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Artículo Periodístico 4.668º: “¿Cómo se producen esas salvajadas…?”.

                         Artículo Periodístico 4.668º: “¿Cómo se producen esas salvajadas…?”.

Abre uno, lleva haciéndolo desde hace años, día tras días, los sistemas informativos, antes periódicos en papel, ahora digitales, radios, televisiones y lees que han ocurrido  salvajadas.

No sé, si es bueno psicológica y moralmente que estés comiendo, deprisa o despacio, si tienes poco tiempo o mucho, si tienes que trabajar dentro de una hora, o si puedes descansar, y, el sistema informativo, sea en papel o digital o en ondas de radio o en audiovisual, o, incluso ahora Internet, y, si quieren blogs personales y redes sociales. Y, un tanto por ciento de las informaciones son “salvajadas”, “crueldades”, “inmoralidades” realizadas en grupo o por individuos, bajo una bandera o bajo otra…

¿Y, uno se pregunta, muchas cuestiones, le vienen a la cabeza, pero una, es bueno que estemos soportando tanta “crueldad informativa, que sea cierta y es cierta, y, cómo dicen, y eso que se tapan y esconden multitud de hechos y actos, veinte o treinta guerra existen en cada momento en el mundo, y, apenas se dice algo de dos o tres, de los demás, nada…?

¿Es que el ser humano está mal hecho, es que somos unos seres primitivos, es que tenemos más maldad que bondad, es que somos animales y somos animales que hemos evolucionado muy poco, e, incluso la racionalidad y la inteligencia como todo factor, se puede utilizar para el bien y para el mal, y, lo utilizamos muchas veces, para engañar, para mentir, para…?

Uno, se hace tantas preguntas, ¿qué podemos hacer, para curar tantas heridas que sufrimos, que nos hacemos unos a otros, bajo un fin o motivo o causa o finalidad o interés, y, éste mezclado con una bandera o una ideología…?, ¿en tantos ámbitos sociales y entidades diversas sociales, desde sociedades enteras, y, todas las realidades sociales que lo conforman…? (Cierto es que no se puede negar, que hay más realidades positivas que negativas, pero una mancha negra de diez centímetros cuadrados, en un cuadro de tres metros cuadrados, destaca suficiente que todo el resto que está lleno de colores…?

No sé, no sé si es bueno, que durante años y años, te estés informando de tantas crueldades y salvajadas que sufrimos y nos hacemos. No sé, no sé, si es bueno, si no te las dicen e indican y cuentan, al menos, una parte, porque entonces, no eres consciente, de lo bueno que tienes, y, de lo malo que podemos ser…

Se dice, que todas las filosofías, metafísicas, religiones, morales, incluso artes y saberes, uno de sus fines, es aumentar el bien en el ser humano, los bienes –instrumentales y eficientes, morales, bienes espirituales-. Y, por otro lado, alejarnos del mal y de la maldad. Porque el problema es que somos seres que nos podríamos definir, siguiendo al viejo maestro Aristóteles, como animales racionales, somos animales y tenemos animalidad, y, tenemos racionalidad-inteligencia. Y, tenemos que compenetrar ambos factores. Mezclarlos y combinarlos de forma correcta. No utilizar la razón y la libertad y la inteligencia y la memoria y la voluntad para aumentar las pasiones y deseos y pulsiones y hacerlos desordenados… sino para que las pasiones, instintos, emociones, pulsiones sean equilibradas por la razón y la inteligencia y la cultura, en definitiva, busquemos mayores grados de conocimiento de la realidad, de la verdad, del bien, de la bondad, de la belleza, de la racionalidad, de la prudencia, de la equidad, de la libertad…

Decía, un viejo maestro: imaginad que hay un salón grande, imaginad que existen y viven cien personas en él. Imaginad que cada uno, se salta una norma moral mínima… Entonces en ese salón, habrá cien personas que cada uno se habrá saltado una norma moral mínima. Por tanto, habrá cien normas morales que al menos cada una de las personas se ha saltado. Por lo cual, el funcionamiento de la vida y en la vida de ese salón, será de una manera diferente o será de otra…

Pero imaginad, que en ese mismo salón, cada uno se salta o no cumple, tres o cuatro o cinco normas mínimas… Por tanto, en definitiva, se saltan entre todos quinientas o cuatrocientas normas mínimas…

¿Cómo será la vida mejor, en ese salón, que cada uno solo se salta una norma mínima, aunque sea diferente, o en ese mismo salón, que cada uno se salta tres o cuatro normas mínimas…?

¿Y, no es acaso esto lo que sucede, unos nos saltamos normas mínimas de derechos humanos, o de moralidad natural –concepto que no podemos desarrollar aquí-, o de normas jurídicas legales mínimas, o de una moral mínima universal, o de una ética mínima…?

¿Qué sucede, que usted o su vecino, se salta y cae en la lujuria, el otro, en la avaricia, el de al lado en la gula, aquel otro la soberbia, etc.? ¿O, mejor dicho, que cada uno, caemos en una o en dos… cada uno será diferente… pero el conjunto que resulta…? ¡Pues es muy sencillo, lo que sucede…!

¡Que en ese gran salón, con cien personas viviendo, la vida es más difícil, muy difícil, más difícil de lo que debería ser… simple y llanamente, porque cada individuo se salta una o dos o tres normas mínimas morales universales y de sentido común, etc.! ¡Pues, por eso, todos los días, nos levantamos, con una o varias salvajadas o crueldades hechas en el mundo, y, así llevamos años y décadas de informaciones…! ¡Claro, que la culpa no es de la información, ni de los informadores, ni de los medios que informan, sino de las cien personas que habitan ese salón…!

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero (12-26 enero 2025 cr).

Fin artículo 4.668º: “¿Cómo se producen esas salvajadas…?”.

E. 26 enero 2025 a Euromundo Global.com. Murcia.com.

Artículo Periodístico 4.564º: “La línea del bien y la línea del mal”.

                         Artículo Periodístico 4.564º: “La línea del bien y la línea del mal”.

Durante siglos se ha indicado que llega un momento que toda persona, por diversidad de razones, motivos, causas y fines atraviesa la línea del mal, se sale del bien hacia el mal.

