Artículo Periodístico 2.954º: “El hambre de los dioses”.
La cuestión durante milenios ha
sido si lo sagrado, dios, dioses, numen, lo trascendental con mayúsculas y,
todo lo que eso lleva consigo es real o no lo es.
Eugenio Trías Sagnier (1942-2013) publicó un artículo
con el mismo título El hambre de los dioses, en homenaje y recuerdo de su amigo y
filósofo Alberto
Cardín, en La Vanguardia, el día 12 de julio de
1994.
No
es necesario recordar que el fenómeno religioso o el
hecho religioso o la fenomenología religiosa y espiritual, lleva con nosotros desde la prehistoria. Que siempre han existido
cultos y ritos religiosos y espirituales, buscando la Trascendencia, de una
manera o de otra. Ahora, podríamos indicar que desde hace miles de años, han existido
experiencias protochamánicas o prototeístas, denominadas de una manera o de
otra. Nos guste o disguste. Esta es la realidad.
También indicar que como cualquier hecho humano, lo
religioso-espiritual-sagrado, o todos los nombres que ustedes quieran, es
polimórfica en su interpretación y realidad… Que con el componente
religioso y espiritual, en mayor o menor grado, existen connotaciones sociales
y culturales y económicas y políticas y familiares y…, porque abarca todo el
componente humano, lo individual y lo colectivo, lo afectivo y lo intelectual y
lo creativo y lo imaginario, lo real y lo posible, el mundo de hoy y el mundo
del mañana y el mundo del Mañana o después de esta vida…
Se calcula que existen unas 4.200 religiones actuales en
el mundo, sin olvidar que han existido miles a lo largo del tiempo. Y, que
las actuales, la mayoría son derivaciones de las anteriores. Tampoco podemos
negar que existe un porcentaje importante de personas, cambian según las
cifras, que estarían en un abanico de ateísmo o agnosticismo serio y profundo
y, o escepticismo religioso bien asentado.
El
grupo de personas que se denominan no practicantes, por lo general, forman
parte de alguna religión, en la que creen más o menos, pero
después, por lo general, no practican todas las normas, o todas las normas
esenciales, pero casi siempre, siguen creyendo en la religión de su familia o
de su ambiente o su sociedad o su cultura…
Imaginemos que Dios o dios o los
dioses o lo sagrado sea una invención o necesidad humana, que no existe ninguna
realidad objetiva, que podemos inducir o deducir, con cierta racionalidad de
que no existe Dios, de que no aceptamos ninguna tradición religiosa, que no
creemos en ninguna Trascendencia, y, que incluso, creemos que podemos demostrar
que no existe Dios –cosa, que yo en décadas de estudio de este tema, habiendo
leído y estudiado y pensado, muchas pruebas en contra de la existencia de Dios,
debo indicar, que ninguna, pienso, ninguna
demuestra la no existencia de Dios-.
Por otro lado, esas cuatro mil religiones, diríamos, que
están bajo una quincena de grandes religiones, grandes troncos de las que
parten el resto. Pienso que las religiones y sus altos representantes y sus
teologías, tienen un deber ante la sociedad y ante la humanidad, de racionalizar
sus religiones, depurar los elementos que forman y conforman su religión de
variables que no son estrictamente religiosas, que no son totalmente morales y
racionales, de costumbres que no son totalmente humanitarias y que diríamos se
han ido pegando a lo largo de los siglos, y, de conceptos teóricos o prácticos,
que la moral actual filosófico y racional no aceptaría…
Las
religiones y sus responsables, tienen el deber sagrado, si es que creen en
Dios, si de verdad creen en Dios, de buscar puentes y vías de tolerancia con el
resto de religiones. Que la religión no sea empleada para
ir unos hombres contra otros hombres… Pienso que si Dios existe, Dios quiere
esta forma de actuación…
Lo que ha sucedido en el siglo
veinte, que varias ideologías sociopolíticas, especialmente, de corte
occidental, se instalaron en los poderes máximos del Estado, y, desde esas
atalayas, atacaron a las religiones, especialmente, al cristianismo, al menos
en Occidente, en Europa, con tal radicalidad, que jamás habríamos asistido los
hombres a dicho espectáculo. Hay quién
indica, que incluso las persecuciones romanas al cristianismo, fueron más
benévolas que las persecuciones que se han montado en el siglo veinte, en el
mundo, contra el cristianismo… -según el parecer de muchos especialistas-.
Si un individuo equis, si un
colectivo equis, si una sociedad o parte de una sociedad cree en una religión,
sea equis o zeta, una religión que puede llevar con los hombres cientos de
años, miles de años, pienso que estén equivocados o acertados, el poder
político no tiene derecho de perseguir a esa religión. Los derechos humanos
naturales, antes de 1948 estaban ya vigentes. Aunque no es lo mismo perseguir
que criticar. El ser humano tiene el
deber y el derecho de analizar todas las realidades humanas. Porque a
veces, se mezclan y se combinan ambas realidades, una cosa es perseguir a
personas por creer en una religión, y, otra es analizar o criticar principios
de una religión o de otra…
Hemos empezado indicando, que la
religión, o la interpretación de Dios, como cualquier realidad humana, tiene
muchas dimensiones, lo religioso o espiritual en sí, pero también lo económico
y lo político y lo moral y lo social y lo… Los
humanos no tienen derecho, por alguno de esas variables que no les gusta
intentar erradicar una religión. Otra cosa es analizar las religiones e
intentar con críticas constructivas que vayan avanzando en sus planteamientos y
conocimientos y prácticas. Pero otra es erradicarlas o intentarlo.
Más
triste y trágico, es que unas religiones quieran erradicar a otras religiones.
Quizás, quizás en el pasado se podría entender o comprender, o, al menos, ya no
podemos hacer nada, contra este fenómeno de hace siglos. Pero ahora repetir esas conductas, no es digno del ser humano. En
Europa se respeta a todas las religiones, desearíamos que en todos continentes,
también se respetaran todos los hombres de todas las religiones, incluso a los
ateos y agnósticos…
Volver a
leer-releer-pensar-repensar-meditar-remeditar los artículos de Trías, es un
ejercicio de una enorme necesidad. Con esta columna, ofrezco mi pequeño
homenaje a uno de los grandes filósofos de la segunda mitad del siglo veinte en
España, alguien que recibió el Premio Nobel de la Filosofía, el Premio
Friedrich Nietzsche.
http://youtube.com/jmmcaminero ©
jmm caminero (21-30 marzo 2022 cr).
Fin artículo
2.954º: “El
hambre de los dioses”.
La Voz de la Palma.com. y otros.