Etiquetas

Artículo 5.398º: “Gastrocultura: Rancho aragonés”.

                         Artículo 5.398º: “Gastrocultura: Rancho aragonés”.

Entre la infinita variedad de guisos con agua, de cocidos está esta variedad, el llamado rancho aragonés. Que como todos, está formado por una tipicidad que va cambiando.

Formado esencialmente por costilla de cerdo –no olvidemos que el cerdo prohibido por dos de las tres grandes religiones monoteístas de occidente, siempre ha tenido otras connotaciones, además de las puramente alimentarias, lo que ahora llaman de identidad cultural o religiosa o social…-. Conejo, un cuello de cordeo, chorizo, patatas, arroz, dientes de ajo, pimienta y perejil, aceite y sal –sigo los ingredientes que el maestro de la cocina Arguiñano hizo, existen otras variedades, pero aquí lo cito, hay que dar el homenaje al que debe ser homenajeado, no olvidemos que este gran chef, si mi memoria no me falla, ahora tenido como un fenómeno social, obtuvo en sus tiempos más jóvenes un Michelin, una estrella Michelin…-.

Siempre he pensado basándome en historiadores expertos, que el proceso alimentario humano basado y sus pilares son la prehistoria, que el grupo cada mañana tendría que ir a cazar. O, mejor dicho, algunos indican, que quizás algunos miembros irían a cazar, incluso algunas mujeres, otro grupo iban a recolectar o recoger alimentos y verduras y pequeñas piezas pequeñas, y, otro grupo se quedaría en la cueva o gruta o cobijo o pequeñas chozas, cuidando de niños, ancianos o enfermos…

Y, que después, al volver, digamos al mediodía, quizás al atardecer… pues hacían la comida, con la tecnología y técnica del momento, lo que tuviesen… No somos capaces de percibir toda la revolución que causó a la humanidad el fuego, el fuego empleado en calentarse, en ver por la noche, en ahuyentar a las ferias, el fuego como arma defensiva, el fuego en la alimentación. Incluso hay estudios que expresan que la comida con fuego, en las diversas formas, cambió el cerebro, en mayor o menor medida –es decir, no sólo lo hará la revolución en marcha, la informática que nos está cambiando ya el encéfalo, según algunos indican…-.

Creo que el rancho aragonés, nadie se ofenda, es uno de esos guisos, platos, comidas que se basan, en esa necesidad de comer y alimentarse todos los días, de obtener energía para seguir viviendo y sobreviviendo y reproduciéndose la especie. Es, diríamos la esperanza. Decíamos, que quizás desde hace miles, decenas de miles de años, en unos utensilios como continente –hablan en la antigüedad de pieles, después cerámicos, después todos los metales…-, los que vienen de buscar comida, pues ponen para el grupo lo que han encontrado. La caza y la caza mayor sería una realidad muy de tarde en tarde, lo normal sería o caza menor, o recolectar verduras y plantas…

Pues, dentro de esta categoría de echar al perol, ahora todas las formas de ollas, es decir, en agua, calentar al fuego, ir calentando poco a poco los alimentos, echar en ese vientre de la ballena lo que se tiene o se dispone. De ahí, que estos platos, “cocidos”, palabra bien empleada, todas las clases de cocidos, se le ha ido añadiendo todo lo que se tenia a mano. Es una forma de combinar alimentos, es una forma de alargar en cantidad los alimentos, es una forma de alimentarse con agua, agua de distintos sabores, según los ingredientes. Incluso, es una manera o una forma, de dar variedad a lo mismo. Si un día había suficiente conejo el guiso no sabría lo mismo que si aportaba palomas o peces…

Cierto es, que la territorialidad, la geografía, la cultura. La cultura es como sedimentos diversos de los pueblos en el tiempo. Van viniendo nuevas costumbres en todo, y, en la alimentación también. Ahora mucha influencia norteamericana. En siglos anteriores, pues todas las culturas y sociedades y metafísicas que han ido pasando por nuestros ojos y nuestros ríos y nuestros campos. La comida es mezcla y cóctel del tiempo y de lo siglos y de las metafísicas ideológicas. Hay culturas que no permiten unos alimentos, otras tienen que ser guisados de distinto modo.

Decíamos, que durante siglos, hasta prácticamente el siglo veinte, la transacción de alimentos diversos era muy limitada, por tanto, todo grupo social, pueblo, ciudad en gran parte, tenía que alimentarse de los recursos que se disponían en su territorio. Quizás, digamos un viaje de diez o treinta kilómetros en los días de feria y mercado semanales. También no hay que olvidar, que plato o que comida de esta Piel de Toro, que somos y en la que somos, qué guiso no tiene patatas. La patata es un fenómeno de América. Sólo por haber traído los españoles/espanyoles a Europa las patatas, existen cientos de variedades en América, sólo por eso, Europa debería estar agradecida a esta Celtiberia tan antigua. Deberían hacer una leyenda blanca o de colores, y, no sólo negra…

Creo que hay que invitar a los turistas o viajeros que van a territorios que no son los que habitan de forma constante, que degusten comidas típicas, igual que perciben y ven monumentos de piedra de esos lugares. Y, también hay que indicarles a los originales de esos territorios, por ejemplo, los que conocen estas comidas típicas, que ya se lo hacían sus madres, sus abuelas, que vienen por herencia de generaciones en generaciones, herencia de las abuelas, no se ofendan los padres. Que quizás, a veces, es bueno leer un artículo-texto pequeño como éste, porque quizás, le proporcione, una pequeña nueva idea o sugerencia que nunca había pensado. Algo obvio…

https://muckrack.com/jesus-millan-munoz          © jmm caminero (27 diciembre 2025 cr).

Fin artículo 5.398º: “Gastrocultura: Rancho aragonés”.   

E. 15 marzo 2026 a Aragon Digital.es.

Humor 4.851 a 4.860.

                                Humor 4.851 a 4.860.                         51. Humor 4.851 [1] .                           52. Humor 4.8...