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Artículo 5.445º: “Recordando mentalmente Albarracín”.

                         Artículo 5.445º: “Recordando mentalmente Albarracín”.

Existen lugares y ciudades que se habitan, existen ciudades y lugares que se visitan unos días, existen ciudades y aldeas que se añoran, existen ciudades y lugares que se recuerdan…

A la lejanía, en la lejanía se abre un ente con cuadrados y rectángulos de casas, alargada como una espina dorsal se levanta una muralla de piedra que asciende por la montaña. Una altura de 1.182 metros. Pero esto es una cifra geográfica y medible. Recuerdo, estuvimos ambas mitades de la naranja, estuvimos un día-mañana, algo de la tarde. Ya, ya hace tiempo. Si no recuerdo mal, atravesé aquel recuerdo con palabras que envié al cosmos del periodismo, hace unos años. Ahora, ahora me digo, haré otro regimiento de palabras. Quizás, recordando como viene la vida, como se va la vida, al menos esta terrenal. Quizás, recordando que existimos, que el centro de esta Península también existe.

Cómo uno ha ido adquiriendo el hábito de ir redactando palomas de palabras que denominamos artículos de opinión, alguien puede que me pregunte, qué hacemos con tantas comarcas que duermen en el silencio y el resilencio y el metasilencio. Yo, les sugeriría, que copiasen ideas de otras comarcas y de otros pueblos. Lo que hagan allí, y, medio funcione intenten aplicarlo. Aquel lema “Teruel también existe, podríamos añadir Albarracín también existe”.

Recuerdo aquellas horas, por aquellas vías de piedra, aquellas horas, ya empezaba a cansarme. Ya empezaban las piernas a cansarse. Es la ley de la vida. Ahora es más. Ahora, quizás tendría que sentarme de vez en cuando, en aquella plaza poliédrica e isomórfica, aquella plaza del centro del pueblo, y, del ayuntamiento –que imagino durante generaciones mozos jóvenes iban a la guerra o hacer el servicio militar-. Aquella plaza. No hay pueblo en esta península ibérica, en toda Hispania que no tenga plaza. Somos la plaza. Nos define la plaza. Creo que no hay dos plazas iguales de todos los ocho mil ayuntamientos que existen, más miles de concejos, aldeas, anexionados y conexos…

No se enfaden, no se ofendan, no tengo edad, para que mis palabras ofendan a nadie, ya que escribo y redacto imágenes e ideas y datos y conceptos para un periódico de Aragón. Les pregunto, cuántos aragoneses han ido una vez, al menos una vez a Albarracín, este pueblo, esta comarca, y, se han quedado al menos un día. Cuánta población, el ochenta por ciento, el noventa por ciento, el setenta por ciento. Supongo que la Consejería de Cultura y Turismo conocerán este dato. Si no lo tienen, háganlo.

Albarracín tiene suficiente turismo, nunca es suficiente para los lugareños. Porque quieren vivir de ello. Tienen derecho a vivir de ello. Hagan ese estudio y esa encuesta. Y, háganse la pregunta. Si tienen quince días de vacaciones, porque, no se rasguen las vestiduras, no dedican una semana fuera de su región, y, otra semana al interior de su región. Los del centro de esta Península Ibérica, tenemos derecho a tener el sol del calor del poder vivir y sobrevivir con holgura. No somos más que nadie. No somos menos que nadie. De las treintena de Estados que forman Europa, existen cientos de “regiones”. Cada región tiene que ofrecer al resto el espejo de lo que somos. Qué es una ciudad o aldea o pueblo, algo que refleja algo de nosotros. Simplemente eso. Visitamos ciudades o aldeas, visitamos Albarracín para conocernos un poco mejor a nosotros mismos. Sólo por eso, sólo para eso, sólo en eso… Aunque no lo sepamos…

