Artículo 5.274º: “Árboles frutales en jardines y plazas públicas”.
Según el Inventario Forestal Nacional
más reciente (FN3) España tiene esa siete mil millones de árboles. No deseo
hablar de los árboles de nuestro territorio sino de los que están en jardines.
Me
he preguntado muchas veces, cuántos árboles hay en jardines y parques y calles
de las ciudades, aldeas, pueblos. Cuántos árboles hay en el entorno y el redil
de lo público dentro de las urbes. Busco en Internet, y, no me ofrece una cifra
aproximada. Dejo por tanto esta ecuación pendiente que algún organismo público,
algún doctorando se atreva a darnos una cifra aproximada.
Pero
tampoco escribo este artículo para citar que existen mil ochocientos árboles
que se consideran Árboles
Monumentales/Singulares, que alguna vez, quizás dedique un articulo a
dicha realidad. Ni tampoco de momento para citar los doscientos mil palmeras
que existen en el Palmeral de Elche. Ni tampoco citar que parece ser que la
ciudad con más árboles plantados es Cáceres
por habitante.
Sino
que quiero fijarme en la idea-sugerencia-concepto: si se fuesen sustituyendo
los árboles existentes en jardines y parques, los que se fueron cayendo o
secando, reitero, los que se tuviesen que cribar, aserrar, descender o cortar,
por árboles frutales. No digo que se destruya ni un árbol ya plantado y ya
existente, algunos con veinte o cien años de existencia. Sino las nuevas
implantaciones y creaciones y siembras de árboles, y, los que halla que
sustituir nuevos, entonces situar
árboles frutales. Árboles que pueden ser de mucha especie, que cumpliesen la
doble vertiente de ser bonitos y bellos, y, adaptados al clima de cada ciudad,
pero además que proporcionarán fruta o algún fruto productivo y comestible:
fuesen olivas, naranjas, peras, manzanas, etc.
Recuerdo
que en la biografía, Positio, en el estudio de la
biografía-vitagría de Martín de Porres,
santo de Lima, al final de su vida, en algunas zonas de fuera de la ciudad de
Lima, plantó manzanilla o algo semejante, pensando que así en el futuro podrían
recoger personas que pasasen y no tuviesen otras posibilidades de alcanzar
estos frutos. También que en la finca que los dominicos tenían a unos
kilómetros de Lima, pues al final de
su vida sembró cientos de olivos para que al cabo de unos años, tuviese el
convento y la orden aceite y aceitunas…
Me
pregunto, si poco a poco, los árboles que se muriesen y tuviesen que ser
sustituidos, y, los árboles de nueva plantación si en las ciudades, jardines,
parques, calles, etc., se sembrasen árboles frutales que produzcan no sólo
sombra, no sólo decoración y estética y belleza, sino también frutos
comestibles. Me pregunto si sería un adelanto. Quién sabe, al cabo de unos años
quedarían parques y plazas y calles tan bellamente adornadas, pero también
habría un fruto consumible de alguna manera u otra…
No
sé, alguien podría pensar, que quizás después habría problemas, quién de las
personas que pasan por la calle o que viven al lado tienen derecho a recoger
esas naranjas o esas uvas o esas aceitunas… Supongo que al ser árboles de
propiedad municipal, pues todo el mundo podría coger una naranja en caso de
necesitarla, alguien cansado por la vida si pasa en tiempos de florecimiento
podría recoger algunas uvas, o quizás, alguna pera. Pero en fin, la condición
humana es compleja…
Recuerdo
haber leído, hacer ya décadas, que en plena Segunda Guerra Mundial, en muchas ciudades de Japón, pues permitían a la población que sembrasen los jardines y
plazas públicas de plantas beneficiosas para la alimentación humana. No sé, si
esta noticia o información es cierta, o sólo fue un experimento…
Todo
el mundo se asusta, porque la población mundial aumenta. Y, siempre me acuerdo
cuándo alguien, de alto nivel académico o político o simplemente en prensa,
expresan esta realidad y este dato. Cosa que se repite tanto. Siempre me he
preguntado. Siempre me he dicho. Si poco a poco, se siembran en sitios y
lugares públicos, de propiedad vecinal o municipal árboles con estas
características, pues quién sabe si sería una ayuda, igual que hemos indicado,
recuerdo que cuando era niño y joven y adolescente, casi todas las ciudades,
especialmente Madrid, disponía en
calles y plazas fuentes públicas, grifos con agua, que las personas que
quisiesen se podrían lavar la cara, en caso de calor, podrían beber agua en
caso de sed. Era un agua gratuita, pública para todos, y, existían en casi cada
plaza.
Porqué
me pregunto en todas las ciudades han ido cerrando estas fuentes de oro líquido
sin color y sin apenas sabor. Porqué no seguimos plantando fuentes públicas,
porqué no sembramos árboles frutales, que tengan belleza y además ofrezcan al
viajante y viajero necesitado una pera o una manzana o una naranja y al lado
exista una fuente de agua, para secar la sed y secar el calor del verano. Más
en nuestra geografía cada vez con más calor…
Terminemos
con una cifra y dato, según la revista Nature, en 2015 había tres billones
de árboles en el mundo. Tres seguidos de doce ceros. ¡Cuidémoslos para que
ellos nos cuiden a nosotros…!
http://filosliterarte.blogspot.com.es ©
jmm caminero (16 diciembre 2025 cr).
Fin artículo 5.274º:
“Árboles frutales en jardines y
plazas públicas”.
E.
28 dic.