Artículo 5.323º: “¿Existe cristianofobía en algunos ambientes?”.
Abro los titulares de varios
periódicos diarios, como casi todos los días, por dos razones, una informarme
un poco, otra buscar temas, lo que hacen todos los articulistas.
Y, me encuentro con este concepto
o idea o palabra, ya saben que me gusta citar fuentes, quizás deformación de la
formación académica, pues en ABC del 21 de enero del 2026,
firmado por el señor Diego Jiménez,
la noticia y la información y el dato y el comentario de que los Abogados
Cristianos han propuesto a la RAE, Real Academia Española, que
aprueben y definan y describan la palabra cristianofobía, igual que existe la
islamofobía, el antisemitismo o antijudaísmo.
La realidad y la verdad, da lo
mismo usted en que lado de esta trinchera esté, o de este paisaje o de este
horizonte, es decir, da lo mismo que usted sea cristiano en mayor o menor
grado, sea usted ateo o agnóstico en mayor o menor grado, sea usted creyente de
otra religión, en mayor o menor grado. Pero si creo que en determinados
ambientes existe en la realidad y vivencia este término, existe este
antireligiosidad, anticristianismo, si quieren expresarlo más suavemente una
especie de fobia contra el cristianismo, en nuestro territorio, podríamos
especificar catolifobia, es decir, en contra del catolicismo en particular.
Usted dirá que no, que no es
realidad, qué es poca cosa, qué es sólo casos concretos. Pero el tiempo me
ha mostrado y me ha demostrado que esta
realidad existe. El porqué es muy complejo. Pero nadie niega, que en número
absolutos o totales o en número, o no sé en la proporción con la población del
momento, el siglo veinte es y ha sido uno de los siglos más cruentos y más
dolorosos y más sanguinarios y de más persecución en contra del cristianismo en
general, en el mundo, y, del catolicismo en particular en el mundo… Millones de
personas en el siglo veinte por ser cristianos, en mayor o menor grado de
creencia, han sido perseguidos de multitud de formas. Incluso actualmente en
muchos países y sociedades.
Hoy, diríamos existe un
anticristianismo fuerte y duro, se percibe en algunos lugares del planeta, en
este cuarto de siglo ha sucedido y sucede. Cosa que los sistemas de medios de
comunicación no informan lo suficiente. Segundo, existe una anticristianismo,
diríamos más suave, más pausado, pero que también existe. Por ejemplo, dentro
de éste segundo, aquí mismo en Europa, ya hay personas que tienen miedo o
cierto temor de llevar sobre su pecho algún símbolo religioso, una medalla o
una cruz o cualquier realidad parecida. Aquí, en esta realidad social, existen
ambientes, que definirse o describirse cristiano, cierran puertas a las
personas, en distintos sentidos, incluso, si no persiguen, si de alguna manera,
silencian o marginan. Esta es la realidad…
Pueden existir muchas causas, la
historia de estos dos siglos así lo muestra y lo demuestra, desde la Revolución
Francesa, ha sido excepcional y raro, cada vez que ha existido una
cambio sociopolítico de calado, de profundidad, haya sido acertado o
desacertado no se haya atacado de alguna manera al cristianismo, en sus instalaciones
arquitectónicas, o en sus representantes religiosos, o en los fieles en
particular o en general.
Unos, abrogan unas razones,
otros, otras… pero la realidad, es que existe un olor y sabor de
anticristianismo, en algunos corazones humanos, en grupos de seres humanos.
Después, se abogan razones de un tipo o de otro. Pero existe, un tufillo de
odio a lo sagrado, odio a lo religioso, odio a lo cristiano, odio a lo
católico. Si odio es un concepto demasiado duro y grave, pongan inquina,
rencor, resquemor, animadversión, maledicencia, etc. La historia de España y en
España ha sido compleja en estos dos últimos siglos, con respecto a este tema o
a esta realidad…
También, tengo mis dudas, por un
lado sé, que si se empieza a emplear esta palabra por los medios de
comunicación, por escritores, por pensadores, por filósofos, pues quedará en el
ambiente y para siempre. Decía, que no tengo claro si es bueno para el
cristianismo que se fije una palabra o término o vocablo o concepto como este.
Porque creo que inventar o descubrir o tasar una palabra tiene sus ventajas y
sus desventajas. No sé, si crear una palabra, como en Adán y Eva, los creadores de las palabras y de dar nombre a las
cosas… no estoy seguro que definir y describir esta palabra por parte de la RAE,
sean todos ventajas y que sea una cosa totalmente buena, buena para los
cristianos, buena para las personas que con esfuerzo y deseos quieren continuar
siendo cristianos o quieren serlo o quieren serlo a medias o son a medias. No
estoy seguro.
Pero también es cierto, que el
cristianismo en mayor o menor grado, de formas suaves o de formas duras es
perseguido en muchos lugares de este planeta. Existe una inquina y rencor,
diciéndolo suavemente, en algunos ambientes, hacia la idea del Dios cristiano.
Habría que hacerse muchas preguntas por ello. Podría haber puesto muchos
ejemplos y de casos, concretos, de ideologías, grupos, filosofías, e, incluso
de países y sociedades en el siglo veinte y actual.
Cómo ven, es una prueba de las
matizaciones que se utilizan en estos temas. No se nombra a nadie, individuo o
colectivo, para que nadie se ofenda. Prueba evidente de que los cristianos
tienen temor. Algunos dicen, que las persecuciones del siglo veinte, en algunas
sociedades y países e ideologías y Estados ha sido más dura que las de los tres
primeros siglos del cristianismo. Aquí, aquí queda la pregunta, para que usted
la examine.
Pero si le voy a decir una cosa:
mucha fundamentación de la democracia, de los derechos humanos, de la dignidad
de la persona, de la dignidad de la mujer, etc., están basadas en conceptos e
ideas del cristianismo. Si el cristianismo continua disminuyendo en Occidente,
quizás esos fundamentos se vean heridos de muerte, y, esos derechos disminuyan.
Aviso para aviadores y caminantes y navegantes, para ateos y no ateos. Paz y
bien.
http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es © jmm caminero (22 enero 2026 cr).
Fin artículo 5.323º:
“¿Existe cristianofobía en
algunos ambientes?”.
E.
25 enero