más perfección han alcanzado, entre los huevos y las patatas y el fuego y la sal y los ojos/manos de quién la hace y de quién la saborea…

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (26 noviembre-07 diciembre 2022 cr).

Fin artículo 3.309º: “Tortilla a la gallega el cóctel de huevos y patatas”.

E. 07 diciembre 2022 a El Digital Sur.com.

Artículo Periodístico 3.308º: “Cocido de Lalín, la eternidad en la inmanencia”.

                         Artículo Periodístico 3.308º: “Cocido de Lalín, la eternidad en la inmanencia”.

Encontrar el equilibrio y la armonía entre productos alimentarios simples y sencillos, pero formar o conformar con ellos una ópera de sabores y olores, eso es el cocido de Lalín.

No podemos negar, que en multitud de variedades y toques, el cocido, combinado de garbanzos y otros ingredientes está extendido por todo el mundo, entre otros: madrileño, lebaniego, maragato, montañés, de pelotas murciano, de pelotas almeriense, gallego, andaluz, a la portuguesa, rasol, berza jerezana, escudilla, puchero andaluz, pote asturiano, puchero valenciano, sancochado peruano, y el cocido de Lalín.

El cocido de Lalín formado y conformado con los ingredientes: cabeza de cerdo, lacón, espinazo, rabos, tocino, costilla, morros, orejas, uñas, chorizos de Lalín y cebolleros, lengua, gallina, ternera, grasa o unto, garbanzos, habas, grelos, patatas y agua y fuego…

Si Merlín u Orestes, sea el medieval, o sea en la interpretación de Cunqueiro volviese a aparecer por esta tierra gallega o irlandesa o griega, al acercarse a este cocido pensaría que es un invento de los dioses antiguos, que en un momento de lucidez, para hacerles la vida más fácil y agradable y esperanzadora a los simples mortales, les habían inventado o les habían dado la posibilidad de criar o crear este manjar de realidades sencillas, pero de todo tipo de sabores y olores y formas y colores…

Si el señor Santiago, santo y hermano del Señor –no entramos si es que eran hermanos de padre, si es que eran primos hermanos, si eran en las tradiciones semíticas, a los tíos se les llama hermanos, hasta bien poco, en la misma Mancha del Quijote, los sobrinos llamaban hermanos al tío…-. Si el señor Santiago, cuando vino por España, podríamos plagiar y copiar el estilo del gran maestro de la literatura y de los veinte mil artículos, el señor Cunqueiro.

Decíamos si el señor Santiago antes de venir con la nave de piedra se acercó por esta comarca predicando, según dicen algunas voces, muy lejanas en el tiempo o muy imaginadas por estas tierras, y, que le dijo la fórmula y ecuación del cocido gallego de Lalín, a un pastorcito que cuidaba una piara de tres o cuadro cerdos, y que tocando la cítara lloraba porque su madre estaba enferma, y, temía falleciese, y se quedaban él y sus hermanos solos, y el señor Santiago, el hermano del Señor, el primer mártir de los apóstoles, para consolarlo le enseñó el cocido, un cocido que su fórmula original venía de una mezcla del mundo judaico y del griego y del romano. Y, de ese primer empiece, se ha terminado en el cocido de Lalín…

Los que piensan que comer es solo comer, no han entendido bien, y, demasiado poco lo que es el ser humano. La humanidad no crea nada más que símbolos, todo lo que toca, lo convierte en signo y metasímbolo. Una realidad simple y sencilla lo convierte en dimensiones y perspectivas y horizontes de distintos significados y significantes. Sea una pluma para escribir, un sombrero o un cocido… Todo tiene componentes, en este caso, alimentarios, económicos, políticos, sociales, religiosos, estéticos, artísticos, morales, de fiesta, y, todas las interpretaciones que ustedes quieran…

Aunque los componentes finales del cocido de Lalín son similares, me digo a mi mismo, que la presentación. Analicemos la presentación, en un plano grande, y, que con los distintos componentes se creen formas y figuras diferentes. Que se puedan realizar fotografías, y, que existan dos modalidades: una presentación normal y popular de siempre, y, otra diríamos artística-fotográfica. Y, que la acumulación de esas imágenes, se exponga en una etiqueta de la Web del concello/ayuntamiento o de algún museo de la localidad o biblioteca del lugar…

Como pienso y opino, que un artículo periodístico de opinión, es un artefacto que los humanos hemos inventado o descubierto, para intentar hablar de todo con palabras de imprenta, y, proponer cualquier cosa. Si se me permite, siguiendo el adagio antiguo griego, “no sirve ninguna filosofía que no intente curar algún mal humano”. No sirve ninguna columna periodística que no intente ofrecer un viento de mar y salud y esperanza y sonrisa…

Yo, me atrevería sugerir a este concello/concejo, que se les percibe, como personas, que no conozco, desde hace lustros, que intentan incentivar fiesta y feria, para que su pueblo tenga más proyección económica. Yo, les sugeriría que estudien la posibilidad del concepto y realidad: Pueblo-Arte, que existen varios, pero uno de los más famosos es el de Genalguacil, que arrastra ya esta iniciativa varios lustros, y, ha conformado que el pueblo sea todo una obra de Arte.

Como dar consejos, no cuesta demasiado, pero no es fácil, porque hay que relacionar varias realidades al mismo tiempo, sugiero enviando esta paloma de la paz, que el Concello de Lalín estudie la posibilidad de que unan al concepto de cocido de Lalín, el concepto de Pueblo Arte, al estilo de Genalguacil –aunque quizás continuando la temática y figura y forma del cerdo o del cocido, restringiendo a esas temáticas solo-. Bueno, por lo menos, es un consejo de buena voluntad. Paz y bien…

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (30 nov.-07 dic. 22 cr).

