Artículo 5.553º: “Sentido común, cristianismo y política”.
Ofreceremos hoy tres
microartículos juntos, relacionados y diferentes, tres temáticas, que tienen
puentes entre ellas y que tienen diferencias, que son islas.
- A veces me pregunto si en el
mundo, en la sociedad, en nosotros, en usted y en mí, faltan sentido común,
prudencia, conocimientos, moral correcta, racionalidad. Porque si hubiese un
poco más creo que no se diría en público las cosas que se dicen, a y en todos
los temas, desde la cultura a la sociopolítica, etc. Podríamos poner decenas de
casos y ejemplos cada semana, que señala la prensa. No sólo lo que te encuentras
en la calle cada día, sino los que se expresan en los medios de comunicación.
Pondré uno como ejemplo. Imaginen
ustedes que un ente equis dispone de cincuenta mil afiliados. Y, ese ente equis
considera que hay que realizar un “trabajo”, porqué y por qué va a llamar a una
persona zeta, para que organice o estructure o gestione ese trabajo y no a
otra, no a alguna del resto...
¿Si esa entidad equis selecciona
a una persona equis para que realice una función o un trabajo, es que ya la
conoce antes, ya posiblemente haya realizado otros trabajos…? ¿Y, cómo ha
seleccionado esa entidad equis, a esa persona y no a otra persona de los
cincuenta mil afiliados que dispone, afiliados o socios o cómo ustedes quieran
denominarlos…? ¿¡Ahí, queda eso…!?
- El cristianismo son las masas,
como todo fenómeno social. Pero también es que un individuo equis, en una
situación zeta, que se le producirá varias cada día, tiene que escoger entre
el bien y el no-bien. Ese trabajo
callado y silencioso y, muchas veces, en solitario y en soledad. El sujeto
equis tiene ante una cuestión o tema, dos o tres opciones. Y, tiene que
seleccionar la que sea eficiente, pero también racional, también verdadera y
también buena. Buena en varios sentidos.
Imaginen un escritor/a de
periódicos, es decir, de artículos de opinión, ante un tema equis, debe
seleccionar la frase o idea o enunciado o conjunto de proposiciones que sean
más verdaderos, aunque se equivoque, sean buenos, buenos en varios sentidos,
con racionalidad y prudencia y algo de belleza, sean racionales e, intenten no
hacer heridas. Tiene que seleccionar esas frases, aunque sepa que con ellas
tendrá menos audiencia, por tanto, menos futuro en varios sentidos.
Porque hoy, las redes sociales
inundan todo, y, sabemos en este oficio, lo que se lleva, lo que se multiplica
por esos paisajes electrónicos, y, por tanto, a más audiencia el periódico te
ofrece más posibilidades de ascenso por la escalera, y, a menos, te deja en el
mismo lugar o te rebaja. La tentación también está aquí. En la vida hay muchas
tentaciones, muchas tentaciones a hacer algo o decir algo que no es verdadero o
no es bueno… Cada día, varias veces, al día de pensamiento, de deseo, de
palabra, de obra, de acción o de omisión, tienes que escoger o mejor dicho no
escoger la “manzana de la tentación”.
Diciendo estas cosas, dirán
algunos que nunca aumentaré de audiencia, ni me llamarán a un periódico
nacional de Madrid que es mi pequeño
sueño. ¡Pero es siempre la misma pregunta, la misma cuestión, el mismo dilema:
“comer o no comer de la manzana”!
- Algunos pensarán porque como
escribiente o escribano o escritor de artículos de opinión, apenas toco la
cuestión política, apenas la rozo, apenas la beso. Menos aún a las personas que
encarnan los poderes y Poderes y Cargas y Cargos. Algunos, pensarán, digo
algunos porque no tienen mis textos demasiada audiencia. Que quizás debería
echar más carne, más sangre, más vidrio, más hierro, más pus...
Creo que sin vanidad y sin
soberbia tiene este escribiente suficientes conocimientos para abordarlos, por
observación de estos hechos, por diversos saberes, con un conocimiento
suficiente, no de experto, si suficiente en la rex pública, desde la historia e
historia de la política, desde la filosofía y filosofía de la política, desde
la religión y la religión con la política, desde la cultura y los fenómenos
socioculturales… Podría decir algo.
Pero tengo dos o tres o cuatro
grandes dudas: una, que las realidades sociopolíticas, existen muchos planos y
dimensiones, el pueblo, yo soy parte del pueblo, apenas rozamos y conocemos el
suflé, la superficie de la nata del pastel. Los medios de comunicación saben
más, pero no pueden escribir más. Prueba evidente, llevamos cuatro décadas y
media con el
Segundo, no deseo “escribir mal”
de ninguna persona y de ninguna entidad sociopolítica, ni de ninguna sigla, ni
de ninguna bandera. No deseo entrar en esa barahúnda. No es mi forma de ser, ni
de estar en el mundo, ni mi sensibilidad moral. No deseo ofender a nadie, al
final, la vida me ha enseñado a grandes golpes en la cabeza y en los muslos,
que el Betis es el mejor aunque pierda. Esa es la postura de todo el mundo. Son
de un color o de otro, por mil razones, que no dirán nunca. Quizás por
endoculturación, quizás por ambición, quizás por lo que le pasó al bisabuelo
hace nueve décadas…
Tercero, qué puede decir alguien,
que ha estado casi tres décadas en un oficio digno y honesto y legal y moral,
pero muy por debajo de su formación académica, de Auxiliar de Enfermería, que
puede decir alguien de la realidad sociopolítica, que ha visto el tapiz del
mundo, como diría Pío de Pietrelcina,
como el niño que percibe el tapiz que está haciendo la madre, por la parte
detrás, y, no por delante. Alguien que ha trabajado cientos, miles de noches,
diez horas, también de mañanas y también de tarde… ¡Qué puede decir, qué debe
decir…! ¡Paz y bien… ¡
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jmm caminero (07 junio 2026 cr).
Fin artículo 5.553º:
“Sentido común, cristianismo y
política”.