Artículo 5.319º: “Libro: El enigma de Dios de Pedro G. Cuartango”.
Es difícil analizar y sintetizar
y comentar no ya un libro, sino algunos aspectos de un libro, menos la temática
filosófica y metafísica y existencial que existe en este libro.
Debo confesar, no me gusta
engañar y mentir a nadie, tampoco a mí, no he leído todavía este libro, pero si
he escuchado y oído y pensado algunas entrevistas al autor sobre este libro, y,
algunas referencias y, de estos temas o cuestiones diríamos que como el autor
de este texto-libro he estado reflexionando toda mi existencia. Me gustaría, lo
expreso, no sé cómo terminará este modesto artículo, me gustaría que le llegase
esta columna de opinión al autor.
He enviado a su periódico dónde
ahora hace artículos de opinión, una referencia de algunos que en estos años,
un enlace a varios de estas temáticas que he ido fabricando… no sé si ese
correo lo harán llegar a este escritor, periodista, columnista, persona que me
parece a mí, tiene sentido común y tiene humildad y se hace preguntas. Tres
cosas que no es/son demasiado común en estos tiempos.
Como él, como el señor Cuartango estoy en mi etapa final del
existir en esta tierra. Como él, supongo no sabemos si estaremos uno o diez o
veinte años, ni en la situación psicológica y moral y vivencial y existencial
en la que estaremos… como él, me he estado haciendo esas preguntas, he dicho
toda la vida. Creo que todo el mundo se las hace. Pero claro está, cada uno se
las pregunta desde distintos sentidos y formas y maneras, diríamos todos
estamos en una escalera, pero cada uno está en un peldaño distinto. Cada uno a
una altura, con unas vivencias, con una situación, con una experiencia de vida,
con unos fines, con unos dolores y con unos traumas. Este artículo, reitero
completa las varias decenas de artículos de opinión, no académicos que he
escrito sobre Dios, el mal y la maldad, metafísica, etc. Pero si diría lo
siguiente al lector general, y, al señor Cuartango
si es que alguna vez le llega esta columna periodística:
- ¿Hemos reflexionado lo
suficiente sobre el concepto de milagro dentro del catolicismo, del proceso y
la manera de aprobarlo, de los milagros concretos aprobados en este último
siglo? Invito a las personas que dediquen varios meses a estudiar y analizar
esta realidad. El Nazareno predicaba
y hacia signos extraordinarios. De alguna manera, el catolicismo sigue o se
sigue produciendo ambas realidades. Dedique el lector o lectora que se acerque
a estas palabras, dedique varios meses o algunos años, a entrar en este tema.
Despacio y con tranquilidad. En el tema de Dios, y, de lo demás, no sólo hay
que abordarlo desde la Filosofía, pruebe a pensar, primero: la metodología cómo
se aprueba un milagro, y, después analice, señales y signos y milagros
aprobados por la Iglesia Católica en el siglo veinte: véase el milagro del arroz de Olivenza, los setenta milagros
aprobados en Lourdes, etc. hagan la prueba. Quizás les pueda ayudar. Pero
no pueden resolver en unas semanas, tendrán que dedicar varios meses y años.
- El problema del mal y de la
maldad humana y del Mal es enormemente complejo. Al menos es complejo para mi
mente. Pero me he preguntado varias veces, muchas veces, cientos de veces, un
aspecto que no nos fijamos lo suficiente… ni desde la academia, ni desde la
filosofía, ni desde la experiencia literaria, ni desde los discursos. O, no nos
fijamos lo suficiente, y, no sólo “es el tema de libre albedrío”, aunque tenga
relación con ello. Un padre le dice mil veces a un hijo que no juegue a las
cartas o que no beba. Y, El hijo no le hace caso. Una tarde le llaman desde el
hospital que se ha quedado paralítico, por un accidente de tráfico… ¿Le echamos
la culpa al padre que no hizo lo suficiente para que el hijo no bebiese o no
jugase o…?
