Artículo 5.344º: “La paz entre los intelectuales”.
Pertenezco al pueblo, percibo
cosas que los situados en montes más altos, muy altos o medianamente altos, no
sienten o no perciben, porque hace tiempo que no están en el valle.
Desde
abajo, se percibe con preocupación que es rara la quincena, por no decir la
semana, dejémoslo en la quincena que no se forma o conforma una trifulca
intelectual entre intelectuales –llamo intelectuales a todos los oficios de las
ideas y de la cultura, excepto los catedráticos, que son los que saben y, que
rara y singularmente se meten, éstos, no sé, si porque saben demasiado o porque
saben cómo puede terminar todo, se quedan en sus cátedras, estos que nos
podrían enseñar de verdad, y, que los periódicos podrían contratar para darnos
luz, estos siguen en sus artículos científicos y en sus congresos y en sus
libros-.
Pero
los demás, artistas, escritores, pensadores en general, periodistas,
articulistas da la sensación, puede que esté equivocado, que quincenalmente no
hay una noticia o información o dato o realidad en la sociedad o en los
periódicos que no sirva para enfrentarse o confrontarse… ¡Y, esto, esto es muy
preocupante, al menos así me lo parece a mis ojos y mis labios y mis oídos…!
No
va a negar este escribiente la libertad de expresión, la libertad de
conciencia, la libertad de consciencia, la libertad de la inconsciencia, la
libertad de escritura, la libertad de publicación. No va a ser este modesto
plumífero quien niegue esas libertades, pero en nombre de esas libertades tengo
que expresar. Pero y que creo que esto está llegando a niveles, preocupantes.
No
digo que haya pasado ya una línea grave o radical o extrema, pero si hemos
pasado una línea moderada. Creo que cada autor o autora puede pensar y sentir y
percibir y escribir el mundo, como crea conveniente, siempre dentro del marco
de la legalidad y la moralidad y el sentido común. Pero creo que los ánimos
entre los intelectuales, utilicemos esta palabra ya antigua, ya poco utilizada,
creo que hay que echar hielo y trozos de hielo al caldero de la discusión
pública de temas intelectuales y de todos. Creo que los intelectuales no están
para entrar en el foso de los leones, ni del coso del toro y del torero. Los
intelectuales nos tienen que dar luz y sosiego y datos y razones y argumentos y
sentir que podemos vivir en paz, hoy y mañana…
Puedo
entender y comprender que pueden existir muchas ideas y sistemas de ideas,
muchas ideologías diferentes en los intelectuales, muchos traumas y heridas
nacidas y surgidas en uno mismo, en adolescencias o juventudes o heridas de
abuelos y padres y bisabuelas. Puedo entender todo esto, pero el oficio del
pensador, del filósofo, del científico social, del periodista es el de
humanizar la vida, dar luz para hacer la vida mejor con ideas.
Por
tanto, si alguien, individuo o colectivo, expresa sobre un tema una solución A,
con una serie de argumentos y razones, otro pensador o intelectual sobre ese
mismo tema, puede expresar la solución B, con sus argumentos y datos y razones,
y, otro la solución C… Pero sin faltarse el respeto, tratando al otro, que en
ese tema tiene unas ideas diferentes con respeto y sumo cuidado. Jamás utilizar
ataques a la persona, argumentos de las falacias “ad hominen”, y, tampoco otras
falacias y sofismas que la lógica enseña. Hace ya suficientes años, en un
artículo, publiqué una serie de falacias y sofismas, que son falsos en sí, y,
que se emplean mucho en la vida normal y en la prensa escrita y en la prensa
hablada y en la prensa de imágenes. Y, eso debería estar prohibido.
Cada
uno autoprohibirse, utilizar falacias, cómo en una tesis que he leído muchas
veces sobre un articulista, que mostraba y demostraba el uso de falacias como
argumento estético, no diré el nombre… -bajo mi entender las falacias no se
pueden utilizar, porque son mentiras, engaños, errores, manipulaciones, más si
se hacen adrede, otra cosa es que alguien no se dé cuenta, pero si es un
periodista o escritor o articulista, pues que lea durante dos o tres meses
todas las falacias existentes.. para no utilizarlas, no para emplearlas-.
Un
médico equis, porque tenga una ideología A, no tiene porqué darte un
diagnóstico malo y negativo, si usted tiene “tres huevos en vez de dos”. Un
médico porque tenga la ideología B, no tiene porque darle a usted un pronóstico
y diagnóstico falso y erróneo, porque le ha descubierto que usted tiene “un
huevo como una gallina y el otro como una perdiz”. Al interlocutor hay que
tratarlo como persona, ese es el diálogo y esa es la tolerancia, el debate de
las ideas consiste en eso, en/con sumo respeto al otro. Hastío y harto hartazgo
tengo ya de décadas de polémicas en filosofía y teología y ciencias sociales,
con lo fácil que es exponer lo que se piensa con respeto.
Aunque
se tenga menos audiencia, hay que sacrificar a la audiencia, es mejor tener
menos pero darle huevos mejor cocinados y de buen sabor con la máxima verdad y
veracidad que cada uno pueda –en este artículo estamos utilizando mucho la
palabra y metáfora y símbolo de los huevos, “porque estoy hasta los güevos”,
parafraseando al famoso ministro, pónganle ustedes nombre-. Si alguien sigue
mis artículos sabe que no utilizo tacos y palabras malsonantes, pero creo que
este tema lo merece, porque no deseo que terminemos como el rosario de la
aurora, y, vamos ascendiendo el monte, sin darnos cuenta, y, terminará de ese
modo…
Y,
la otra persona argumenta sus razones y sus datos. Así, ambos contendientes en
un duelo medieval con respeto y reglas y con pañuelos y damas a quienes
entregarles los laureles o victorias, como los duelos medievales. Así, así
todos aprenderemos y aprehendemos de todos. Además, ahora los lectores, con los
comentarios abajo pueden intervenir. Se produce la tetraconversación. Por un
lado los equipos directivos de los medios, cada uno con su ideología, el
escritor A de una ideología, el escritor B de otra ideología, y, el público.
Así, así podemos aprender todos de todos.
No
sé, cómo decir: Si el Parlamento se calienta, si los intelectuales se calientan
demasiado, si los medios de comunicación se calientan, y, si el pueblo empieza
a calentarse más de lo que parece, aunque parezca que está callado y en
silencio. Si todo el mundo se calienta. Debo confesar, con tristeza, que no
sabemos dónde nos llevará tanto calentamiento. No tienten al mal, no tienten la
maldad y a la maldad. Por favor, echemos todos, trozos de hielo y cubitos de
hielo de todos los colores, a la sociedad, al corazón de la sociedad.
Aprendamos todos de todos, porque nadie, nadie tiene la total y absoluta
verdad, ni nadie tiene la total y absoluta falsedad y error. Paz y paz y
paz. ¡Qué más puede expresar un modesto
columnista de opinión…!
https://muckrack.com/jesus-millan-munoz ©
jmm caminero (01 febrero 2026 cr).
Fin artículo 5.344º:
“La paz entre los intelectuales”.
E.
08 febrero