Y, toda persona, todo individuo con y en esa tentación hacia el mal, le ocurre diversas veces, en su existencia, en diversos temas, circunstancias, reiteramos motivos o razones o fines o intereses. Esa línea que ante un tema equis, puede escoger el bien, que quizás es o sea no hacer nada, o, puede escoger hacia el mal, tomando una dirección u otra. Y, esto le ocurre a toda persona, es esa lucha eterna, de toda la vida, de todo individuo o persona que tiene que luchar entre el bien y el mal consigno mismo, y, consigo mismo en relación a otras personas…

Esta tentación hacia el mal, no solo la tienen los grandes cargos que llevan las grandes cargas de una sociedad, en algún terreno de la realidad humana: económica, política, social, cultural, etc. Sino toda persona, incluso, aunque se crea que no tiene o no tenga ninguna prestancia social y económica, que lleva una vida rutinaria y diaria, que nadie se fija en ella. La tentación al mal, a multitud de males, un mal grave, para sí mismo o, y, para otras personas, es una realidad humana. Durante siglos y milenios, todo el mundo lo conocía esta teoría y esta realidad, y, lo sabía, y, todo el mundo lo combatía, especialmente, dentro de una ética y moral, venida de siglos, y, sobretodo con una moralidad religiosa, especialmente, en Occidente, del cristianismo, que era una decantación de valores y de ponderación de siglos…

Uno, un individuo puede ser consciente, que no todos los días, posiblemente sufra tentaciones graves al mal o a algún tipo de mal, pero si de vez en cuando, en un tema o en otro. Siempre se ha indicado, desde la racionalidad humana filosófica, existen actos buenos y actos malos, acciones negativas o males leves y existen las graves. En lenguaje religioso pecados veniales y pecados mortales.

Para que se produzca un mal o pecado mortal, según la teología cristiana, se tienen que dar diversas circunstancias, “materia grave, realidad grave que se disloca o se realiza”, “libertad del individuo que lo hace, o suficiente libertad”, “voluntad de hacerlo o suficiente voluntad de realizarlo”, también algunos autores indican “consciencia de ser un  mal grave” –bueno, esto vayan y aconséjense por los teólogos del cristianismo o el cura de su parroquia, o los grandes filósofos, que no es el caso de este modesto escribiente-.

Pero sí que toda persona, sufre una grave tentación de vez en cuando. Y, pueden ser en diversidad de materias. Clásicamente, desde Grecia, vienen las virtudes cardinales –prudencia, templanza, fortaleza, justicia-, que serían los escudos y espadas para luchar contra el mal, digamos, unas de las herramientas que todo ser humano dispone, y, por otro lado, estarían los males graves, que se han sintetizado en los famosos de la lujuria, ira-cólera, gula, acidia-pereza, avaricia, envidia, vanidad-soberbia.

Esos errores morales graves, se les denominan capitales, de la palabra latina “capita”, cabeza, porque si una persona cae, actúa de una manera errónea, un error moral grave, psicológico moral, es o son cabeza de otros errores morales graves y leves –alguien que se emborracha, que es un mal grave, puede ser la causa de un accidente mortal, por ejemplo-. Esta es la lucha, la vida es corta y es larga. Es corta, porque nos parece que vivimos y la vivimos poco tiempo, pero es larga, porque el ser humano, igual que es sujeto y objeto de muchos bienes, bienes en muchos sentidos y dimensiones, también el hombre es tentado por muchos males, muchos males en diversidad de temas y en diversidad de sentidos.

Es cierto, que no todos los humanos somos tentados por todos los males graves, del mismo modo o la misma manera o al mismo tiempo. Pero también es cierto, que todos estamos sometidos a males y tentaciones hacia los males –desde nuestro interior, o desde el exterior-. Que llega en un tema equis, en un tiempo zeta, que uno arrastra o lleva dentro de sí, una lucha interna grande y grave, si toma esa aptitud o actitud o no lo hace, si actúa de ese modo o no lo hace.

Y, podríamos poner miles de ejemplos, la literatura está llena de casos y de ejemplos. Para eso sirve la literatura, para sernos y crearnos modelos. Y, después, cada vida sufre los suyos. Y, ahí, están esas “normas universales morales”, los “mandatos de Moisés”, como normas universales, aunque no se sea creyente, y, desde luego la teoría de los siete errores morales graves, si se mira desde la filosofía o racionalidad, los pecados capitales o, si se observan desde la teología cristiana…

Todos estamos tentados, pero la cuestión es no pasar el Rubicón del mal o la línea del mal, de ese mal concreto, de caer en la tentación, de caer en el mal, un sujeto puede caer en la lujuria, otro en la avaricia, aquel en la soberbia… Esta es la lucha humana. Y, observen, y verán ustedes, que ustedes mismos, en muchas temáticas, están en el borde del precipicio. No todos los días… pero si de forma rutinaria, se puede caer en un mal o caer en otro. La realidad es enormemente variada y compleja y sencilla.

Esta es la realidad humana, de toda persona o individuo, de toda clase social o ideología o color de piel o religión o edad. Esta es la tentación grave. Tenga usted cuidado, porque si pasa el Rubicón hacia el mal, ha caído usted ya en el mal, o en la maldad, en un tipo de mal.

Le diré una tentación de los escritores, muchos saben y sabemos, que si llenamos y rellenamos nuestros escritos y relatos, de tales temas y de tal mirada o perspectiva, tendríamos posiblemente éxito, si no al primer libro, si al quinto, porque eso demanda mucha población. Pero entonces, estaríamos incentivando a otros al mal y a la maldad, al mal de la avaricia, de la lujuria, del poder sin reglas, y, mil otras cosas. Muchos escritores lo saben, e, intentan no caer en ese mal, muchos otros, lo saben, pero caen…

Unos, que no caen, están condenados al fracaso como escritores toda la vida, y, después de su vida, otros, que caen en esa tentación o males, tienen mucho o poco éxito, en esta vida, y en este oficio –no quiere decir, que todos los que tengan éxito, han caído en las tentaciones-, pero le estoy narrando un ejemplo de tentación. Quizás, quizás usted examine las suyas, en este momento…

¡Usted, su tentación puede ser manipular a otra u otras personas, o engañar para conseguir un fin, o quizás, la suya sea una tentación de lujuria, o, quizás de constante ira y cólera, con algunas personas, o de envidia o de avaricia o… o…! Paz y bien.

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (21-29 nov. 2024 cr).

Fin artículo 4.564º: “La línea del bien y la línea del mal”.

E. 01 dic. 2024 a MiciudadReal.es. La Verdad de Ceuta.com.

Artículo Periodístico 4.425º: “El infierno son los otros, según Sartre…”.

