Artículo 5.324º: “Somos de quinta fila en el ranking de la cultura”.
Alguien, hace años, me dijo,
quizás en un momento de tristeza: “Convéncete, somos de quinta fila en el mundo
de la cultura”. En aquellos tiempos que todavía se tenía esperanza.
Aquella conversación, real o
imaginaria, al lado de una café, haya sido ayer o mañana o hace veinte años…
Aquella conversación, y, me dijo: “Convéncete, en este mundo industrial, el
mundo de la cultura, esencialmente, está controlado por tres grandes parámetros
o dimensiones, que se mezclan y entremezclan: una, el mundo académico y
universitario; segundo, el mundo de la alta industria cultural, publica y
privada o publica-privada, las grande entidades, sean editores, sean galerías,
etc.; tercero, por los grupos ideológicos, en general
ideológicos-filosóficos-sociopolíticos…
Si usted o yo, si tú o yo, me
“decía” en esa conversación real o imaginaria, no estás en alguno de esos
grandes grupos. Puedes trabajar hasta la saciedad, puedes buscar verdades hasta
la saciedad, puedes esforzarte hasta la saciedad. Pero en general, salvo alguna
excepción de excepción, y, si no caes en algunos de esos tres grupos, se te
cerrarán todas las puertas o casi todas. Es cierto que tendrás alguna presencia
en tu región o en tu provincia o en tu comarca, pero nada más. Si además, vives
y respiras en provincias, la cosa se complica, porque en ellas, sólo existen
cuatro panaderos, y, si ningún panadero te quiere vender pan. Evidentemente, no
degustarás pan, a no ser que vayas al pueblo de al lado…
Han pasado los lustros y las
décadas de aquella conversación real o imaginaria, al lado de un café o de un
té, en una tarde de verano o de invierno. Pero el veredicto se ha cumplido.
Esta es la realidad. Es, me seguía diciendo, como las muñecas rusas. Existen
esferas de poder territorial, de poder cultural territorial. Y, a algunos se
les deja pasar a la escala superior, algunos ni a nivel local, otros se les
deja pasar la barrera provincial, otros se le permite regional, otros, muy
pocos, en proporción a nivel nacional. Y, ya excepción a nivel internacional.
De los internacionales, algunos pasarán a la historia de la cultura humana, y,
la mayoría tampoco. Diríamos que la selección de Darwin no es nada, con la selección cultural que se hace, sea justa
o equitativa o verídica o moral o no lo sea –cosa que daría para otro
capítulo-.
Muchos entienden y aceptan, que
si no eres mejor que Shakespeare o Dante
o Joyce, los ejemplos en cada actividad pueden ustedes ponerlo. En cada
rama, pues existen los grandes nombres. Si no eres al menos igual que ellos o
esas voces, pues es lógico, que el nombre y las obras que hagas, es lógico pues
sean considerados de quinto nivel. Nadie niega eso. Es más, si alguien no ha
leído a esos nombres, no me va a leer a mí. Digo a mí, para que nadie se
ofenda. Pero a mí, como yo, existen cientos…
Pero también es cierto y es
verdad, y es justo y es equitativo y es racional y es moral y es solidario y
humano, que alguien que haya estado trabajando en la creación o autoría o
producción cultural, durante cinco o diez o treinta o veinte o cincuenta años…
que ha producido una cantidad equis de esos productos culturales, sea
matemáticas o sea filosofía o sea ensayo o sea fotografía o sea pintura o sea
novela o sea artículos periodísticos o sea… o sea lo que sea. Aunque sepamos
que no es, no sea un Dante, ni Calderón,
ni Cervantes, ni Dickens, ni… Y, él o ella sepan que no es ninguno de
ellos. Creo que la sociedad debe tener una relación de justicia y equidad.
Se pueden abrir multitud de
entidades culturales que existen, para los autores y autoras que quieran, donen
y regalen y envíen cien o mil obras,
para generaciones futuras. Siempre expreso en papel, porque ocupa menos sitio.
En papel o en digital o de la forma que sea. Creo que es justo. Creo que es lo
menos que se puede hacer, por el mundo de la cultura y de la sociedad y de la
administración, a cientos de autores de cada campo o rama, en cada región. Que
tengan la mínima esperanza de que sus obras, al menos, una parte apreciable
queden para el futuro. Quizás, quizás dentro de dos siglos se apreciarían de
otro modo.
Además, sería cultura, cultura de
autores y autoras de esa provincia, de esa localidad, de esa región hecha por
el presente para el futuro. Siempre se ha dicho en la generación del
veintisiete, no sólo están los quince que siempre se citan. Hubo decenas y
cientos en provincias de distintos géneros y de distintos especialidades, de
distintas artes…
¡De momento, porqué no se hacen
diccionarios o directorios permanentes, siempre abiertos a nuevos nombres, sin
selecciones previas, virtuales, a nivel provincial y regional y local, para insertar
en ellos, una página de tamaño, es decir, quinientas palabras, un curriculum
mínimo y algunos enlaces, de distintos géneros y saberes, de distintas artes,
de letras, de ciencias, de matemáticas, de fotografía, de filosofía, de…!
¡A qué puerta hay que llamar!
¡Hay quién dice, aquella conversación real o imaginaria que hemos citado,
terminó: “los que se dedican a la cultura hoy, están en una situación peor, que
los proletarios de Europa en el siglo diecinueve, en
https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ
© jmm caminero (23 enero 2026 cr).
Fin
artículo 5.324º: “Somos de quinta fila en el ranking de la cultura”.
E.
25 enero