Artículo 5.595º: “3.160 tiras de Calvin y Hobbes de Watterson”.
El
ingenio humano no tiene límites. Creo que si juntamos las tiras de Bill Watterson, las 17.897 de Charles M. Schulz, las 1.928 tiras de
Mafalda de Quino tenemos una
enciclopedia.
Tenemos
una macrovisión del mundo humano. No sé, si es mucho decir, cómo una “especie”
de Summa Humana, a imitación de la
de Tomás
de Aquino, pero en este caso humana, de cientos de cuestiones y de
cientos de problemas.
Es
cierto que para ser justos habría que citar a otros grandes autores de este
género, pero el siglo veinte ha mostrado y demostrado que “con un simple dibujo
y un simple texto escrito”, se puede llegar a muchas esencias del alma humana,
de los actos y actividades humanas. Toda actividad humana exige una selección y
un resumen-síntesis. He citado a tres, tres de los grandes. Tres que se
merecerían, Watterson está vivo y
viviente todavía, se merece el Nobel, un Nobel de este género. Debería estar
aprobado un Nobel en este género literario-plástico, los otros dos autores
también, claro en su tiempo cuando bebían todavía agua. Pero citaré algunos
otros, que respiran o semirespiran, algunos ya no:
Charles Addams,
Mort Walker, André Franquin, Francisco Ibañez, Sempé, Mingote, Máximo, Daumier,
All Capp, Forges,
etc. Siempre la lista se queda corta. Sugiero que se creen redes de museos y
fundaciones del humor gráfico y de la novela gráfica, e incentiven, un Premio Nobel de la viñeta. Creo que el
género ha mostrado y demostrado que puede tener riqueza cultural enorme. Que
los humanos pueden insertar dentro de este artilugio cultural una realidad
profunda de la carne, de la mente, del alma humana, del individuo y de la
sociedad…
La
tira de Calvin y Hobbes se publicó durante diez años. Después el autor,
nunca permitió se hiciesen otros productos derivados de ellas. El autor, que
todavía se considera que existe y vive y respira y produce sombra, está y es y
habita en un pueblo pequeño de Estados Unidos. Voluntariamente se escondió de
la fama y la notoriedad. A igual que Pynchon,
Salinger, Elena Ferrante, Traven, escritores y escritoras que se
ocultan/ocultaron en vida.
Que
saben, creo que con acierto que la fama y la notoriedad pública le quitan más
que le dan. Que son productores de ideas y de preguntas y de libros, pero no
son cantantes. Porque al final, no hacen nada más que copiar a los grandes
empresarios. Usted hoy consume diez o veinte productos, por no decir cien,
productos de todo tipo, usted no conoce ni el noventa por ciento de empresarios
que están detrás de esas mercancías o servicios…
Este
fenómeno del ocultamiento no es sólo del creador del Bitcoin, que ahora
indican han encontrado su persona y su figura, después de dos años de
investigaciones periodísticas, también se producen en el mundo de la cultura,
aunque como excepción, casos del mundo de la viñeta, serían Ishida, La Police, Bansky en la
plástica, Lee Falk, Franquin, Harold
Gray, y, claro está el autor que estamos homenajeando, recordando,
memorizando Watterson.
Calvin
y Hobbes se
publicó en 2.400 periódicos, y, hasta hace un tiempo llevaba vendidos 30
millones de ejemplares de los dieciocho libros donde se publicaron toda la
serie. Se indica que Calvin deriva Juan Calvino, filósofo-teólogo de la
época de Lutero, uno de los grandes
reformadores de las iglesias evangélicas, que todavía tiene una gran presencia
en Suiza, el calvinismo.
Y,
Hobbes, de uno de los grandes
filósofos de la filosofía política, Tomas
Hobbes. Creo que el viñetista Watterson
nos quiso sintetizar muchas cuestiones de la vida moderna, de la segunda
mitad del siglo veinte, especialmente occidental y norteamericana, diciéndonos
que “hay que mirar más lejos”. Que lo cotidiano puede llevarnos a realidades
más profundas y más largas en el espacio-tiempo del momento actual. Que la
filosofía o metafilosofía de lo cotidiano tiene importancia.
Debo
indicar que modestamente, como viñetista y humorista gráfico, no sé cual es el
nombre apropiado estoy en esa línea de combinar en las viñetas, arte plástico y
arte literario y arte filosófico y arte metafísico, con las problemáticas
actuales. De alguna manera, lo inmanente y cotidiano se hace trascendente, y,
lo trascendente-casi eterno se hace inmanente. Con un lenguaje que pueda
entenderlo todo el mundo, en el caso de este escribiente-viñetista, está
haciendo una serie de viñetas de una viñeta, no tiras, por lo general, que he
denominado “Enjambre”, el mundo como una realidad enorme de conexiones, de
temas diversos que se completan y complementan. Con modelos en general,
semejantes, similares en el dibujo, que se van cambiando y se van proyectando…
un enjambre de unas cinco mil viñetas y algunas cientos de tiras…
No
podemos obviar y olvidar que el gran cómic occidental de la segunda mitad del
siglo veinte bebe y se inspira del cómic y la historieta gráfica y la viñeta de
antes de la segunda guerra mundial. Se considera a Töpfer como el primero con El señor Jabot. Pero también habría
que citar a Daumier y a otros, autores
de una viñeta o de series. Pero en la prensa se considera a Outcault, con The Yellow Kid, en 1895
el primero. Pero en las ruinas de Pompeya
se han encontrado grafitis con hombres, candidatos políticos con grandes
narices…
Internet nos dice, que existen entre 80 y
150 museos y centros dedicados al humor, la viñeta, el cómic, la historieta,
etc. Creo que es una cifra baja. Pero si podrían reunirse y unirse y formar y
conformar e incentivar un Premio Nobel
de la Viñeta-Historieta. Aquí dejo el guante. Todavía están a tiempo de
otorgárselo a Bill Watterson.
https://muckrack.com/jesus-millan-munoz ©
jmm caminero (27 junio 2026 cr).
Fin artículo 5.595º:
“3.160 tiras de Calvin y Hobbes de Watterson”.
E.
10 julio