Artículo 5.343º: “El autocontrol de los deseos y Manuel Jabois”.
Se supone que el ser humano es
una combinación o unidad esencial entre deseos-pasiones y
racionalidades-moralidades, algunos dicen que tenemos alma inmortal, otros no.
Recuerdo, ya muy largo/lejano en
el tiempo, cuando tenía que estudiar el Manual de Psicología de José Luis Pinillos (1919-2013), un
libro gordo, con letra muy pequeña. Recuerdo haberle oído o leído en alguna
entrevista, indicar que el hombre, no digo literalmente, “tenía ilimitadas
necesidades”. Es decir, los seres humanos sufrimos una enorme cantidad de
necesidades, necesidades primarias, necesidades secundarias, necesidades terciarias
hablan la psicología, o, algunas tendencias de psicología.
De ahí, surge que ningún ser
humano, ni siquiera el más poderoso del mundo, ayer y hoy, tiene cubiertas
todas las necesidades, se indica, en la historia que Abderrahman I, visir de Al-Andalus,
que declaro ya en su vejez que sólo había sido feliz diecisiete días. Sea la
cita cierta o no. Es una realidad, todo ser humano lleva sobre su mente, su
cuerpo, su alma angustias, penas y tristezas, también alegrías y felicidades…
Estamos hablando en definitiva,
en/del el control y autocontrol correcto de las pasiones, deseos, emociones,
sentimientos, la dimensión irracional que llaman algunas tendencias filosóficas
y psicológicas. Se entiende el autocontrol correcto por la dimensión racional
del ser humano –libertad, voluntad, inteligencia, memoria, moralidad correcta-.
Y, si se cree que tenemos alma-espíritu inmortal, pues por la dimensión
espiritual.
Al final, sólo hay dos grandes
definiciones-descripciones del ser humano, aquellos que definen que el “ser
humano es un animal racional”, basadas en el viejo maestro Aristóteles, o, aquellos que piensan, con todos los matices: “el
ser humano es un animal racional con alma”, todos los teístas, ejemplo Tomás de Aquino, Agustín de Hipona, Descartes, Platón, etc.
No soy un experto en temas de
ética-moralidad, en filosofía moral, tampoco soy un experto en teología moral
–dejo esta cuestión con estos especialistas-. Por tanto, dejo este debate a los
expertos, pero como opinador de artículos literarios de opinión, creo que me
debo bañar, a veces en algunos ríos y mares y lagos, y, uno ha sido que el gran
articulista y escritor, Manuel Jabois
Sueiro (1978-?), hace un año aproximadamente en una grabación en video
comentó la intrahistoria de una columna periodística que se hizo famosa –está
dicho video en las redes sociales-, y, comentó el qué y el porqué y el por qué
de su famosa columna, que recorrió las vértebras y huesos y músculos de esta
Iberia y Celtiberia tan antigua, en la que hay y ha habido tan grandes maestros
del columnismos.
La susodicha columna se titulaba,
si mis datos son ciertos: Hay más cuernos en un “buenas noches”,
construida y pensada en quince minutos, basándose en un supuesto hecho real, no
sé hasta dónde sería descripción literaria, siguiendo al maestro Julio Camba, y, hasta dónde
datos/hechos reales. Pero no quita su maestría en el género columnistas,
publicada en El País, el día 16 de enero del 2019. Por tanto, dicha columna
tuvo un eco enorme, se habla de cientos de miles de personas que la leyeron, se
dice que se extendió por la red como pólvora antigua, como en surcos ardiendo,
incluso que traspasó a otros lenguajes de emisión, como comentarios, cartas,
correos electrónicos, etc.
Debo confesar, reitero y repito
que no soy un experto en filosofía ético-moral, ni soy un experto en teología
moral, por tanto, soy un modesto articulista de opinión, de los que llaman de
provincias, que somos creo, somos profesionales de este género, pero sólo
cobramos las gracias y la felicitación de los periódicos en Navidades, en
general. Pero ya Buda descubrió, la
filosofía desde la antigüedad, las teologías y religiones desde hace milenios…
que sintetizando y resumiendo y abstrayendo y generalizando, que los humanos
sufrimos en los procesos de las pasiones y deseos, unos pasos: Uno, es el deseo
que te viene de una sentada, pongamos el ejemplo, percibo una tarta en una
panadería y me gustaría comprarla, la deseo en el interior.