Fin artículo 3.308º: “Cocido de Lalín, la eternidad en la inmanencia”.

E. 07 diciembre 2022 a Xornal de Galicia.es. El Diario Alhaurin de la Torre.com.

Artículo Periodístico 3.307º: “Tortilla de Lalín”.

                         Artículo Periodístico 3.307º: “Tortilla de Lalín”.

Plagiando al maestro Cunqueiro tomamos un elemento real y lo hacemos volar con la imaginación y la historia y la creatividad, por tanto esta tortilla real/imaginaria existe o existirá...

Los ingredientes básicos serían huevos de gallina, patatas, garbanzos, carne de cerdo de distintas partes, sal, agua, fuego…

En este camino entre la realidad y la imaginación y la creación y el diseño, llevar el artículo periodístico un poco más lejos, y la realidad de la gastronomía popular, también un poco más allá, sin entrar en los terrenos de la nueva cocina, o la cocina de vanguardia, o la cocina de autor, nos ha llegado un pajarito que nos ha indicado que existe o podría existir este alimento o plato o fogón o comida o degustación…

Esencialmente, consiste en que se cuece/cocido garbanzos, carne de cerdo en un recipiente, cuándo se haya realizado esa operación se pone en un plato. La carne de cerdo, des las distintas partes, se desmenuza y se hace pequeños trozos y se limpia de los hueso. Mientras tanto se pela patatas en trozos pequeños se bate con huevos de gallina, y cuando ya está realizada la magia de la mezcla y el combinado de patatas/huevos, se echa a una sartén con aceite y, al mismo tiempo los ingredientes que hemos cocido anteriormente: garbanzos, carne de cerdo…

Como en una tortilla tradicional, cuando ya se haya cuajado al gusto del cocinero/a pues se le proporciona todas las volteretas que se crean convenientes, y, ya se expone al sabor y al gusto de los viandantes…

Alrededor de este plato típico de Lalín, realidad real o realidad imaginaria, realidad cunqueriana e inventada por las interrelaciones de las neuronas, aprovechando que ya disponen de un día y un mes de la Fiesta del Cocido de Lalín, pues se muestra esta variedad. O, quizás, si el concello lo aprueba, se celebra como invención, con jocosidad, con alegría, como experimento, otro día de la Tortilla de Lalín, así tendría dos días en mes diferente, celebrando la comida de la comarca, la invención de la realidad…

Al final, nadie se rasgue las vestiduras, por mil motivos, los platos populares vienen de la noche de los tiempos, pero se han ido incorporando caminos nuevos, ingredientes nuevos, hechuras nuevas, alimentos nuevos, formas de exponerlos nuevas. Y, siguen siendo comida popular comida típica de tal región o de tal otra…

Siguiendo al maestro Cunqueiro que mezclan los celtas con los dioses y héroes griegos, lo real con lo simbólico, y ambos con la imaginación o imaginario, en definitiva, el paisaje interior con el exterior. La realidad del presente con el pasado y ambos con algo del futuro. En tiempos, y todos los son, de alegrías y tristezas, con sangre y fuego en el Este de Europa, pues quizás un ejercicio de imaginación-diseño-creatividad, siguiendo las pautas de la comida tradicional y tradicional gallega, sin entrar en esa comida de autor, pues podría ser interesante. Y, en esta serie de columnas que estoy pergeñando sobre la comida popular gallega, sería, diríamos una nota de color y de calor y de cariño y de humor y de respeto. Y, una invitación a un nuevo toreo…

Hacia el otoño el concejo de Lalín, desde hace un siglo, ha inventado un día de fiesta y un concurso sobre la Tortilla de Lalín, cientos de personas, miles asisten a él, se acercan y valoran las tortillas diferentes con esos ingredientes básicos. Dan un premio. Se celebra un Día de Fiesta dedicado a la Tortilla de Lalín, y, dicen que todos los presidentes de la Xunta, asisten ese día, y degustan un trozo de esta tortilla, y sus quehaceres les obligan a irse pronto. También, indican que han hecho todos los Presidentes de Gobierno de la Democracia, como ejemplo, de incentivo y del desarrollo de una fiesta popular, para crear-criar trabajo, empleo, turismo, paz y bien interior y exterior…

Una paloma me ha indicado, que redacte este artículo y columna, y, que lo presente a un premio, que ya si es real, del articulismo y la gastronomía gallega. Y, que quizás, les llegue a los responsables de esa entidad municipal. Y, quizás, se detengan a estudiar si esta sugerencia, en forma de paloma voladora, hecha con sonrisas y alegría y respeto. La analicen, y, quién sabe, que se digan a si mismos, tenemos la fiesta del cocido en invierno, pues por qué no seis o siete meses después, podemos inventar o crear la Fiesta de la Tortilla de Lalín al final del verano, cuando los turistas recorren las playas de Galicia, o al principio de otoño…

¡Y, si esto ocurre alguna vez, y este escribiente, todavía respira, se dirá a si mismo, por una vez, una columna periodística gastronómica, ha servido no para la vanidad o soberbia del escribiente, sino para que una realidad imaginaria, buena y legal, se materialice y cristalice en algo que pueda ser bueno y bello y bondadoso para los hombres…! ¡Paz y bien…!

https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (29 nov.-07 dic. 22 cr).

Fin artículo 3.307º: “Tortilla de Lalín”.

E. 07 diciembre 2022 a Galicia Digital.com. Revista Lugar de Encuentro.com.

Índice. Cuadernos de la Mancha.

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