                         Artículo Periodístico 4.425º: “El infierno son los otros, según Sartre…”.

Se le achaca esta frase a Sartre,  pensador y literato, pero quizás habría que indicar que el cielo son algunos de los otros, y, el infierno es alguno de los otros.

Si somos más justos y equitativos, habría que matizar y añadir, que el cielo es uno mismo, y, el infierno es uno mismo, que se armoniza con infiernos de los otros, y, cielos de los otros. O, quizás, Sartre no fue suficientemente profundo y equitativo y justo y racional y sagaz y, debió decir, que los otros, el mismo otro, sueles ser el infierno. O, tiene algo de infierno y algo de cielo, pero podríamos continuar, y, mirar en qué grado o cantidad es de cada cosa, o en cada tiempo o en cada cuestión. ¿Ha comprendido usted, lo que le estoy intentado expresar…?

Después de lustros de pensar y de observar, sobre la cuestión del bien y del mal, en general, instrumental y eficiente, y, del bien y del mal moral, me percaté, que estamos muy confundidos en esta cuestión, por todo lo anterior, el que hace el mal, no hace, por lo general, el mal entero y completo y total, sino solo el mal, en algunos aspectos, y, no en el mal en todos. De ahí, la enorme confusión que sufre el que recibe el mal, porque el que le hace el mal, no le hace el mal completo, sino solo en algunos temas o cuestiones…

Tardé mucho tiempo en darme cuenta, hasta que la evaluación escolar vino en mi ayuda, si nos hacemos una escala, no solo de bien o mal, sino de una cuantificación aproximada, pongamos una escala del cero al diez, entonces ya cambia, la persona que te hace el mal, no solo te hace el mal en un tiempo y en unos temas y en una calidad y en una cantidad, sino que se puede cuantificar aproximadamente, en esa escala de amor-amar, es de tres, no es de cinco o no es de siete. Y, entonces, la cosa cambia mucho y se clarifica mucho...

El padre que cae en la ebriedad, puede que en otros temas, sea una persona notable, es buen trabajador, nunca se marcha de casa de noche, nunca se va de fiestas con los amigotes, se preocupa de mil cosas, y, en todos esos vectores o factores o funciones es positivo y bueno, pero en el tema de la ebriedad, llega día sí y día intermedio también, ebrio después de trabajar. Y, se producen enormes desavenencias en el seno familiar, teniendo influencias negativas para toda la familia –podríamos haber indicado la ebriedad, una variedad de la gula o pecado mortal de la gula, pero se podría citar la avaricia, la lujuria, la envidia, la soberbia, la pereza, la ira-cólera-.

No somos capaces de captar, con suficiente claridad el bien que nos hacen los otros, el mal que nos hacen los otros. Ni el mal y el bien en suficiente cantidad o calidad, ni en suficiente grado, ni cualidad. Es, no sé si un mecanismo de defensa, quizás un mecanismo de esperanza, quizás, como algo que desde el interior nos dice, cómo vamos a esperar que ese sujeto A que nos hace el mal, no acabamos de creérnoslo, porque nos hace otros bienes, y, algunos grandes. Y, así el que hace el mal tiene a otras personas atrapadas afectivamente en su red, y les sigue haciendo el mal en algunos de esos temas.

Y, continúa haciéndoles el mal y la maldad, no en todo, sino en algunos temas, porque tiene atrapados afectivamente a otros seres humanos cercanos o lejanos, según la propiedad de la cuestión, o según las características concretas, del sujeto y de los temas. En definitiva de las realidades del bien o del mal, las realidades afectivas y sentimentales, y, multitud de otras cuestiones. Es como el gato y el ratón, el mal y la naturaleza del gato mueve y remueve al ratón. No lo deja que se marche, no lo deja libre, no lo deja que sea ratón en definitiva, hasta que llega el golpe final. O, el golpe final es toda la vida…

Estamos ante el misterio del bien y del mal. El problema grave, entre otros, es como defenderse del mal sin hacer el sujeto que sufre el mal, más mal, que el sujeto que sufre el mal, no se convierta él o ella, a su vez, en hacedor del mal, solo en defenderse del mal. El problema de la defensa justa ante el mal –como eso de la guerra justa, porque el sujeto debe defenderse del mal propio y del mal de los otros-. El primero que se hace el mal, es el sujeto a sí mismo, piensa que está haciendo bien a otra persona, aunque está haciéndole mal, en ese tema concreto, pero antes se lo ha hecho a sí mismo y a sí misma…

Una, de las raíces, que casi nadie expresa de la crisis de la familia, es precisamente ésta, que generaciones, han visto que dentro de ella misma, existían sujetos, que hacían y les hacían el bien, pero también el mal. Y, todo el mundo callaba. Todo el mundo sufría. O, incluso, pueden existir mas maldad, el mal, solo lo materializa con determinados individuos y no con otros, en el mismo seno familiar. Y, el resto, se ponen al lado del que hace el mal y no del que hace el bien, apoyan al verdugo de una manera o de otra, o miran hacia otro lado, o minimizan la importancia del mal que hace el sujeto que hace el mal. Apoyan al verdugo en vez de la victima… Si una persona no se defiende del mal, se hace mal a sí misma. Quitar el mal que lleva dentro en ese tema, quitar el mal que otra persona quiera hacerle o le está haciendo. El derecho a la defensa contra el mal y la maldad.

Hoy, los psicólogos, denominan, lo que durante siglos ha tenido, demasiados nombres, pero un tipo de hacedor del mal, está dentro de la clasificación de “psicópatas incardinados en la sociedad”. Es decir, psicópatas, personas hacedoras del mal y de la maldad, no contra todos, pero si contra algunos, que pueden tener mucho éxito social o cultural o económico o profesional, pero que son eso, psicópatas que están dentro de la sociedad, que quizás, nunca cometen delitos jurídicos, pero que posiblemente, durante sus vidas, destruyen en parte o gran parte de la vida de otros, quizás, porque ya tienen sus vidas destruidas por dentro. Pueden aparentar ser buenas personas, ser tenidos por muchos como buenas personas, pero son personas, al menos, contra algunas personas llenas de mal y de maldad.

¿Qué harán en el Juicio Particular, si es que existe, cuándo ya sin engaños y sin mentiras, se enfrenten al Buen Dios, qué parte será enfermedad psíquica, enfermedad moral la que han arrastrado toda la vida, qué parte han sido libres, qué parte no, en qué temas sí y en qué temas no, en qué hacia unas personas o hacia otras…? Por eso, señor Sartre el “infierno es, en algunos temas, uno mismo con uno mismo, de uno mismo con algunos otros, no con todos…”.

