Artículo 5.280º: “Silencio de la palabra y Rosa
Regàs”.
No sé si hablamos demasiado,
hablamos demasiado o escribimos demasiado, a veces, sin suficiente pensar,
analizar, meditar, contemplar, argumentar. Tenemos demasiado ruido…
Todas las tecnologías traen
realidades buenas y menos buenas, creo que casi siempre más buenas que menos
buenas. Pero no cabe duda, de que vivimos en una civilización-sociedad actual
Occidental, que hay demasiado ruido y poco silencio. Por un lado, da la
sensación que hablamos demasiado, o escribimos demasiado. Por otro lado,
siempre estamos recibiendo mensajes nuevos a nuestro cerebro-espina
dorsal-mente-encéfalo, y, si creemos que tenemos alma-espíritu inmortal,
también llegarán de algún modo.
Caminas por la calle y te cruzas
con diez personas, y, la mitad de ellas van con el teléfono móvil, mejor habría
que denominarlo ordenador móvil, computador móvil, o minicomputador móvil. Pero
además de todo ello, te cruzas con tiendas y escaparates adornados de mil
formas, también con todos los individuos-personas que van vestidos de mil
modos, además todos los edificios que como si fuesen maniquíes de vez en
cuando, en fiestas se le insertan luces formando como un oleaje de baile de
piedras o ladrillos besando el aire. A eso añádele diversas músicas que surgen
de esos aparatos, que puedes oír, a eso añádele todas las percepciones que
recoges en tu bodega mental, unos, se dicen, inconscientes, el individuo no es
conciente, otros conscientes…
Pero al mismo tiempo te irá
hablando tu mente interior, te surgen dudas, preguntas, preocupaciones, lo que
le vas a decir a tal otro o a tal otro, lo que temes te suceda ese día, aquella
tristeza que llevas dentro, aquella alegría, aquello que tienes que hacer con
tu hijo o nieto o esposa, aquello… En definitiva, recibimos un mar de estímulos
externos e internos… No sé, si en alguna universidad de occidente se habrá
estudiado cuántas percepciones externas recibimos cada día, cuántas
percepciones internas nos surgen de dentro cada día, cuántas percepciones
exteriores nos llegan al interior aunque no conozcamos. En Internet dicen que
tomamos 35.000 decisiones al día, y que sólo somos conscientes del uno por
ciento –lo indica la Web de La Sexta con fecha del 04 diciembre
del 2018- No sé si será verdad o no lo será.
También el bosque y la selva de
Internet nos dicen que tenemos entre seis mil y ochenta mil pensamiento al día.
En definitiva, esperemos que la neurología y ciencia afines, en este siglo nos
digán y nos aclaran todos estos niveles. Supongo que al final del siglo no
habrá test sólo de inteligencia o de memoria o de creatividad, sino también
test o estudios que nos dirán cuántos pensamientos o ideas tenemos al día, sean
conscientes o no.
Por eso se habla de la revolución
de este siglo, una de las grandes fronteras, no sólo va a ser empezar a habitar
el Sistema Solar, sino además abrir las puertas y ventanas y recovecos, de una
gran parte del encéfalo. Claro está, algunos temen, porque el mayor
conocimiento siempre nos libera, pero también se pueden crear nuevos
instrumentos para dominar y gestionar y mandar y manipular a los seres humanos.
Bueno, cada época con sus dilemas y trilemas y tetralemas…
En este nadar por el articulismo
hispánico me he encontrado con una gran figura del mundo de la cultura en
diferentes órdenes, y, también de la escritura y también del articulismo: Rosa Regàs Pagès (1933-2024). Uno, uno
siente una cierta tristeza-melancolía-nostalgia, las figuras culturales, que ya
eran o tenían un nombre, cuándo empezabas en este mundo, estuviesen en el mundo
de la autoría, o estuviesen en los pluriformes mundos de la industria cultural,
pública o privada, digamos la generación anterior a ti, a este escribano, la
denominada del cincuenta, en todas las facetas, pues ya van haciendo el Gran
Viaje Último.
Pues dicha escritora y también
teniendo otros oficios de la cultura, pues redactó una columna titulada: Banalización
de la palabra, desconozco, no he podido averiguar el medio de
publicación, ni la fecha. En el que nos habla de que ya en esa época el ruido
exterior era tan grande, que quizás los humanos no se miraban de forma adecuada
su interior. Me pregunto que diría nuestra escritora hoy. Qué nos diría… porque
en veinte o treinta años el panorama ha cambiado enormemente…
Aconsejo, si un columnista de
opinión puede dar alguna sugerencia, si nadie se ofende, y, nadie se rompa los
vestidos, que no tiene que irse a monasterios orientales como en los años
sesenta tantos se fueron, y, me temo que tantos se perdieron por los vericuetos
del mundo. Que nunca se ha estudiado esta cuestión, dejo este tema a los periodistas
profesionales…
Aconsejo que cada día, usted, se
siente en su sillón, sin móvil, ni periódico, ni libro, deje su mente
descansar, cierra los ojos, abra los ojos, respire pausadamente. Y, si lo hace,
verá como vendrán ideas y pensamientos y percepciones. Con el tiempo, sólo
quince minutos al día, sólo veinte minutos al día. Sin televisión, sin nada,
sólo sentado, sin móvil. Sólo sentado en su sillón.
Y, ya que nos hemos puesto a
sugerir, también, una vez al año, tres o cuatro días, váyase a un monasterio o
convento católico de esta península ibérica, posiblemente habrá uno a menos de
cincuenta kilómetros de su terruño. Y, váyase allí, tres o cuatro días cada
año, a no hacer nada, a pensar, a caminar, a estar en soledad consigo mismo… Si
tiene quince días de vacaciones, dedique, tres o cuatro días cada año a este
menester… Un fin de semana largo… -aconsejo algo que este escribiente, lleva
lustros diciendo que va a hacer, y, no hace, por el fragor de la vida, supongo
que usted dirá lo mismo-.
Bueno, terminemos este artículo.
Bueno es leer los artículos de Rosa
Regàs. Saludos estimado lector o lectora, tengas la edad que tengas. Un
artículo de opinión en prensa en última instancia es cómo escribir y enviar a
una carta, a diez o mil lectores que no conoces…
https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ
© jmm caminero (17 dic. 2025 cr).
Fin
artículo 5.280º: “Silencio de la palabra y Rosa Regàs”.