Artículo 5.494º: “200/300 virus causantes de enfermedades graves”.
Se nos indica que sólo este
número de especies de virus causan en el ser humano graves enfermedades, otros
virus afectarán a otros organismos. Tengamos prudencia y racionalidad.
Uno,
siente con cierto estupor y agobio y temblor todo lo que se está diciendo sobre
el hantavirus. Sin, en ningún momento negar su peligrosidad. Y, sin negar todos
los peligros que existen. Hace unos días o hace unas horas, reales o
imaginarias, alguien decía y expresaba: “La población no es consciente, que
tuvimos los hospitales hasta el noventa por ciento de pacientes con el otro
virus de hace seis años”.
La
población no debe ser consciente, que algunos centros sanitarios, porque no
sólo existen hospitales, sino otras caracterizaciones, llegaron en un momento
determinado a estar y tener el noventa por ciento de personas que estaban con
el virus, que eran positivos. Digamos un centro sanitario con noventa
pacientes, ochenta al mismo tiempo teniendo o habiendo tenido dicha realidad.
Y,
todo el personal en todas las categorías, todos los trabajadores, de todas las
responsabilidades, pues estaban en medio ofreciéndole la mejor sanidad posible.
Incluso en algunas etapas con mascarillas hechas de tela, doble tela, y, en
medio se introducía como una pieza, “salva-slip o salvaslip”, como ustedes
quieran… ¡Y, ahora hablan de juicios de mascarillas…!
Por
tanto, que unas decenas de personas hallan que bajarlas de un barco, y,
subirlas a unos barcos, después a un autobús y al final un vuelo a su país, a
un hospital de referencia y de estudio. Créanme es una cuestión muy pequeña, al
menos para muchas mentes y cuerpos y almas, que durante meses sufrieron oleada
tras oleada del virus en dichos centros sanitarios. Y, que algunos, aquí mi
homenaje, sí algunos terminaron viendo a Dios –la World Health Organization
estimó que murieron entre ochenta mil y ciento ochenta mil trabajadores
sanitarios en el COVID, la cifra más citada es 115.000 eso nos dice el gran
chivato que es Internet-.
Y,
que quizás en algunos centros sanitarios, el primer combate lo superaron, pero
que en el segundo o tercero, todas o casi las personas ingresadas tuvieron que
pasarlo. (En Madrid, Londres, Edimburgo,
Barnsley, Chicago, etc., se hicieron esculturas que permanecen, y, un National
COVID Memorial Wall en Londres,
que siempre me digo voy a hacer un artículo, pero que son esas columnas que van
madurando como los vinos poco a poco, y, nunca sabemos si surgirán…). ¿Pero en
su ciudad hay alguna escultura o monumento, a las personas que fallecieron por
esta epidemia, entre otros los trabajadores…?
Decíamos
otra cosa, sí otra cosa muy distinta es detectar todos los casos, todos los
encuentros de una o diez personas, con otra que tenga dicho virus, o, incluso
que lamentablemente haya enfermado. Clausewitz
hablaba de la “niebla de la guerra”. Este fenómeno no es una categoría sólo
aplicable al conflicto armado, sino a todo conflicto o crisis de cualquier tipo.
Cuándo alguien sufre esta realidad, nunca se sabe muy bien los parámetros. Creo
que aquí, justificando de alguna manera, dicha realidad. Aquí, aquí el error
más grande que ha sucedido bajo mi modesta opinión, es haber dejado “bajar
personas del barco”, parece ser en Santa
Elena, y, éstas tomar aviones o destinos distintos. Creo que esto ha sido
el gran error, en la medida que un modesto articulista percibe una realidad,
que ni siquiera es experto. Creo de todas formas esta frase tiene un valor de
verdad, muy relativo, que el verdadero error ha sido bajar a personas de ese
barco, sin un control suficiente.