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (03-15 sept. 2024 cr).

Fin artículo 4.425º: “El infierno son los otros, según Sartre…”.

E. 15 septiembre 2024 a La Voz de la A6.es. CordobaHoy.es.

Artículo Periodístico 4.355º: “Lautréamont y Umbral y el mal…”.

                         Artículo Periodístico 4.355º: “Lautréamont y Umbral y el mal…”.

Te dices, no vas a tocar determinados temas o determinados personajes y personas, pero las circunstancias o la vida te lleva a tocarlos y rozarlos y vislumbrarlos.

Creo, para que nos pongamos en los fundamentos y perspectivas, que el articulismo de opinión literario, solo roza algunos aspectos de las cuestiones que besa. Por tanto, el que se acerque a un artículo de opinión, debe saber eso. No es un estudio académico, ni universitario, ni científico, aunque algo de todo ello tiene que tener. No es solo literatura, aunque algo de ello debe disponer. No solo es opinión, un punto de vista, entre una docena, que también algo de ello respira en el fondo de las células y neuronas…

Debo indicar, que Lautréamont, Mallarmé, Verlaine, Rimbaud, Corbiére, Desbordes-Valmore, L´Isle-Adam, Baudelaire en distinta medida y en distinto grado y en distintas cuestiones, me parecen equivocados esencialmente, porque creo que en la vida y en la existencia, existe el bien y existe el mal, existe la bondad y existe la maldad, aunque creo que el bien es mayor que el mal, si no fuese así, nos habríamos extinguido como especie. Pero una cosa es reconocer que existe el mal y la maldad, y, otra cosa muy distinta, en grado diverso y diferente, alabar e incentivar y desear y cantar y alabar el mal y la maldad…

He indicado, que todas las frases tienen matices, en cada autor o autora es diversa, en temática, en cantidad, calidad, grado, etc. Es cierto, que este conjunto de poetas, sus postulados, no somos conscientes, después se metieron en otros saberes, se inocularon en determinadas filosofías, en determinadas corrientes artísticas y estéticas, y, desde luego, aunque evidentemente, los autores, estos poetas y escritores, no sean directamente responsables, pienso que los campos de concentración que hubo en el siglo veinte, en distintas zonas del mundo, no habrían sido posible, uno de los componentes fue estas poesías del mal y de la maldad.

Siempre se le achaca a los movimientos filosóficos y políticos, a los movimientos revolucionarios y contrarrevolucionarios, que quizás, sean la causa principal, de esos campos de exterminio o campos de concentración-exterminio, pero desde luego la sensibilidad y la poesía y la belleza, ha podido contribuir al mal y a la maldad. Pueden meterse en las células y neuronas de algunos seres humanos, y, al mismo tiempo, esa poética o poesías y retóricas del mal y de la maldad, insertarse en filosofías, teorías políticas, ideologías sociopolíticas…

Algunos dirán, que esos poetas, que hemos indicado, esencialmente del movimiento francés, después, encontraron epígonos en otros países y sociedades, especialmente occidentales. Y, después, muchos copiaron formas y maneras, estilos y tendencias, ideas y prácticas… Vivimos en un mundo, que no somos consciente de la enorme importancia de la sensibilidad, se muestre esta por un arte o por otro, sea el cine, la televisión, ahora Internet, la literatura, la pintura, la moda, el diseño, el teatro, etc. Si esa gran capacidad de belleza y estética que tienen las artes, incluso las artes combinadas, no se utilizan bien, aunque los autores/as tengan errores, que eso es otro problema. Pero si no se utilizan bien y con el bien y para el bien y con la verdad y para la verdad y la bondad, pueden tener consecuencias enormemente negativas…

Creo que se le achaca siempre a los filósofos y pensadores de la sospecha, siguiendo a Ricoeur, casi todos los cambios psicológicos y antropológicos esenciales, del mundo moderno actual, de estos dos últimos siglos, los filósofos de la sospecha, que siempre se indican a Marx, Nietzsche, Freud, algunos incluyen también a Heidegger, en algunas de sus líneas, y, desde luego Sartre… Pero existen otros, como que son los que crearon los grandes basamentos ideológicos y conceptuales y estéticos y de sensibilidad, para que el orden moral y psicológico y existencial se materializara en el mundo. Se crease otro orden moral y de sensibilidad humana. Por ejemplo, no podemos olvidar a Sade

No digo, si es más o menos cierto, pero la realidad social y humana, está formada por cientos de factores y vectores y variables. Sin negar la importancia de los filósofos de la sospecha, también, hay que incluir e insertar, los poetas de la sospecha, los llamados poetas malditos. Creo que estos tuvieron un lugar esencial en cambiar la esencialidad de la belleza, de la sensibilidad, de la afectividad humana. Alguien dijo alguna vez, si quieres conocer la situación social de Londres en tiempos de Marx, lo explica mejor Dickens que Marx. Pienso que la historiografía y el mundo académico han otorgado enorme importancia, a Marx y Bakunin, Engels y Proudhom en los cambios sociopolíticos de estos dos últimos siglos, pero no se ha percatado de la enorme importancia, del cambio de sensibilidad y de la poesía y de la belleza, que trajeron los poetas malditos, como hemos indicado...

Para terminar, los poetas pueden equivocarse y se equivocan, pero jamás deben  incentivar el mal y la maldad, de ninguna forma y ninguna manera. Creo que es un grave error. El escritor poeta debe expresar realidades, pero aunque exista el mal, se debe contar y narrar, para saber que existe, pero no para que exista más y para que aumente más. Bastante ya, es bastante carga tener que cargar con los graves errores conceptuales que se cometen en la escritura y en el pensamiento, que se caen sin darse cuenta… Por tanto, siempre hay que buscar y expresar la verdad y la veracidad y el bien y el bien en todas sus formas, y la bondad, y algo de belleza.

Todo esto, y, algunas cosas más, que no se pueden decir en ochocientas palabras, se me ha ocurrido al mirarme en el espejo de un artículo del maestro del columnismo Francisco Umbral, publicado en El Mundo, el día 26 de diciembre del 2000, titulado Lautréamont.

http://www.facebook.com/cuadernossoliloquiosjmm  © jmm caminero (28 julio-04 agosto 2024 cr).

Fin artículo 4.355º: “Lautréamont y Umbral y el mal…”.

