Artículo 5.412º: “¿Los últimos Premios Nobel de Literatura?”.
¿Ha leído usted algo de los
últimos Premios Nobel de Literatura, digamos de los diez últimos diez últimos años…? Dirá usted con
razón hay tanta información cultural en el mundo.
Uno,
uno debe aceptar que se está haciendo mayor, podemos poner el adjetivo que
queramos, Tercera Edad, Jubilación, etc., pero porqué y por qué expreso esto,
porque me he dado cuenta que de los cinco o seis últimos Premios Nobel de
Literatura, algunos me cuesta recordar el nombre, la mayoría no sé si habré
leído una página o dos o tres o alguna entrevista o algo semejante. No mucho
más. Sé que decir, pensar, y, más aún escribir esto, en un texto, en este caso
un artículo de opinión literario, es como una pequeña inmolación en el altar de
las letras. Nadie diría o escribiría lo que acabo de hacer.
Pero
si admitimos que las letras, la literatura, debe ser un espejo de expresar
realidad y de expresar verdad. Debo confesarlo. Lo que muestra y demuestra, que
puedo equivocarme, en esto o en mil temas, pero que no deseo engañar, ni mentir
al lector/a posible o hipotético. Alguno quizás diga, ya no yo soy sólo y en
soledad el que no ha leído a tantos nombres famosos. Pero también nos enseña
que la producción literaria en todos los géneros es casi ilimitada, y, eso sin
contar los clásicos en todas las culturas y lenguas. No tenemos vida suficiente
para leer y pensar y preguntarnos sobre una parte ínfima de la producción
literaria… Esta es la realidad que nadie se atreve a casi expresar…
Por
tanto, abrimos la posibilidad, de que miles de autores, decenas de miles de
autores y autoras en el mundo de las letras, pues puedan tener valor, pero no
llegan a los oídos de la industria cultural del libro, y, por tanto tampoco al
mundo académico y universitario, y, por tanto tampoco a la sociedad, y, por
tanto, salvo excepciones, perdurarán en el futuro. Es cierto que pueden tener
una gran parte de su obra publicada, hecha pública, mostrada al público en
Internet, en todas las formas existentes…
Pero,
no nos engañemos, en la ingente cantidad, cardumen de voces, cuántas serán de
valor y se perderán, cuántas quedarán, cuántas se fijarán los mundos de la
cultura los que antes hemos citado. No quiero que un escritor o escritora literaria
se desanime. Es mejor redactar páginas, en el género que sea, que no hincharse
de güisqui o de jugar a las cartas o de los mil errores morales que puedan
existir… Debe continuar escribiendo y observando y pensando y publicando aunque
sea en Internet, aunque sólo tenga veinte suscriptores…
Pero
no podemos negar la realidad, apenas sé nada, ni he leído nada o casi nada de Ham Kang, Jon Fosse, Ernaux, Glück por
citar unos cuantos de los seis o siete últimos años. Lo que muestra y demuestra
que no sólo estoy en la Tercera Edad, como antes he indicado, sino que si no
conozco, la mayoría no conocemos a los premios Nobel de literatura, menos van a
conocer mis letras, que no existo y no existen mis palabras en el mundo de las
letras, ni de la cultura. Es una enorme cura de humildad.
Pero
eso también nos lleva a pensar, que quizás existan Dickinson, Kafka, Pessoa, algunos o varios o muchos metidos en
edificios de cualquier lugar del mundo, sea de Asia o del Pacífico o de
Australia o de América o de África, que hayan producido o podrían producir
obras que serían notables, excelsas, maestras, geniales… Y, que no se harán, o
que si hacen, hay mucho peligro de que se pierdan. Alguien puede negarme la
tesis conceptual y matemática, que exista un autor o autora en las letras
–aplicable también a otros saberes, en mayor o menor medida-, un autor o
autora, uno entre un millón, que duerma en su casa, vivienda, piso que haya
hecho una obra maestra y esté desconocida, y, continúe desconocida, e, incluso
se pierda… Alguien, en su sano juicio puede negar dicha posibilidad o dicha
probabilidad…
Terminemos,
pidiendo otra vez a las estrellas, creen en museos, archivos, bibliotecas,
fundaciones, departamentos universitarios la posibilidad de que autores y
autoras, en todas las especialidades, puedan enviar sus obras, que hayan sido
publicadas o no, para que se conserven para el futuro. Se puede hacer por
geografías territoriales, por temáticas, por saberes o por artes. Creo que es
una cuestión de justicia y de sentido común y de prudencia. Una persona puede
dedicar un año a producir un libro equis o zeta…. Puede ser de mayor calidad o
de menos, pero es un año, un año al menos. Creo que deberíamos tener la
prudencia y la filantropía y la solidaridad y la humanidad y la caridad, que
ese libro no se pierda, que quede el manuscrito para generaciones futuras, al
menos, dentro de la legalidad y moralidad mínima…
¡Cansado
y agobiado estoy de escribir esta sugerencia, esta paloma en forma de
palabras…! ¡Paz y bien…!
http://filosliterarte.blogspot.com.es ©
jmm caminero (16 marzo 2026 cr).
Fin artículo 5.412º:
“¿Los últimos Premios Nobel de
Literatura?”.
E.
22 marzo