Artículo 5.765º: “El Acueducto de Segovia en 1.996 y F. Umbral”.
Uno siente morriña y vuelve a F.U. F. Umbral, a sus artículos. Uno,
siente la necesidad de volver a leer algunos. Quizás, para ver la percepción de
cómo el tiempo va cambiando.
Debo
confesar que del articulismo de Umbral,
heredero de Ruano y, de todo el
columnismo de opinión de los años cincuenta, y, heredero de la Generación
del 27 y de Ortega y Unamuno y D´Ors. A veces, algunos
párrafos de Umbral en el articulismo
me parece Generación del 27 más Juan
Ramón Jiménez y el simbolismo
francés aplicado al columnismo de opinión. Más mil lecturas, más diez mil
lecturas…
Uno,
tiene que confesar que siente la necesidad de volver al columnismo de Umbral, de vez en cuando. No sólo como
homenaje, sino como recuerdo. Debo indicar que he aprendido mucho de él. Pero
él, que considero uno de los diez articulistas de opinión más importantes de
este país y lengua en estos tres últimos siglos. Si, a este autor hay que
perdonarle y olvidar su carácter
complejo y traumatizado y herido por la vida. Olvidemos eso. Y, volvamos
al escritor de artículos –repito de artículos, no menciono aquí su prosa
narrativa-. Porque creo que tendríamos que aprender mucho. Personalmente, no
sólo he aprendido de sus artículos que durante décadas han estado en los
periódicos, y, por tanto, en la vida de todos los que hemos respirado ese/este
aire…
Aunque
Umbral sea de una generación
anterior a la mía, exactamente veinticinco años antes. Debo reconocer que en el
articulismo, no sólo la lectura, que he leído, muchos de ellos, como todo
ciudadano de estas nubes y suelos de esta tierra, pero sobretodo de las tesis
doctorales sobre el columnismo de dicho autor y de otros autores. Vuelvo de vez
en cuando.
Siento
que ya estoy a mucha distancia de su articulismo. Porque la vida ha cambiado
mucho. Del papel de la prensa hemos pasado a la era electrónica. Pero debo ser
serio y reconocer. Claro está si soy serio y honrado, debo indicar, que mi
pequeño lago o piscina, que es este escribiente ha recibido muchos ríos y
muchas influencias: filosóficas, teológicas, culturales, ciencias sociales,
literarias, artísticas plásticas… y, muchas más… Incluso la observación,
siempre observando. Observando por dentro y por fuera…
Hoy,
sentía la necesidad. De volver a Umbral,
Leer un artículo el que saliese en primer lugar. Volver a la Fundación
Francisco Umbral. Y, el primer artículo que me ha surgido de la mar
electrónica se titula: El Acueducto, publicado por El
Mundo, el 15 de abril de 1996. Una década antes de cerrar los ojos,
once años.
Umbral tiene algo de caballero
quijotesco y caballero sanchesco. Nos ha contado parte de la vida, gran parte
de la vida, desde 1960 hasta el 2007. De la vida de este país, de la vida de Madrid. Siempre he dicho que si
recogieran unos cinco o siete mil artículos de opinión suyos. Los publicasen
todos juntos, unidos… en varios volúmenes. Una buena selección sería como una Búsqueda
del Tiempo Perdido, al estilo de Proust.
Incluso le he puesto nombre: En Busca del Espacio Perdido… de Umbral.
Este
país, dicen que olvida algunas cosas muy deprisa, y, otras no las olvida. No
olvidan y no perdonan a Umbral que
fuese evolucionando en sus ideas y prácticas políticas. Pero aunque reconozca
que no estoy de acuerdo con él en todo, no estaba de acuerdo con algunas
realidades de su prosa, en contenido y forma. Debo reconocer que cada autor le
hemos otorgado la libertad para que piense, de alguna manera, nos piense a
todos. Eso es el deber y derecho de todo autor, artista del arte que sea. Que
con sus colores o sonidos o palabras o sabores o movimientos se piensa a sí mismo,
nos piensa a nosotros mismos. Usted fabrica pan o arregla coches o quién sabe
si arregla huesos… los autores de las artes y del saber y de las ciencias
sociales y de las ciencias y de la filosofía intentan arreglar ideas con
palabras, arreglar conceptos con palabras, arreglas percepciones con palabras…
Nos
cuenta Umbral que el Acueducto
de Segovia necesita un arreglo, una reparación. Una vez
oí/leí/soñé/pensé que un monumento arquitectónico es como un traje o vestido o
abrigo que los siglos va poniendo parches. Arreglándolo para que dure cien años
más. Eso es en palabras poéticas la restauración artística. Realidad tan
necesaria.
Y,
nos cuenta que la Caja de Madrid,
que no sé lector, si es usted joven si recuerda que existió esta realidad
durante unas décadas en este terruño ibérico. Pues esta entidad había aportado trescientos millones de pesetas.
Recuerda usted las pesetas…
Tenía
necesidad, si necesita esta mañana, de escribir un artículo. Tengo que redactar
palabras con ideas para formar un artículo. Tenía morriña de volver a leer un
artículo de Umbral. Y, tenía que
decirle a usted. Si a usted, que aunque no esté de acuerdo con la personalidad
de Umbral, quizás no estaría tampoco
con la de Lope de Vega o Calderón o
Quevedo o… aunque no esté usted de acuerdo con la personalidad de Umbral, ni con muchas de sus ideas, ni
muchos de sus escritos… No hay derecho que dejemos a Umbral que se vaya muriendo. ¡Qué hay que despertarlo por el bien
de todos y de todas…!
Que
Umbral, nos guste o no, le guste o no. Bajo mi modesto entender es uno de los
diez grandes articulistas de opinión de nuestro país y territorio de estos tres
últimos siglos. Si de estos tres últimos siglos… ¡No puedo hacer más por Umbral…! ¡Aquí, elevamos a las
personas, especialmente los que se dedican a la cultura y Cultura y después los
dejamos caer desde sus torres, para que no se levanten más…!
¡Qué
nos habría escrito Umbral de haber
vivido en estos últimos casi veinte años…! ¡Qué nos habría escrito…! ¡Paz y
bien…!
http://filosliterarte.blogspot.com.es ©
jmm caminero (09 octubre 2026 cr).
Fin artículo 5.765º:
“El Acueducto de Segovia en 1.996 y F. Umbral”.
E.
16 octubre