Artículo 5.306º: “Hoy, te/se dices/n voy a dejar de escribir”.
Quizás, escribir y dedicarse a
alguna de las Artes, durante años, durante décadas y apenas obtener nada, sea
una pequeña patología o síndrome que todavía no está diagnosticado.
Que una persona equis, se dedique
veinte o cuarenta o cincuenta años escribiendo, pintando, haciendo música,
fotografía, ensayos o cualquier otra de las artes existentes, y, que
apenas obtenga nada, quizás, habría que
plantearse si no es una pequeña patología o síndrome, que quizás no tenga
demasiadas consecuencias negativas, si no pierde el horizonte y continúa
llevando una vida normal, laborando y trabajando en otra actividad que le
permite vivir y sobrevivir, y, que ha continuado su proyecto de vida, como casi
todos los seres humanos formando una familia, y, llevando una vida social y en
sociedad, lo normal de su tiempo.
Pero incluso admitiendo todo lo
anterior, por tanto, es una persona como las demás, lo que sucede, es que las
otras su tiempo libre lo dedican a mil actividades o a otro trabajo, esa
persona el tiempo libre lo dedica al trabajo de la creación cultural o de la
investigación del saber… y, así está diez o cincuenta años de su existencia.
Y, como resultado lo que se
produce es el silencio, sea porque no tenga talento, sea porque no tenga
suficientes conocimientos, sea porque no tenga padrinos, sea porque su
ideología o han considerado que su ideología no es la conveniente en este
momento, sea porque vive en provincias, sea porque en un tiempo era joven, y en
otro tiempo, ya es demasiado mayor… esa persona se ha pasado treinta o
cincuenta o veinte años de su vida intentando crear o criar nuevas ideas en un
arte y en un saber. Y, llega el momento que se da cuenta, que todo lo que ha
hecho no es valorado, ni mínimamente por nadie, y, que no ha obtenido nada más
que migajas cuándo lo ha hecho, y, que incluso lo realizado está condenado a la
desaparición.
Así, así en esta situación con
muchas variedades, como es lógico, porque cada vida es independiente de otra.
Toda vida tiene puntos en común con otras, pero tiene puntos similares a las
otras. Así, se encuentran, quizás miles, decenas de miles, quizás cientos de
miles en la totalidad de las actividades de la autoría cultural. La palabra
creador cultural no me parece correcta, es demasiado grandilocuente. Sólo coges
materiales del presente y del pasado y, en parte lo transformas… Puede que
alguien una mañana, se levante y se diga: que he hecho, he perdido mi
existencia buscando un sueño imposible. No tengo talento, no sé lo que ha
sucedido, pero he fracasado en la actividad cultural que emprendí hace años,
lustros, décadas… me voy dirigiendo al Último Viaje, y, todo el trabajo
cultural realizado me temo se perderá…
Esa mañana se levanta y se mira
al espejo, y, se dice, voy a dejar de hacer ya poemas, o novelas o teatro o
ensayo o pintura o filosofía o composiciones musicales o… o, o lo que sea… Se
mira al y en el espejo, y se dice, muchas veces, he dicho que lo iba a dejar,
que iba a dejar de componer palabras e imágenes e ideas y preguntas y
argumentos y datos y razones… Estoy cansado de tanto trabajo…
Pero a continuación se habla a sí
mismo, en el silencio del interior y del silencio de la soledad. Y, se vuelve a
decir, ya este hecho y esta decisión la he tomado varias veces en la vida. Pero
después he continuado. Y, y se queda en silencio…
Pero también sabe, que alguna
vez, llegará el día, posiblemente, que vaya dejando poco a poco la actividad.
Y, una mañana o una tarde, se dará cuenta que lleva una semana sin hacer nada,
que lleva un mes sin hacer nada en ese terreno de la autoría y de la búsqueda y
de la creación. Y, llega el día que se da cuenta, que lleva seis meses, y,
llega el día que percibe que lleva ya un año sin hacer nada… Ya, ya sabe, que
ha dejado el oficio de la creación o de la búsqueda o de la autoría o de la
investigación cultural. Ya, ya sabe que se ha producido el fracaso completo.
Ya, ya vendrán otros inviernos y otras primaveras, pero poco a poco, irá
olvidando, quizás después de llevar diez o cincuenta años, irá olvidando que un
día quiso ser poeta, muchos días ser poeta, o ser pensador o ser pintor o ser
filósofo o ser fotógrafo o ser…
Nadie se dará cuenta, nadie, de
la derrota de una persona en el mundo de la cultura o Cultura. Nadie. Pero
alguien habrá dejado de tener una esperanza. Ni siquiera sabe, ni siquiera
conoce, ni siquiera sabe que sucederá o habrá sucedido con lo que ha realizado,
miles de dibujos o pinturas, quizás miles de poemas, quizás miles de
fotografías, quizás miles de páginas escritas, quizás cientos de composiciones
musicales, quizás miles de sueños…
¡Nadie se dará cuenta, que
alguien que pensó podría producir algo cultural, de un cierto valor, aunque
fuese regional, nadie se dará cuenta, que alguien ha dejado de poner colores a
los vientos y pintar la superficie del mar con ideas… Nadie…! ¡Pasará los
últimos meses o años de su existir, con una herida profunda de fracaso,
intentando curarla y curársela…! ¡Ya sabía que estar a la altura de Dante, Shakespeare, Homero, Joyce, Kant,
Aristóteles, Platón, Heidegger, Miguel Ángel, Picasso, El Greco, Mozart,
Beethoven, Haydn era muy difícil, casi imposible, pero pensaba, que al
menos, tendría un lugar en la cultura, aunque fuese de quinta categoría, porque
al final, no todos los cirujanos son geniales, ni todos los panaderos y todos
ocupan un pequeño o mediano lugar en su actividad…!
¡Hoy, quizás, quizás cientos,
quizás miles de autores y autoras en todas las actividades culturales habrán
dejado de mirarse al espejo, o al mirarse al espejo habrán decidido, ya no
buscar ideas, ni palabras, ni imágenes, ni preguntas, ni argumentos…! ¡Hoy,
también, miles, decenas de miles, empezarán este camino, como nuevos maletillas
intentando o soñando que torearán en Las Ventas dentro de tres o cinco
años…!
http://youtube.com/jmmcaminero © jmm caminero (03 enero 2026 cr).
Fin
artículo 5.306º: “Hoy, te/se dices/n voy a dejar de escribir”.
E.
18 enero