Artículo 5.692º: “Algoritmos adictivos y robots-drones”.
Estimado lector/a si uno ha
entrado en el oficio de articulista de opinión. Hay días que hay que tocar
temas que no son agradables. Pero hay que rozarlos. Lo negro existe y lo
blanco.
- Una de esas grandes compañías
de informática o teleinformática, no pondremos el nombre, se compromete a pagar
“diecisiete mil millones de dólares por los algoritmos adictivos”. Es decir,
que lo que se viene diciendo desde hace años. Que a muchas personas les
parecía, que podría tener un cierto grado de verdad, pero no ser totalmente
verdad. Ahora resulta que sí es verdad. Que la misma compañía o compañías
expresan que si es verdad. No olvidemos que todas esas industrias fueron
gestionadas y dirigidas por personas jóvenes hace quince o veinte años.
¿Cuántos adolescentes se habrán quedado en el camino…? ¿Cuántos…? ¿Cuántos
llevarán heridas profundas…?
Esta es la pregunta que un
modesto articulista de opinión tiene que hacer y hacerse y hacerle a ustedes.
Alguien que podría utilizar la retórica y la lógica de falacias y otros
argumentos para tener más audiencia en los artículos. Y, no lo hace, porque
considera que “no se puede engañar, mentir, manipular” al otro ser humano. Si
se puede uno equivocar. Por tanto, al tener poca audiencia, ningún periódico de
ámbito nacional me contratará o me dejará publicar en sus rotativos. Alguien
que por no hacer todo eso, sabe que su “literatura de cincuenta años y más”, al
final se perderá en la noche de los tiempos… Hoy, esta mañana, en estos días,
se dice que ese rumor e idea de “algoritmos adictivos”, no es una media verdad
o media mentira. Sino que es verdad… Permitido o gestionado por mentes y
corazones que hace veinte o quince años eran casi adolescentes, jóvenes todavía
o entre jóvenes y un poco maduros. ¿Algoritmos adictivos… habíamos visto y oído
durante décadas hablar de substancias adictivas y cosas semejantes, pero lo de
“algoritmos adictivos” ha sido un descubrimiento o invención de este siglo…?
Tribunal
Federal de Oakland, California. Se llegó a un acuerdo el 26 de agosto
del 2026 por 16.700 millones de dólares.
Se vuelve siempre a la misma
situación. Una noticia y otra. Todos los días leyendo y observando noticias
no-buenas. ¿Nadie o casi nadie cree en la salvación eterna de su alma, de su
propia alma, de su mismidad más profunda y eterna…? ¿Nadie teme en esta
posibilidad o nadie cree en esta posibilidad…? ¡Quién dice nadie, plantea si
una parte de la población no es consciente en la vida normal y rutinaria de
esta posibilidad, aunque sea posibilidad…! ¡…!
*
- Los drones han cambiado la
guerra, los “robots” que llaman humanoides cambiarán el siguiente conflicto
armado dentro de equis tiempo. No, será mucho tiempo. Porque todo evoluciona a
una enorme velocidad. Un robot, primero serán pelotones de robots informáticos
y con IA, y dirigidos en parte. Después, y, al mismo tiempo serán compañías.
Después serán robots dirigiendo otros mecanismos y artilugios como vehículos,
tanques, etc. Tercero…
Bueno, no lo he inventado yo
todas estas ideas. No las he imaginado este escribiente. Llevan en el cine y
las ficciones literarias décadas. Ahora, las Olimpiadas de los Robots y si los combinamos con las tecnologías de
los drones, y, si además le añadimos la IA, la IA que dentro de diez años serán
más evolucionadas que las de ahora. Pues ya tenemos tres conjuntos de tecnologías
que se aunarán, para crear regimientos enteros, dentro de nada, diez o quince o
veinte años de “robots combatientes”.
Claro está, usted dirá, con
razón, si “crean pelotones de robots soldados”, en mayor o menor grado
dirigidos. También crearán cientos, miles, decenas de miles de robots que harán
mil trabajos o mil funciones, con esas tres condiciones. Es decir, sumar todas
las tecnologías. Se sinergizan e hibridan tecnologías. Pronto veremos por las
calles robots que harán funciones, de un tipo y de otro…
Por tanto, nosotros, ya no
podemos hacer artículos de opinión como los hicieron nuestros maestros del
columnismo de opinión: Umbral, Raúl del
Poco, Tecglen, Ruano, Camba, Plà, Montalbán, Cunqueiro, Pemán… y, todos los
que ya tienen más de sesenta años… que son también nuestros maestros, aunque este escribano esté en su misma franja
horaria, Savater, Ansón, Albiac, etc. Ya, ya estamos en otros
sistemas culturales, por decirlo suavemente. Ya, ya los años que nos queden,
“ha cambiado todo el mundo exterior, tiene que cambiar el mundo de la
interpretación”. Por ejemplo los artículos de opinión…
Y, les preguntamos a los grandes
teóricos de los Estados. Esas personas o grupos de personas que están detrás de
los Estados, y, que nunca salen en televisión, que son los que sostienen las
líneas fundamentales de los Estados. Son los Merlín de ahora, los Merlín de los
Estados. Qué tendrán que pensar y decir y hacer. Para que dentro de equis
tiempos, digamos cincuenta años. Existirán cientos de millones de robots y
sistemas informáticos que harán trabajos de miles de oficios. Y, al mismo
tiempo como mantendrán que nueve mil o diez mil millones de personas de carne y
hueso, con muchas virtudes y muchas desvirtudes, con muchos talentos y con
pocos, puedan vivir y sobrevivir… ¡Vivir dignamente…!
En fin, siempre se abre una
esperanza a tanta complejidad. Que los robots inteligentes, serán los soldados
en el espacio. Segundo, que caminamos hacia un Estado Mundial. Porque es la
única solución que no nos extingamos… ¡Bueno, si usted tiene otra…! ¿Pero claro
está con una docena o veintena de grandes culturas que vienen de siglos, que
muchos de sus puntos son inamovibles, la cuestión se hace compleja y perpleja y
paradójica…!
Hoy, quizás estos dos temas,
invitan poco a las metáforas y a las retóricas. Mire por la ventana, observe el
árbol que tenga más cerca de sus ojos. Y, la Naturaleza nos permite tener
esperanzas. Una navaja sirve para degustar comida o ser un bisturí o un arado,
o para otras cosas menos buenas. No sé, si tantos cientos de miles de noticias
que he ido acumulando a lo largo de décadas. En el fondo va haciendo un pozo de
negrura. Porque los medios publican más noticias malas que buenas. Deberían
publicar también las buenas. Lo llevo diciendo y pensando desde hace décadas.
Hoy, imaginemos que una madre o
padre comete un infanticidio. Pero hoy, decenas de millones, quizás cientos de
millones de madres se han pasado toda la noche, al lado de su hijo o hija sin
dormir. Cientos de millones de padres o madres han estado trabajando para dar
alimento a sus hijos. Cuándo se narra una noticia negativa o mala o inmoral,
habría que poner al lado, una noticia del mismo tema, buena… Veríamos, que casi
siempre triunfa lo bueno sobre lo malo, al menos cuantitativa y cualitativamente…
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jmm caminero (27 agosto 2026 cr).
Fin artículo 5.692º:
“Algoritmos adictivos y
robots-drones”.
E.
04 sept.