Creo
que este error debe ser estudiado para no repetirlo en el futuro, porque
vendrán nuevas conmociones víricas –Internet nos dice que deben existir millones
de virus, nadie lo conoce el número-, pero de todos esos, sólo interactúan
negativamente con el ser humano, unas doscientas o trescientas especies. Por
tanto, al existir más población en todos los lugares del planeta, y, al existir
más campos de investigación y descubrimiento de la naturaleza, nos tenemos que
ir encontrando con nuevos virus y microorganismos. Sin contar con la
“investigación” sobre estas realidades…
Claro
está una duda ha recorrido el planeta por sus sistemas vertebrales de montañas
y paisajes y llanuras, que no tenemos vacuna –no sé si es un dato cierto sobre
esta variedad de hantavirus…-. Suponemos que los laboratorios estarán
trabajando a marchas forzadas, otros que merecerían un homenaje, y, se les ha
olvidado, cuántos miles de investigadores estuvieron y estarían trabajando
semanas y meses enteros sin descansar para encontrar soluciones. Quizás, quizás
los humanos somos pesimistas y negativistas, percibimos lo negro de las
situaciones, pero no el resto de colores de esa misma situación…
Un
articulista de opinión, estimado lector/a no es un experto en el tema que
trata, cierto que de algunos sabe y conoce más que de otros. La sociedad y la
cultura y el periodismo le ha otorgado la dádiva y el honor y el don, y, el
público lector, que paga dineritos por leer dicho textos. Le ha dado la opción
de ofrecer su opinión. El que está frente a un artículo de opinión, debe saber,
que es eso, una simple y modesta opinión. Un ente real, sea del tipo que sea,
está formado por muchas variables y dimensiones. El articulista sólo menciona
uno, en un texto de ochocientas palabras. Por lo cual, todo lo que se exprese
es fragmentario, es como el buceador dentro del mar, sólo siente y percibe un
pequeño trozo de mar, y, sólo ve una distancia de unos metros…
Expreso
lo anterior, porque quiero que de las docenas de miles, si no cientos de miles
de artículos que se escribirán en el mundo sobre este tema –otra cosa serán las
noticias, otra los informes de expertos y artículos científicos-. De los
cientos de miles de columnas de opinión, deseo que ésta, nos fijemos en este
detalle. Hemos cometido un grave error, la humanidad, a mi modo de ver, “al
dejar salir las personas del barco”, haberlas ido dejando en distintos lugares,
pretender incluso desembarcarlas en distintos lugares. Creo que este ha sido el
error más grave.
Era
un escenario bien controlado, un barco. Deberían haberse dejado a las personas
en el barco, y, llegar a un puerto seguro. Como creo va a ser Canarias. Y, desde ahí, la OMS y el resto de gobiernos del mundo,
que tienen ciudadanos, irlas trasladando a lugares seguros, con las medidas
seguras, con todo las soluciones más científicas posibles.
Porque
ahora, nos encontramos, que espero se resuelva pronto. Que la dispersión que se
ha producido, ahora hay que buscar y encontrar, posiblemente a cientos de
personas, que han tenido un contacto mínimo, con las varias docenas de personas
que desembarcaron del barco, y, que algunas de ellas, han dado positivo.
Algunos de esos positivos con sus alas tecnológicas pues volaron a sus
destinos. Ahora tenemos el problema de la presunta dispersión.
De
todas formas, creo que los Gobiernos tienen que hacer lo que los expertos les
digan. Y, los ciudadanos tenemos que hacer, además de la prudencia de cada
sujeto, los ciudadanos hacer lo que los expertos nos indiquen y nuestros
gobiernos.
Tengo
la esperanza, que este virus no llegará a los niveles de hace seis años. Tengo
la sensación subjetiva, puedo estar equivocado, que este virus se controlará,
entre otras razones, porque desde el principio se ha dado información. Porque
desde el principio se están tomando todas las medidas posibles. Es mi
esperanza… Bueno, espero que todos hayamos aprendido, y, espero que el Buen
Dios nos cobije un poquito, lo suficiente. Paz y bien y prudencia y salud.
https://muckrack.com/jesus-millan-munoz ©
jmm caminero (09 mayo 2026 cr).
Fin artículo 5.494º:
“200/300 virus causantes de
enfermedades graves”.
E.
09 mayo