Artículo 5.405º: “In Memoriam de Raúl de Pozo”.
Ha fallecido otro de los grandes
articulistas de opinión y periodistas. Desde que llegó de su pueblo natal de
Cuenca hasta Madrid, pasando en medio por distintas capitales.
Tenemos
que ir aceptando que los articulistas de opinión de su generación se van yendo
y haciendo el Último Viaje, diríamos que los columnistas de la generación de
1950-60 pues van volando a la eternidad, cómo se suele indicar cuando alguien
fallece, “Dios lo tenga en la gloria o al menos en el Purgatorio”, eso le
deseo, y, “ya sabe de verdad si existe Dios”. En estos años, no me gusta citar
porque siempre te olvidas nombres, han ido falleciendo Umbral, su amigo, Alcántara,
Gistau -de una generación más joven
y posterior a la suya-, Campmany, y,
muchos otros, y, ahora le ha tocado a él.
Cuando
fallece un prohombre o promujer de la cultura o de las ciencias o del mundo de
la política o de la empresa, se cita lo bueno y se recuerda lo bueno. Incluso
si el escribiente no tiene que estar de acuerdo con esa persona en todo. Pero
nos fijamos en el esplendor, diríamos, Raúl
del Pozo Page (Mariana, Cuenca, 1936, Madrid, 2026), que llegó a Madrid,
contaba o contaban, ya no sé si Umbral
o él mismo, que el mismo Umbral le
dejó un abrigo por el frío que tenía. Porque en Madrid siempre ha existido mucho frío en invierno, mucho calor en
verano. El Madrid al que llegó Raúl del Pozo, maestro de escuela, que
quiso dar el salto al periodismo, no era
el de ese tiempo, como el de ahora. Diríamos que en la vida de estos
autores, amigos y periodistas y escritores: Cela, Umbral, del Pozo, el Madrid ha ido pasando y atravesando la
historia, como un bocadillo en distintas etapas y capas e ingredientes…
In
memoriam significa en recuerdo de o en memoria de. Es la forma que los humanos
tenemos y disponemos para recordar, dar a conocer que una voz se ha apagado,
que sobre una persona se ha cernido el Viaje Definitivo, que como dirían los
clásicos se ha ido “a dónde están los más”. Raúl del Pozo como todo periodista, como todo articulista era
también escritor. El tiempo valorará el lugar de sus narrativas literarias y el
lugar de sus artículos y columnas. Le tocó ocupar el lugar de su amigo y
articulista maestro, Umbral.
Un
puesto y un lugar difícil, la última página. Indicaba que él quería, como todos
los articulistas morir con las botas puestas. En tiempos anteriores, los
periodistas y articulistas no tenían más remedio, porque no existían pensiones
de jubilación o apenas, antes de la incivil guerra civil, no olvidemos nació en
la guerra, un día del 24 de diciembre, su madre, tendría la alegría del niño
nacido y la pena-angustia de ese acontecimiento que atravesó esta Piel de Toro…
Hay
una foto que recuperan para El Mundo, una foto de 1994, que El
Mundo.es publica en fecha del 11
marzo del 2026 dónde existen once personas, once grandes periodistas y, también
escribidores de libros… no voy a citar a todos, pero si lo haré, pero sentados
desde el lado izquierdo están: Raúl del
Pozo, Cela, Umbral, Luis Martín Prieto, Trevijano, de pie desde la izquierda
Pedro J. Ramírez, Pablo Sebastián, Ansón, José Luis Balbín, González
Ballesteros, Julián Lago…
Creo
que nuestro país ha dado muy buenos olivos y muy buenas viñas y muy buenos
periodistas y muy buenos articulistas. Aquí, tenemos un plantel, casi un equipo
de futbol. Pero existen más. No sé, no sé si igual que tenemos, dicen una
capacidad para la plástica innata, quizás la tengamos también para el
periodismo, especialmente el articulismo de opinión. Creo que quizás, esa
costumbre de comentar todo, de hablar de todo, especialmente entre amigos y en
los bares y en las calles, es una preparación para después que un tanto por
ciento de esos que comentan cosas debajo de las farolas, pues realicen
comentarios y crómicos y opiniones que llamamos un género, que es/está a medio
camino entre la literatura, el periodismo y la información y el comentario. Ese
constructor/r que denominamos columna o artículo de opinión ara la prensa,
ahora también en blogs en Internet.
En
estos días, cientos de columnas se harán realidad, hablando de Raúl de Pozo, desde todos los puntos de
vista, desde la prensa nacional y regional y provincial. Nosotros los de
nuestra generación, supongo que soy de una generación posterior a la suya, si
por poner una fecha, él era de la de los cincuenta, en mi caso sería de las de
los setenta. Pues hemos leído, desde hace tiempo crónicas columnistas de él, y,
de todas su generación. Hemos aprendido y aprehendido algo del mundo de su
visión. No en todo podemos estar de acuerdo, no en todo hemos estado de
acuerdo, pero de todo/s hemos aprendido…
Llamo
al periódico que ha estado dando la vara y organizando el metal de las
palabras, que si es posible, recoja un directorio de todas las columnas que en
su medio ha hecho luz, durante varias décadas. Creo que ese sería el mejor
homenaje. Pido a las entidades del periodismo que aúnen fuerzas, y, se pongan
de acuerdo, y, creen un Centro del Periodismo, aunque sea
virtual dónde vayan insertando nombres y pequeñas biografías y enlaces a los
cientos, cientos y miles y decenas de miles de periodistas que este país ha ido
criando en todos los subgéneros del periodismo y de la información en estos
tres siglos. Creo que este sería el mejor homenaje y recuerdo, in memoriam
hacia Raúl de Pozo. ¡Descanse en
Paz, al menos en el Purgatorio durante un tiempo…!
https://muckrack.com/jmm-caminero-1 ©
jmm caminero (11 marzo 2026 cr).
Fin artículo 5.405º:
“In Memoriam de Raúl de Pozo”.
E.
15 marzo