La gran pregunta en relación a
esto, es difícil y fácil: ¿Existen normas morales naturales, que todo ser
humano tiene en su naturaleza más profunda…? ¿Existen normas morales divinas o
religiosas dadas por Dios, sin entrar si existe o no existe en este momento,
pero que las grandes religiones predican, con diferencias de matices…? ¿Las
reglas morales naturales y las reglas divinas basadas en las naturales son muy
semejantes…? No matarás, no robarás, no desearás la mujer del prójimo, no
mentirás, etc. En definitiva, muchas de estas reglas han pasado de la “moral
natural”, al derecho natural, y, al derecho positivo, incluso están en la base
de algunos derechos humanos, fundamentados, en distintas cartas en estos tres
últimos siglos.
¿Si yo, no cumplo esas reglas, si
mil seres humanos como yo, no cumplimos esas mínimas reglas, si cien mil seres
humanos no cumplimos esas reglas… tengo que echarle la culpa a Dios, exista o
no exista, de todas las consecuencias de que yo no deseo o no soy capaz de
cumplir con esas reglas mínimas…? ¿Si usted analiza, estimado lector/a el
proceso de un niño o de una persona, pongamos un niño que es sacado de su casa
por la noche, en un barrio judío de alguna ciudad de Hungría hasta que sus cenizas vuelan por Auschwitz, quede claro que yo no soy judío, ni mi familia, ni mis ascendentes,
no sé en tiempos de Isabel la Católica habría alguno, lo que sería alguno de
mis antecesores, ni usted tampoco…?
¿Repito, desde que ese niño judío
es sacado de su casa en una ciudad en un barrio o casas judías de Rumania o de Hungría hasta que sus cenizas vuelan por los aires… puede haber
pasado una semana o un mes… pero la cuestión es cuántas normas morales
naturales, normas morales religiosas, normas morales de derecho natural se
saltaron, incluso normas de derecho positivo de su tiempo, se violaron o no se
cumplieron… cuántas normas, más de una docena…?
¿A un niño y a su familia se le
saca de su casa, cosa que ni siquiera en su tiempo se podría hacer, se le lleva
a una plaza y se le tiene retenido allí, se le mete en un tren y se salta otra
norma moral y religiosa, se le lleva posiblemente a otro campo de espera, y, en
fin… se van saltando normas y normas y normas…? ¿Normas que no son de ahora,
sino son de siglos, son normas morales naturales, y, normas morales de derecho
positivo, ya en aquel tiempo…?
Podríamos continuar, pero las mil
palabras de un artículo se terminan. He dicho no he leído este libro, espero
hacerlo. Pero creo que merece leerlo y reflexionarlo. También si me lo permite,
lea los artículos de este pensador, escritor, periodista, articulista Pedro García Cuartango. Alguien que
busca, que ha estado buscando toda la vida, se le podría definir al señor Cuartango…
¿Pero terminaré con un enigma,
porqué el Padre Pío protegió a su
pueblo y comarca, véase los relatos que cuentan de bombardeos… y, mientras
tanto en campos de concentración estaban muriendo millones…? Esta es una gran
pregunta, dice el Evangelio, más o menos: “Jesús no hizo muchos milagros allí
porque no creían”, Mateo 13, 58. Quizás, halla que preguntarse, si hubiese habido
más Padre Píos en esos años, que
hubo más, pero unos cuantos cientos, quién sabe si ese conflicto no se habría
producido. Dicho de otro modo, la santidad y la perfección moral de cada ser
humano contribuye, no sabemos cómo y cuánto y cuándo al bien moral y bien
espiritual de uno y de los demás, también el error y la falta de moralidad
correcta contribuye al mal y a la maldad de otros…
No podemos terminar, sin recordar
que las fuentes del mal y del mal moral, son varias, véase Leibniz, pero sin entrar en ello: está el mal moral o mal físico o
mal natural, está el mal metafísico o mal ontológico, y, para el cristianismo
existe el Tentador como fuente del mal y del Mal y de la maldad –por supuesto
siempre infinitamente por debajo del bien y de la bondad y del Poder de Dios, sin entrar en si existe
Dios o no existe-. Pero quizás, quizás no habría que olvidar la cuestión de la
“tentación”… ¡Ya, ya nos hemos pasado de las mil palabras…! ¡Paz y bien…!
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero
(19 enero 2026 cr).
Fin
artículo 5.319º: “Libro: El enigma de
Dios de Pedro G. Cuartango”.
E.
25 enero