E. 04 agosto 2024 a Cantabria Liberal.com. Alicante Hoy.es.

Artículo Periodístico 4.155º: “Una noticia sobre el mal y la maldad”.

                         Artículo Periodístico 4.155º: “Una noticia sobre el mal y la maldad”.

Dicen que en Arabía Saudí quieren hacer el rascacielos más alto del mundo, y, solo la noticia te impacta, pero existen noticias de la realidad que te rompen por dentro...

A raíz de unas jornadas que el Grupo Hercritia de reflexión filosófica bajo la perspectiva de la Hermenéutica Crítica, unas Jornadas tituladas: El problema del mal. Consideraciones filosóficas, históricas y estéticas, celebradas  el 20 de abril del 2018, uno de los ponentes en la reflexión sobre el mal, ha ofrecido varias imágenes, de mal o males reales, y, ha dado una noticia o información, que solo conocer que un hecho así, puede darse en la humanidad, aunque solo sea un hecho, es como llegar a un límite. Es ponerse todo el interior enrevesado. Cómo es que la naturaleza humana, algunos individuos pueden llegar a realizar un acto así. Tanto temor y temblor me produce que ni siquiera soy capaz de escribirlo o redactarlo, ahí tienen la Jornada en Internet, si quieren buscarlo...

Es un acto, pero creíamos que con los campos de concentración, miles que se crearon en Eurasia, en el siglo veinte, y, creíamos que con los genocidios, a decenas que se han criado en estos últimos siglos, creíamos que se había terminado, se había llegado al límite de la maldad y del mal humano. Pero no ha sido así. Aunque ese acto, hasta donde sé y conozco solo se realizó o materializó con un ser humano. Solo con eso, uno le pone en el límite de todas las preguntas sobre el ser humano, como conjunto o general, aunque admitimos, que esos actos horrendos solo es una excepción de excepción de personas en el mundo, que lo pueden hacer o los hayan hecho. O, eso esperamos.

De ahí, que he dicho al principio, que si se hace ese rascacielos de casi dos kilómetros, si es que he entendido bien, jamás esa noticia como posible, ya jamás se me olvidará, lo mismo, esa noticia o esa información sobre ese mal o esa maldad, jamás se me olvidará, estará en mi conciencia y consciencia sin yo desearlo recordar, por el mal que representa, hasta que me muera, como está en mi conciencia otros actos, ocurridos en el siglo veinte, en esos campos de concentración-exterminio ocurridos en el siglo veinte en el mundo, algunos actos realizados, no solo en Eurasia.

Dicen que no todo el mundo sirve para ser presbítero-cura, para ser psicólogo-psiquiatra, ni para ser pensador-filósofo –creo que ocurre lo mismo en otros oficios y profesiones-, pero siempre se indica de estos tres áreas y oficios. Porque te encuentras con multitud de cuestiones profundas de la esencialidad o de actividad humana. En el terreno de quién quiera jugar al futbol del pensar-filosofar, si se acerca a la parcela de la moral, tiene que plantearse decenas de cuestiones teóricas, pero también prácticas, y, una de ellas es la del bien y la del mal.

Y, si uno se acerca a estas parcelas, no solo tiene que arar con el ejemplo y casos de los pensadores teóricos, sino con los casos prácticos que se producen en la realidad. Uno, tiene que beber y mirar con sus ojos, las personas de bien, que se pueden cristalizar en grandes personas de gran bondad, y, también en grandes santos y santas, que han pasado por este mundo, intentando hacer el bien.

Pero por desgracia también tiene uno que acercarse a personas y actos que no tienen calificación, por la maldad que representan. Y, eso es doloroso, enormemente doloroso. Que existan seres humanos, que en determinadas situaciones son capaces de realizar esos actos. Seres humanos que pueden no hacerlos, pero lo hacen –otra cosa, es la obediencia debida, pero incluso en ese caso, se puede mostrar un grado de humanidad, en la medida de lo posible, véase casos de Humanidad y humanidad en la tragedia más enorme de algunas personas, el Jardín de los Justos de Yad Vashem…-.

¡Créanme hay informaciones de casos que algún ser humano ha hecho, o algún grupo de seres humanos ha hecho, que te pone en los límites de todas las preguntas, no solo éticas, sino de todo tipo… aquí, en estas jornadas, una ponente nos ha situado, en alguna de ellas…!

¿Qué decir ante el mal? Creo que la solución se ha ido diseñando durante milenios, todas las religiones antes que todas las filosofías, llevamos milenios haciéndonos estas preguntas. Creo que ante el mal y la maldad, además de otras soluciones, es enseñar a cada individuo, que existen una moralidad mínima que toda persona tiene que cumplir. Unos mandatos o normas mínimas universales, que toda persona tiene que cumplir, sea cual sea su etnia, religión, cultura, lengua, edad, género, situación… Unas normas mínimas, que se han ido cristalizando en mandatos religiosos y filosóficos durante siglos y milenios: no matarás, no robarás, no adulterarás, no mentirás, no… Con esas normas y unas cuantas más, miles y decenas de miles y cientos de miles de sufrimientos se evitarían cada día en el mundo y en el planeta.

Normas mínimas universales que todas las religiones y filosofías y culturas y metafísicas e ideologías, deberían juntarse y firmar, todas. Quizás, ocho o diez normas mínimas universales. Y, después, que los medios de comunicación, cada día, nos las recuerden, cada día, cada mañana, cada tarde, cada noche… ¡….!

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es        © jmm caminero (01-15 abril 2024 cr).

Fin artículo 4.155º: “Una noticia sobre el mal y la maldad”.

E. 15 abril 2024 a Culturamas.es. Cantabria Liberal.com.

Artículo Periodístico 4.048º: “El anonimato de la consecuencia como causa del mal”.

                         Artículo Periodístico 4.048º: “El anonimato de la consecuencia como causa del mal”.

Todo ser humano, se plantea, multitud de veces en su vida, cual es el origen del bien y de la bondad, y, cual el origen del mal y de la maldad.

El siglo veinte fue catastrófico en ello, por un lado, jamás la civilización humana había llegado hasta entonces, a enormes valores y vectores de esplendor y de gloria, en casi todos los campos, y, también, se organizaron sistemas que masacraba a miles, decenas de miles, a cientos de miles de seres humanos –genocidios y campos de concentración o exterminio-.

