Artículo 5.352º: “¿Podemos hoy leer tranquila y sosegadamente?”.
No digo que no halla personas que
todavía lo hagan, pero hoy, una persona que puede recibir cientos de mensajes
de correo, de información de todo tipo, tenemos tiempo para leer.
¿Pregunto tenemos tiempo para
leer hoy, analítica y sosegada y tranquilamente…? ¿Tenemos, cuándo alguien, sea
del oficio que sea, puede recibir decenas de mensajes cada día para su
profesión, además de estar mínimamente informados de la realidad sociopolítica
de su geografía o Estado, además de si quiere y desea leer para pensar, pensar
para leer y leyendo…?
Uno, que envía y ha envidado,
miles, no miles, decenas de miles de cartas postales con envíos de contenidos
culturales, y, de propuestas, y, decenas de miles de correos electrónicos
también, con contenidos culturales y de propuestas. Y, que en la mayoría de
casos, no han sido contestados, no sé si llegaría al uno por ciento, sin
exagerar la cifra de contestaciones. Uno, se ha preguntado muchas veces, lo que
envío o muestro a otros, es que tiene tan bajo nivel de calidad, o, acaso es
que apenas lo leen, no tienen tiempo para leerlo. Ni siquiera los que se
dedican al mismo oficio, los que gestionan la cuestión cultural, en un campo o
en otro…
He indicado que los expertos,
grupos de expertos, nos podrían facilitar listas de las grandes obras. Las
cincuenta grandes obras, en cada uno de los campos culturales. Así, la persona
que quisiese saber de esa temática o disciplina o área o arte o saber, tendría
un mapa para orientarse. Otro grupo de especialistas, al cabo de unos años,
podría citar otras obras. Así, creo que los lectores en general, no nos
perderíamos en tanto libro y en tanta información y en tanta documentación…
para darnos cuenta, que la mayoría que hemos dedicado mucho tiempo, es de
segunda o de quinta, pero percibes esa realidad al cabo de diez o treinta años.
Y, no has leído y pensado y analizado y meditado una gran parte de las grandes
obras de la tradición cultural mundial.
Esta es una sensación de la
lectura hoy. Todas las entidades que gestionan la industria cultural, lanzan
sus productos, con razón y cumpliendo con su deber y su derecho. Pero quizás,
olvidamos las grandes obras, y, nos fijamos mucho en las actuales. Que no niego
la necesidad de estar enterados y actualizados, quizás leemos crónicas
políticas de hoy, para entender un aspecto de la realidad, pero olvidamos los
clásicos de estos últimos veinticinco siglos… Por poner, un caso o un ejemplo.
Creo que nos perdemos en la selva
de la información y documentación y cultura y en los libros. Estas realidades,
este mar, la Naturaleza Cultural, nos perdemos, es cierta que tiene una
dimensión de entretenimiento, incluso de ocio, de juego, pero también de
formación y conformación de conciencias y consciencias, también nos perdemos en
este mundo. Muchas personas, se alejan de ello, se alejan de la lectura, y,
terminan aprendiendo cultura, no sólo la popular o heredada familiar, o la de
la escuela, sino por los sistema audiovisuales. Hoy, nos encontramos las
personas que saben mucho de un nicho cultural, y, muy poco del resto.
He escrito, para reducir
esfuerzos, para entender y comprender más de la realidad. He escrito algunas
veces, que nos debería aconsejar manuales, tratados entendibles por todos.
Tratados de cada una de las ciencias sociales y artes. Creo que sería una
manera de aumentar el conocimiento que las personas, que el pueblo sabe y
conoce de la realidad. Es cierto, que cada uno es experto en algo, oficio o
profesión o rama del saber. Es cierto. Pero también es cierto y es verdad, que
apenas sabemos del resto de saberes. O, dicho de otro modo, cómo el resto de
saberes abordan un mismo tema. No aborda del mismo modo la psicología el tema
Equis, que la sociología o la economía o la política o la teología o el arte o
artes…
La vida es corta y es larga. Pero
no podemos dedicar demasiado tiempo a la lectura, a la formación, a la búsqueda
de otros hechos y otros datos y otros conceptos y otros argumentos… Por eso, la
lectura, tenemos que tener también tiempo para leer sosegadamente, que leer es
leerse a sí mismo, traducirse a sí mismo con ojos de otro lector-escribiente,
leer es leerse. Tenemos que tener tiempo, leer es interpretar el mundo. Pero
para que esa lectura sea más profunda y sea más verdadera, sugiero otra vez las
dos fórmulas que yo conozco: primer, grupos de especialistas, nos digan en cada
materia las obras más importantes en ese tema. Segundo, nos aconsejes tratados
sobre las diversas ramas. Y, con ambos modos de lectura, terminaremos
entendiendo mejor el mundo. Alcanzaremos posiblemente más grado de verdad.
¡De momento lea un poco cada día,
cada día lea despacio un poco… rumie leyendo, que es una forma de analizar
leyendo y pensar leyendo y meditar leyendo y reflexionar leyendo…! ¡Porque el
mundo de las ideas, también es un mundo, que está dentro de nosotros…!
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero
(05 febrero 2026 cr).
Fin
artículo 5.352º: “¿Podemos hoy leer tranquila y sosegadamente?”.
E.
15 febrero