El segundo paso, que puede ser en
el instante, o tardar tiempo, es racionalmente empiezo a pensar con palabras,
bueno, pues quiero comérmela/degustarla/saborearla y quiero comprarla, y, doy y
me doy razones, bueno, por una vez, aunque el médico me haya prohibido dicho
alimento por tal problema médico. En tercer nivel, paso a un nivel más complejo,
me acerco a la tienda, incluso pregunto cuánto vale, compro otra cosa, que si
puedo comer, pero sigo mirando la tarta. Diríamos ya el deseo es tan grande,
incluso hablo y dialogo con la pastelera. Y, el cuarto paso, es comprarla y
comérmela…
Este proceso o evolución del
deseo, se produce en casi todo, con matices según el tema que sea y la persona
concreta y la situación específica… existen siete errores morales graves: se
habla tradicionalmente, desde los romanos: de ira-cólera, envidia, soberbia, vanidad,
pereza-acidia, lujuria, etc.
En cada tema, cada ser humano se
produce esos pasos, y, alguno más que no podemos precisar aquí. Puede ser una
tentación al juego, puede ser una tentación a la gula, comer o beber algo que
no debes o en una cantidad que no debes, puede ser la avaricia o acaparar con
formas y actividades ilegales o inmorales; puede ser en la cuestión de la
sexualidad…
Sintetizando, porque el artículo
hay que terminarlo. Que alguien esté dando todas las noches o todas las tardes
a otra persona, que la desee o se deseen, que se digan que se quieren o se
aman, una persona que está fuera de su matrimonio… aunque todavía no hayan
consumado el acto. No cabe duda, que en ese proceso de la tentación está en un
nivel muy alto, está a punto de caer. Es cómo el jugador que se acerca hasta la
puerta del centro de juego, y, está luchando en su mente y en su conciencia:
“entro o no entro”, y, se pone a dar vueltas, pasea para arriba y para abajo,
se vuelve a meter en el coche, sale otra vez, se queda en la puerta. Y, no
entra… está muy cerca pero no ha caído en la tentación…
Cada caso y cada tema son
individuales, evidentemente. Pero que esas dos personas, ambas casadas, se
hablen, se miren, se escriban, se hablen, y, están cerca de consumir o consumar
el acto real y físico y biológico y psicológico. Nadie lo niega. Pero digamos
todavía están en la última frontera de la tentación. No es lo mismo desear una
cosa, aunque sea a un nivel muy profundo. No digo que esté bien, porque ya en
este caso, ya ha pasado muchos niveles del deseo y de la tentación, pero
todavía no lo ha consumado.
Si creemos que ese cuarto nivel,
el de hablar o el decirse, es lo mismo que la realización del acto, digamos una
tarde en un hotel a medio escondidas. Ambas cosas no son lo mismo. Que no es
bueno y conveniente, ese hablar y ese desear hablar y esas palabras, desde
luego, no es bueno, pero no es lo mismo que la “realización o consumación del
acto”.
Debo decir, para terminar, que el
maestro del columnismo, de una generación anterior a la mía, la que denomino
del 2000, -yo soy de la del 75-80 o Transición-, el señor Manuel Jabois, dicho con sumo respeto, en eso/esto se equivoca. Se
equivoca en la tesis esencial de esta columna, si yo he entendido bien se
equivoca, “porque no es lo mismo desear con todas las fuerzas dar una hostia que te la den o darla”.
Por otro lado, invito a usted,
siga leyendo artículos de opinión, y, también artículos de opinión de esta
generación tan brillante que ha aparecido, que yo denomino del año dos mil, como
Jabois, Soto Ivars, Lendiluce, Antonio
Lucas, Peláez, el fallecido Gistau,
etc. Esta Piel de Toro, ha dado en cada siglo, varias generaciones de grandes y
enormes articulistas de opinión. Creo que nos dan nuevas visiones de la
realidad… Paz y bien.
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero
(01 febrero 2026 cr).
Fin
artículo 5.343º: “El autocontrol de los deseos y Manuel Jabois”.
E.
08 febrero