La pregunta se ha respondido desde la antigüedad, de multitud de modos y maneras y formas, y, todas, hasta donde mis conocimientos e inteligencia llegan, todas tienen algo de verdad, pero también, todas son parciales. Quizás, la integración de todas las causas de bondad y bien, y de todas las de mal y maldad nos pueden dar ideas y conceptos y enunciados para entender y comprender lo que somos y dónde estamos en esta cuestión.

Una, que llevo rememorando durante muchos años, una causa que creo no se ha tenido en cuenta lo suficiente, que no se ha señalado y descrito y analizado lo suficiente, aquí la dejo para que los sabios lo hagan y lo desarrollen y analicen, sería algo así, formulada de esta manera: “las razones o causas del mal, uno, es que el acto de maldad, no tenga consecuencias para el sujeto que lo hace…”.

Si miramos los campos de concentración, de un color y de otros, que se impusieron en el siglo veinte, -hablamos del siglo veinte, porque existen suficientes bases de datos, hechos, documentos, testimonios, grabaciones-, y, si miramos los genocidios que se materializaron y crearon en el siglo veinte, sin entrar en otros siglos, todos tienen algo en común: que los sujetos que los realizaron sabían que no iban a ser juzgados, sentenciados y condenados, al menos, en un tiempo próximo. Que sus actos malvados no tendrían consecuencias…

A esto lo he ido denominando en mi mente “como anonimato de las consecuencias de la maldad”. Se cuenta que en una ciudad de Centroeuropa, iba una mujer judía, con un bebé  pequeño en brazos, un grupo de entes –no merecen el nombre de personas- se acercaron, uno de ellos cogió al bebé, y le rompió la cabeza contra una farola. La madre empezó a gritar y llorar de desesperación y de injusticia. Se cuenta y se narra este hecho, suponemos que es verdad. Ese acto, hasta dónde sabemos, jamás fue esa persona que realizó esa actividad o acto, jamás fue, al menos por ese cruento y salvaje acto, -no existen adjetivos para describirlo-, nunca fue encarcelado, juzgado, sentenciado, condenado y, nunca cumplió por dicho acto cárcel o…

Por supuesto existen como dos clases de mal y de maldad, el mal-maldad individual que un ser humano puede hacer a otra u otras personas, y, que él o ella son responsables, a y en todos los sentidos. Y, el mal-maldad que individuos pueden hacer, a una o a otras personas, pero que están comisionadas o respaldadas por poderes superiores…

El concepto del “silencio o anonimato de las consecuencias del mal y de la maldad, en una medida o en otra, se puede aplicar a los dos tipos o clases del origen del mal-maldad anteriores”. Pero aquí me estoy fijando en el segundo…

En este caso, el mal o maldad de campos de concentración o de exterminio –que son conceptos diferentes a campos de prisioneros y al concepto de cárcel por delitos juzgados por tribunales administrativos comunes…-.

En ese tipo de mal y maldad que pululó en el siglo veinte, en toda Eurasia, con banderas de distintos colores, existen unos elementos, a grandes rasgos que serían los siguientes: una ideología equis que defiende ese tipo de mal y de maldad, segundo, un poder de Autoridades Máximas que lo incentivan y ponen en marcha ese mal-maldad, tercero, unas estructuras de todo tipo, que permiten la organización y gestión de ese mal y maldad; cuarto, personas que lo ejecutan materialmente ese mal…

Y, en todos los niveles o áreas o esferas de “ejecución de ese mal”, desde las ideologías que lo sustentan, hasta los personas máximas que lo ponen en funcionamiento, hasta los altos niveles de diseño y ejecución y organización de esas realidades, hasta el último nivel de materialización. Todas las personas que intervienen, en principio, “ninguno es responsable de sus actos, a nadie se les va a encarcelar, enjuiciar, sentenciar, condenar…”. Ni siquiera en muchos casos, ni tendrá crítica negativa por el resto de población, -en esto se producen distintas causas, entre otras, porque la población no puede, porque no existe libertad de expresión, o por temor-.

Por lo tanto, ocurre el anonimato del mal-maldad… Todas las personas que intervienen en ese tipo de acto, saben que, al menos de momento, nadie los llamará o detendrá para que comparezca por ese crimen o ese delito. Sea ese delito, pequeño o grande, sea producido contra una persona, o contra decenas o cientos o miles, decenas de miles…

El error de las filosofías e ideologías de estos últimos siglos, es que han ido incentivando que la metafísica tradicional de siglos, vaya desapareciendo del corazón de los hombres. ¿Y, qué sucede…? Que si dejamos de creer en Dios, dejamos de creer que tenemos alma inmortal, dejamos de creer que seremos juzgados por nuestros actos en un Juicio Particular, y, dejamos de creer en que existe una eternidad buena, Cielo, y, una mala, Infierno, y esto eternamente…

Si dejamos de creer esto, los hombres, colectivos, grupos, partes entera de la sociedad, dejan de tener un freno. Porque un sujeto equis, ante un acto así, puede decirse, “no lo haré, porque al final, puedo ser condenado al infierno toda la vida”. Esto ha sido un freno de moralidad en esta tierra. Guste o no. Pero si quitamos ese concepto del corazón de los hombres, nos encontramos, con una de las razones, de las causas del mal en el siglo veinte, ese mal, sin sentido, sin adjetivos, porque no hay manera de poner un adjetivo que pueda explicar la ingente cantidad de mal, y, tanto mal, a tantos millones de personas, amparados por una bandera o por otra…

Por tanto, nos encontramos como causa del mal y la maldad, no la única, pero una de las más poderosas, creo, que después de pensarlo y compararlo y analizarlo durante años, se puede explicar como “la ausencia de la consecuencia del mal, para el sujeto que la hace, no tendrá consecuencias, al menos de momento, por los sistemas jurídicos terrenos, y, para ellos, no tendrá consecuencia, desde los sistemas metafísicos y religiosos, porque no creen en la existencia de Dios”.

Este es uno de los grandes motores del mal y de la maldad del ser humano, especialmente, la colectiva y la maldad masiva, por denominarla de alguna manera. La de los genocidios y los campos de concentración y exterminio de un color o de otro o de otros… ¡Paz y bien y buena voluntad…! (Aquí dejo este argumento y causa para que ustedes lo analicen…).

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero (24 enero-12 febrero 2024 cr).

Fin artículo 4.048º: “El anonimato de la consecuencia como causa del mal”.

E. 12 febrero 2024 a La Voz de la A6.es. Cantabria Liberal.es.

Artículo Periodístico 3.762º: “La inferioridad como causa del mal”.

