Artículo 5.771º: “Robert Walser y sus dos cajas de zapatos”.
Robert
Otto Walser
el escalofrío de un escritor y de una vida. Robert Walser, 1878-1956. La foto tumbado en la nieve fallecido.
Las fotos de sus páginas con letra mínima.
Hay tantas constantes y tantas
variables en la vida de una persona, que cada vida es diferente. Hay tantas
constantes y tantas variables en la vida de un escritor –pongan el oficio que
quieran- que cada vida de escritor es diferente. Creo que el caso Walser lo muestra y demuestra. En
síntesis, un hombre de muchos oficios, mientras tanto publica algunas obras,
después, ingresa en un hospital de salud psíquica, sigue escribiendo en el
silencio…
Los manuscritos se conservaron en
dos cajas de zapatos. Los famosos microgramas. Los recibió Carl Seelig. Seelig mantuvo durante décadas los escritos. Diríamos
que de alguna manera, siempre se produce la misma realidad “el autor/a” y,
después que el ambiente conserve los
escritos. Y, en tercer lugar, arribe a esos escritos alguien que se diga esto
tiene más valor de lo que pensamos. Digamos que la autoría está formada al
menos por tres dimensiones y en cada dimensión diversas variables… Y, todas
tienen que armonizar para que un “legado o producción cultural” no se pierda…
Según el refrán popular: “todo el
mundo tiene derecho a vivir y existir y sobrevivir”. Por tanto, tenemos que
aceptar todas las teorías de la estética o de la retórica o de su aplicación en
la literatura, además de la perspectiva filosófica de la belleza, que se
denomina estética. Pero en el fondo todos sabemos que todo arte, terreno de la
libertad que nos diría Umbral y de
la belleza. Cada autor/a tiene su subjetividad. El valor de la obra de arte es
la autonomía o independencia de esa mano que escribe o pinta o dibuja o crea
música…
Las teorías poéticas y estéticas
nos pueden ayudar, siempre que sepamos y reconozcamos que el “valor es la
subjetividad”. Esa subjetividad que en este momento no puede gustar a las
teorías y a los gestores de la cultura, sino la subjetividad independiente. Que
puede terminar haciendo un producto de un alto nivel de calidad, o de muy bajo
nivel de calidad. Opino que la subjetividad tiene que ir acompañada de la
música de la verdad, del bien, bienes, bondad, belleza. Entiendo el arte como
unión de ética y estética. Ambos en un matrimonio bien avenido, aunque la forma
exterior e interior sea de mucha investigación y creación y novedad…
Un sujeto equis escribe, pero
después es la sociedad en general, la comunidad cultural la que selecciona e
indica, si puede y debe publicarse o hacerse ediciones para todo el público, y,
vienen todos los “intermediarios culturales” que dan valor, crítica,
interpretación, estudios, investigaciones…
Ciertamente, existiendo miles,
decenas de miles de escritores o autores en otras artes y saberes en cada
generación, es imposible que ese “mundo de la intermediación cultural”, llegue
a todos. Con lo cual, durante siglos se han quedado en los cajones miles,
decenas o cientos de miles de obras, que la mayoría se han perdido. Hoy, se
quedan en los cajones electrónicos, tanta producción, de todas las calidades,
que nadie puede valorarlas. No hay suficiente demanda cultural para satisfacer
y saber de todo y valorar todo. Y, tampoco en tanta mies, siempre se pueden
quedar granos de arroz o trigo o avena de diamantes…
Por muy trágico que sea, debemos
aceptar la realidad. R. Walser tuvo
una parte de su existencia que fue escritor, y, fue reconocido por algunos
grandes autores futuros, se indica que Kafka,
pero en aquella época y tiempo Kafka
era un sujeto desconocido. Pero también debemos reconocer que Walser tuvo la suerte de tener un amigo
y una amistad Carl Seelig, eso que
se decía del secretario de Tomás de
Aquino, que fue una figura de segundo nivel pero imprescindible para el Aquinate y para la Summa, siempre en un
segundo lugar, pero absolutamente necesario…
Decíamos que Carl Seelig fue el
que conservó, rescató y promovió a Walser, sin él su obra se habría perdido,
ciertamente Seelig era periodista,
mecenas, editor. Él iba a visitar al escritor y daban paseos. Él tuvo fe y
esperanza que esa persona en aquella segunda etapa de su existencia era un gran
escritor. No todos los autores y autoras tienen la suerte de tener alguien que
crea en ellos, aunque el mundo los haya olvidado…
Sin Seelig posiblemente Walser
se habría olvidado, se habrían perdido sus manuscritos llamados ahora
microgramas. Seelig hizo antologías
de sus obras, hizo su biografía… de alguna manera, rescató la primera parte de
su vida, y, sus libros publicados, y, la segunda parte de su vida y sus libros
enigmáticos. Esa letra pequeña que era ilegible o casi. Tan minúscula que era
en cierto modo un misterio… Escrita a lápiz y se habría perdido…
Hoy tenemos al Archivo Robert Walser debido al
mecenas, Seelig, de alguna manera se
debería llamar Archivo Walser y Seelig.
Hoy quisiéramos recordar a este
escritor y a este mecenas. Hoy, quisiera que nos preguntásemos por esa
necesidad imperiosa, que se creen archivos, centros documentales, bibliotecas
que acepten “manuscritos y obras literarias” de autores de tercer o quinto
nivel en sus sociedades y países y en sus épocas. Puede que la mayoría sean de
baja calidad. Pero quién sabe. Al final, todos sabemos que dentro de un siglo
el mundo humano será diferente en muchos aspectos, el mundo cultural también,
y, el mundo literario también…
Si el mundo de la cultura
aprendiese al menos esta lección de Robert
Walser, quizás habríamos dado un salto enorme. Conservación de legados
culturales y literarios, digitales o en papel, de autores considerados en ese
momento de primera fila, pero también de quinta regional. Si aprendiésemos
esto, el cuerpo tendido en la nieve de Walser
y sus dos cajas de zapatos con manuscritos, habría sido una gran lección para
la historia e Historia.
https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ
© jmm caminero (11 octubre 2026 cr).
Fin
artículo 5.771º: “Robert Walser y sus dos cajas de zapatos”.
E.
16 octubre
https://jmmcaminero.substack.com/p/articulo-5771-robert-walser-y-sus