Artículo 5.320º: “Noticias en las que faltan datos”.
El drama de la información, no
ahora, sino de siempre, en el Anterior Régimen y en el actual, es que se
informa de un hecho o fenómeno y siempre faltan datos…
Se
suele indican que una realidad que suceda, sea una realidad social, sea
cultural o sea económica o sea política. Por un lado, está el hecho. Lo que ha
sucedido. Puede que se informe de ese hecho o no se informe. Caben esas dos
posibilidades. Puede que se ignore o no se ignore. Dentro de informar del
hecho, puede ofrecerse la información muy ampliada o muy reducida, puede
exponerse en un lugar del periódico muy importante o secundario, lo mismo en
papel o en digital, puede informarse con letras y titulares grandes o pequeños,
etc.
Pero
si se informa de ese hecho, después y al lado y dentro de esa información hay
que ofrecer datos. Los datos pueden ser de distinto modo o manera o forma.
Pueden expresarse todos los datos esenciales, o sólo algunos. Si por ejemplo,
se informa de los accidentes de carretera, un ejemplo que supongo nadie
obscurecerá ninguna parte de los datos, se puede decir el total. Dicho el total
se puede después dividir en carreteras primarias o autovías o en secundarias.
O, se pueden añadir otros datos que se pueden saber en ese momento o en esa
realidad.
Tercero
vienen las explicaciones. Y, ya en las explicaciones hay mil mares para
navegar… vienen las explicaciones y los argumentos.
A
mi entender, estas son las tres grandes áreas de informar de un hecho que se
convierte en noticia cuándo se publica, y, en que se informa con datos y con
interpretaciones o explicaciones. Para informar hay que ser fiel, lo más fiel a
la realidad. Porque el otro, que dedica diez minutos a leer un hecho pasado por
noticia-información tiene derecho a la realidad y a la realidad-verdad. Una
persona se puede equivocar, está dentro de sus posibilidades humanas, pero no
puede engañar, mentir, manipular, tergiversar, agrandar un aspecto y negar
otro. Es un mal moral grave. Informar mal, o a medias mal, por ideologías,
intereses, fines de todo tipo o mil otras razones es un mal. Quizás, entraría
en el capítulo de “no mentirás” que ha sido la norma moral durante siglos y
milenios del arco mediterráneo.
Una
cabecera equis o una cabecera zeta pueden tener su ideología o su color o su
bandera o su grupo filosófico o sus planteamientos o sus postulados mínimos o
máximos. Pero una cabecera tiene el deber y el derecho de informar lo más
correctamente posible. Es su deber hacia ellos mismos, es el deber hacia la
sociedad. Hoy, hoy ha cambiado la información en un hecho que quizás no seamos
conscientes del todo. Durante estos tres siglos, la información se publicaba en
papel. El periódico de papel se conservaba como sardinas en lata en un archivo
o biblioteca o hemeroteca y, apenas nadie volvía a ver esa información.
Pero
hoy, con el sistema Internet, una información equis, sobre un hecho zeta, dada
con un sesgo eme puede conservarse en Internet durante lustros o décadas. Con
lo cual, es más fácil averiguar, por estudiosos e investigadores sus opiniones.
Puede evaluarse en el futuro lo dicho hace un mes, hace un año. Con lo cual, se
puede percibir más claramente desde el exterior y desde el interior la
veracidad y la verdad de los hechos y de las interpretaciones. Eso, a la larga
traerá que algunos periódicos en digital o Webs de otros medios de comunicación
tengan más o menos audiencia. El concepto de audiencia que tanto interesa a
tantos. Que es esencial para mantener la información y las cabeceras…
Lo
único que hará que un periódico permanezca durante años y lustros será la
veracidad, la verdad, no sólo la verosimilitud. Porque incluso alguien que sea
del mismo color ideológico, quiere tener la información más exhaustiva posible…
es mi opinión. El tiempo lo dirá, aunque personalmente no termine de
apreciarlo. Creo que con el tiempo las personas agradecerán que le vayan
expresando la realidad, el mayor grado de realidad, y, no sólo lo que le
conviene a su cabeza, a su corazón, a su bolsillo o a su sangre… Porque las
ideas y conceptos y enunciados y argumentos forman el entramado interior de
cada ser humano. Cada ser humano tiene derecho a la verdad, al mayor grado de verdad
posible...
Creo
que muchos periódicos irán reduciendo su audiencia en el futuro, y, acabarán
cerrando si no conservan y observan este principio. El principio de respetar el
principio de la realidad o de lo real, lo más posible. De la realidad-verdad y de
la verdad-realidad lo más posible.
Los
articulistas de opinión, cumplen eso, el papel de opinión, por tanto, tienen
más grado de irse hacia un lado de la escalera o del salón o hacia el otro.
Pero creo que les sucederá lo mismo. Porque al final, alguien que dedica cinco
minutos en leer un artículo de opinión. Agradecerá que le informe con
veracidad, porque ya está él o ella en llevar la orientación más hacia un lado
o hacia otro.
En
la calle se dice, si dos interlocutores se juntan de vez en cuando, y, uno sólo
expresa lo que les interesa a ambos de su color o de su bolsillo, al final,
ambos se engañan, y, ambos se mienten… Y, una mentira o media mentira o medio
error sobre otro, hacen un edificio erróneo, por eso el gran principio: El otro
tiene derecho a la verdad, tiene derecho a la verdad-realidad, al mayor grado
posible de ella. Eso es lo que este modesto articulista intenta y hace, aunque
tenga menos audiencia por hacer eso mismo… Paz y bien.
https://muckrack.com/jesus-millan-munoz ©
jmm caminero (20 enero 2026 cr).
Fin artículo 5.320º:
“Noticias en las que faltan datos”.
E.
25 enero