                         Artículo Periodístico 3.762º: “La inferioridad como causa del mal”.

Durante siglos desde todos los saberes nos hemos planteado cual es la razón o razones o causas del mal y de la maldad.

Desde las religiones, filosofías, literaturas, artes, y, todos los saberes, desde hace milenios, posiblemente desde el origen de la humanidad, quizás, posiblemente desde el primer homo, quizás eso es lo que nos diferencia de otras especies animales, los humanos se han planteado sobre el problema del bien y del mal. Cada generación, de mil modos, se hace esta pregunta. A lo largo de los siglos se han ido acumulando teorías e hipótesis, que surgen desde la hibridación e interrelación entre los campos de las literaturas, la metafísica, las religiones, las teologías, las filosofías, las ciencias sociales, etc.

Y, sobretodo y especialmente, desde la práctica, ¿por qué este mal, esta maldad, cual es su origen, porqué y por qué este mal tan profundo… que se puede originar a y en todos los ámbitos, a y en todos los corazones, a y en todas las ideologías, culturas, religiones, filosofías, sociedades, grupos, colectivos, etc.?

Los desastres que ocurrieron en el siglo veinte. Donde ya existe suficiente documentación, datos, observaciones, llevaron a la humanidad, a hacerse preguntas, sobre estos temas tan radicales y tan graves. Que se resucitaron todas las teorías que durante siglos se habían descubierto o inventado o diseñado o creado o imaginado para la explicación del mal y de la maldad.

Pero todas, siendo verdad o verdaderas en algunos aspectos, parece que no han satisfecho a los humanos… Podría citar a Leibniz, Agustín de Hipona, Tomás de Aquino, Arendt, y, cientos de filósofos en el mundo occidental, por no citar a los creadores de religiones-filosofías orientales, Confucio, Mencio, Buda, Mahavira, los libros Vedas y todos los libros sagrados, etc. Y, todos están intentando resolver esta cuestión…

¿Qué hace que unas persona realice un enorme mal hacia otras personas, sea sobre un niño, una mujer, un colectivo, un grupo ideológico… y, esto desarrollado desde ámbitos personales e individuales, colectivos o de grupos, sociedades, Estados, culturas, ideologías, etc.?

En este tema, este ha sido uno de las cuestiones que he estado reflexionando, si digo cinco décadas, es literal y no exagero, y, quizás me quede corto. Evidentemente, con distintos instrumentos y formas de entender y de percibir y explicaciones, etc.

Y he llegado a la conclusión, que todos o casi todos los tipos de males y de maldad, tienen un punto en común: “todos un individuo, personal o colectivo, se siente superior a otro, que es inferior, o que está en condiciones de inferioridad o vulnerabilidad”.

Este es el punto, donde convergen, casi todos los tipos de mal o de maldad. Que un individuo A –que puede ser persona individual, grupo, colectivo, sociedad, parte de la sociedad, Estado-, siente que puede hacer un acto o tipos de actos, sobre otro individuo B –individuo o colectivo-, que lo puede hacer, y, que no va a recibir ningún castigo o ninguna sanción, o, puede no recibirla, o puede no ser castigado, o, incluso el grupo o la sociedad o el Estado lo ampara…

Y, es en esa realidad dónde se produce el mal y la maldad. En esa indefensión grave del individuo B frente al A. y, esto es aplicable a una mujer que va por la calle a las tres de la mañana y puede ser asaltada, un niño o adolescente que en la escuela sufre mobbing, las violencias sin nombre que se producen en las guerras, los engaños y mentiras en la vida real, producidos de muchos modos, la violencia en los senos familiares de una manera o de otra, lo que sucedió en cientos y miles de campos de concentración que se extendieron por casi toda Eurasia, en el siglo veinte, bajo distintas banderas, y, distintos grados de mal y de maldad…

Pienso que ese carácter o categoría o impronta de “vulnerabilidad e inferioridad” de un individuo B –persona o colectivo- frente a otro es la razón esencial o al menos, es el elemento esencial que está en casi todos los tipos de mal y de maldad. No digo que sea el único. Pero cuándo sucede esto, y, puede darse en un número ilimitado de temas y cuestiones, y, por diversidad de entes de todo tipo y de situaciones. En ese momento estalla, la “posibilidad del mal y de la maldad”, que puede tener mucha diversidad de especificaciones y materializaciones y cristalizaciones…

Sintetizando, a todas las teorías sobre el bien y el mal, que se han ido desarrollando en el tiempo, en todas las culturas, pienso que los especialistas, deberían sumar ésta hipótesis que estamos planteando. Porque pienso que aunque parece una obviedad y evidencia y una simplicidad. Pienso que es esencial. He tardado décadas en darme cuenta y ser consciente, de este elemento común o mínimo común…

A esto, evidentemente, para completar, “habría que añadir todo ese complejo de pasiones, deseos, pulsiones, libidos que los humanos tienen y tenemos, pulsiones no controladas, no racionalizadas, no moderadas, no suficientemente morales”, que son diríamos el enorme complejo o magma interior, que individuos y colectivos pueden tener –que se materializan en iras, cóleras, lujurias, vanidades, soberbias, gulas, perezas, etc.-, además de saltarse las normas morales mínimas universales –no matarás, no robarás, no mentiras, no adulterarás…-.

Y, un tercer gran elemento, en el cristianismo esencial, como explicación del mal, que además de esos dos conjuntos de realidades anteriores. En el cristianismo el Tentador y el Malo está detrás de todo mal, incentivando al hombre hacia el mal -pero esto sería una explicación teológica, que supongo una parte de los lectores, ni siquiera contemplarán como posibilidad-. Paz y bien…

http://twitter.com/jmmcaminero           © jmm caminero (05 julio-30 agosto 2023 cr).

Fin artículo 3.762º: “La inferioridad como causa del mal”.

E. 30 agosto 2023 a El Pais.es

E. 06 septiembre 2023 a El Dia Digital.es CLM.

Artículo Periodístico 3.653º: “A. Requena: Microviolencias y macroviolencias”.

                         Artículo Periodístico 3.653º: “A. Requena: Microviolencias y macroviolencias”.

La violencia y el mal y la maldad son islas que tienen muchos puentes que se interrelacionan. Cada época o tiempo se fija en unas y olvida otras…

La historia de todos los sistemas de pensamiento: filosóficos, religiosos, metafísicos tienen un eje principal y esencial que es intentar erradicar la violencia, el mal, la maldad, primero del corazón de los humanos, segundo, de la práctica o acción de esos seres humanos, tercero, a nivel individual y a nivel colectivo y a nivel social y a nivel estatal.