Dicen los maestros del articulismo, que se aplica a toda la literatura, que empieza el escritor con una frase equis, sea la que sea, y, casi siempre, la segunda frase, toma su dirección, la que ella quiere. Que el camino se va abriendo. Que el autor o autora quisiera llevar el caballo de las palabras, las imágenes y los recuerdos hacia un lado o hacia otro. Pero que muchas veces, se desboca y se marcha hacia dónde quiere… Hoy iba a hablar de la plaza del pueblo, de esas calles, de las fotografías que hice, que no sé si se han borrado, del museo local que existía con arte, de y de… También, que al final, nos fuimos a dormir, la pareja de tantas décadas que ya éramos, que ya somos, hacia Teruel capital…

Pero decía los artículos como seres vivientes que parecen a veces, caminan hacia dónde quieren. Dicen los maestros clásicos del columnismo de opinión, hasta que un autor/a no sepa esta condición de este género, yo creo que de todos, no será capaz de medio controlar este caballo de ideas e imágenes. Digo todo esto, para indicarle la siguiente propuesta, aplicable al ayuntamiento de Albarracín, aplicable a todas las comarcas de Aragón, a cada una de ella, aplicable a todas las comarcas de esta Península Ibérica… creen dentro del ayuntamiento, un pequeño grup dentro de la concejalía de cultura… y, piensen y busquen invitar a actores, directores de cine, escritores, pensadores de España, de Europa… invitarles a gastos pagados, tres o cuatro o cinco o siete días a pasar en su ciudad o comarca, en su pueblo. Que tengan plena libertad.

Les invitan a comer, a dormir, a pasear… Inviten. Quién sabe, tendrá un gasto limitado y reducido que cualquier ayuntamiento puede soportar… quizás, uno de cada tres o uno de cada cinco, después ese estar ese ser y esa experiencia se lo cuente a amigos, a colegas de la profesión. Quizás dejarían algo por escrito. Quizás, sólo se les exija una pequeña o mediana entrevista en televisión… Sólo a cambio de eso… Quizás tres o cuatro personas invitadas al año…

Otro día quizás, también les podría sugerir, un ente cultural del pueblo, la famosa concejalía de cultura y turismo que siempre cito en cualquier lugar, empiecen a acumular, coleccionar, aunque sea sin mucho orden, datos y fotografías y artículos y reseñas que se van haciendo de su localidad. Hagan una etiqueta en el ayuntamiento. Se darán cuenta, de cuántas referencias tienen desde hace décadas… Un material que servirá de publicidad, que servirá de estudio, que servirá para múltiples interpretaciones buenas… Otro día, también les podría sugerir esta cuestión, aunque ya lo he hecho… Aplicable a cualquier lugar, me falta repetir. Cosa que ya saben lo cansado que soy, porque la cabeza, no se ofendan, la tenemos mitad de piedra y mitad de agua…

Mismamente hagan un experimento todas las personas que trabajan en este periódico, Aragón Digital hagan una experiencia, todos y cada uno, vayan un día o dos a Albarracín, cada uno, a su ritmo y al tiempo que quiera, y, después, hagan una crónica o reportaje o ideas o artículos o relato o poemas sobre Albarracín, y vayan publicándolo. Verán las distintas ópticas, perspectivas, vertientes… incluso les podría servir para tener más audiencia en aquella zona. Quién sabe si hemos descubierto algo, una nueva forma de periodismo… todos los que participan en el periódico, incluso los que nunca escriben…

¡Otro día, quién sabe, otro día quizás hablemos de alguna de sus iglesias, algo de su casco antiguo, algo de sus personas que caminan por la calle, algo de su historia, algo de…! ¡Otro día, quién sabe si las dos mitades de la naranja volverán físicamente a este lugar…! ¡O, sólo quedará en el recuerdo, quizás otro día, se llene una página de ochocientas palabras…!

¡Cuántas personas de Aragón han visitado Albarracín, cuántos escritores, pensadores, profesores, maestros, médicos, dentistas, agricultores, oficinistas, jardineros, periodistas, músicos, actores del mismo Aragón hacen referencia de Albarracín, de Albarracín porque hoy ha tocado…! ¡Paz y bien…!

http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es  © jmm caminero (08 abril 2026 cr).

Fin artículo 5.445º: “Recordando mentalmente Albarracín”.

E. 12 abril 2026 a Aragon Digital.es.

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