¿Qué sucede ahora, en líneas generales? Qué podemos indicar, que los sistemas jurídicos europeos y occidentales tienen un alto nivel ético y moral, basado en los principios de los Derechos Humanos de 1948, esencialmente, y, todas las Cartas de Derechos anteriores y posteriores hasta llegar a ese momento. Pero por otro lado, ha sucedido una paradoja que a nivel individual, grupal, colectivo, social los sistemas tradicionales morales y éticos han disminuido.

Se podría indicar que en Europa la gran fuente sustentadora de los derechos y derechos humanos y de la moral y de la ética, seamos ateos o agnósticos o escépticos o creyentes en cualquier sistema, ha sido el cristianismo. Si este lo hacemos disminuir, reducir, declinar, debilitar, no enseñar, en la práctica se produce que la “moralidad común” gestada durante siglos, y, aceptada en mayor o menor grado por generaciones y generaciones, habiendo evolucionado y matizado y argumentado durante generaciones, pues se ha perdido en gran parte.

¿Qué sucede ahora? Que por un lado en el sistema jurídico tenemos los grandes derechos y fundamentos de derecho más morales de todos los tiempos, en líneas generales, pero a nivel individual, colectivo, grupal, los humanos han dejado de entender, conocer, creer, aplicar, practicar grandes principios morales y éticos fundamentales, derivados del cristianismo. Y, por consecuencia en los ámbitos personales, individuales, colectivos, sociales ha aumentado el sufrimiento y las penas y las angustias… porque hemos ido dejando de “aceptar esos principios morales y éticos…”. Aplicado a cualquier tema y actividad, aplicado a cualquier realidad humana…

Es la enorme paradoja y perplejidad y antilogismo y contradicción y contrariedad, en Occidente, vivimos, en líneas generales, con los grandes principios jurídicos, aprobados por Leyes y Constituciones, pero a nivel moral y ético, vivimos y existimos con “una ética y moral de hipermercado”, cada uno se hace la que desea y quiere, con lo cual, aumenta el sufrimiento, la pena, la angustia, la inmoralidad, la amoralidad, la antimoralidad, el dolor… No todo el mundo cae en todos los errores morales, pero cada uno cae/caemos en uno o en dos, unos caemos en la vanidad, otros en la soberbia, aquellos en la lujuria –con distintos nombres liberadores ahora-, los de al lado en la gula, los del otro lado, en la avaricia, aquellos en la ira-cólera… y, otros errores concretos morales…

El concepto/nombre de micromachismos, que acepta y aplica y materializa y cristaliza, en un blog, la escritora y periodista y articulista, Ana Requena Aguilar, me parece enormemente correcto y acertado y adecuado y, que tiene un horizonte de desarrollo conceptual y práctico de gran envergadura. No sé, si podría llegar a ser una “categoría moral”, pero desde luego, me parece que es un concepto e idea y enunciado y término, casi categoría esencial para comprender y entender el mundo de hoy…

Esa violencia hacia la mujer, esa violencia de grado pequeño, pero no por ser pequeño no tiene importancia, sino que tiene graves consecuencias. Es y pienso que es un mal que hay que ir erradicando, eliminando y desapareciendo. Ese concepto que podríamos ampliar a algo así como “micromal, micromaldad, microviolencia”, está y me temo en la sociedad, en multitud de grupos sociales, entidades, personales, individuales, teóricos y prácticos…

Esa micromaldad que se puede dar no solo contra la mujer, pero por ejemplo se puede exportar e imponer y materializar: en las críticas periodísticas o en los artículos periodísticos, la que se puede dar en las escuelas, aquella que puede surgir en los senos familiares, nucleares y amplios, aquellas en las amistades, en el mundo laboral, entre amistades, en el mundo de la cultura, etc.

Todos esos “pequeños males” que acumulados no son tan pequeños, ¿qué es el bulling, sino la acumulación de pequeñas violencias contra una persona en la escuela o en el trabajo, y que se puede ir ampliando, incluso en cualquier seno o ser o ente social, que se va acumulando en cantidad y en calidad…? Muchos pequeños males y micromoles y violencias y microviolencias pueden llevar a una persona a un punto sin salida. Tener consecuencias enormemente negativas para una persona y para esa persona y para esa familia de esa persona, donde vive y existe, pero no solo en esos años adolescentes sino en todo su desarrollo vital. Porque un mal acumulado  pequeño, se puede convertir y derivar en otros males, males mayores y medianos, que se van haciendo una bola más grande…

No somos conscientes, del mal que podemos hacer, de la maldad que representan esos pequeños males que hacemos a otros. Pequeños males que juntados no son pequeños males… que se pueden hacer contra una persona u otra. Males que pueden condicionar su vida esencial y accidentalmente… El concepto de micromachismos, pequeños males, pequeños errores y pequeños sufrimientos que se producen hacia la mujer. No es cosa pequeña, no es cosa de olvidar… Pero difiero de muchos que intentan anular estos males en los métodos de lucha contra ellos, que no solo se pueden combatir con leyes jurídicas, ni solo con leyes y normas sociales, ni solo con educación y enseñanza, sino con todo eso, y, además con una ética y moral correcta –individual, grupal, social, etc-..

Me temo que el mal de Europa, es que estamos olvidando los grandes principios morales y éticos, que se basan en el cristianismo, y, esta es nuestra gran herida y nuestra gran debilidad, porque aunque usted o yo o su vecino seamos ateos o agnósticos, podemos pensar que el cristianismo, en sus principios generales, ofrece una ética y una moral correcta para todos y para todas-.

Paz y bien a las mujeres que son la mitad de la humanidad… no olvide que su madre es una mujer, que su abuela es o era una mujer, que su hermana es una mujer, que su nieta es/será una mujer, que su biznieta es/será una mujer…

http://filosliterarte.blogspot.com.es      © jmm caminero (20-28 junio 2023 cr).

Fin artículo 3.653º: “A. Requena: Microviolencias y macroviolencias”.

E. 28 junio 2023 a La Voz de la Palma.com. El Tambor Revista de la Gomera.es. Rota al Dia.com.

Humor 5.711 a 5.718.

                                Humor 5.711 a 5.718.                         11. Humor 5.711 [1] .                            12. Humor 5...