Artículo 5.544º: “Entre
Juanjo cada
mañana me ponía o servía el café. Marcelo
en otras épocas del tiempo. Antonia
otras mañanas y tiempos. Así ha sido durante lustros tomaba café cada mañana en
un bar.
No crean que era diríamos una
actividad que emergía de mi hogar e iba buscando el café. Casi en todos los
casos era a la salida del trabajo, cuándo cansado de toda la noche. Caminando
por la ciudad, quizás un poco más de mil metros, pues caminaba hacia mi hogar.
En medio me detenía, si era posible, según también tiempos a realizar varias
funciones y finalidades, que evolucionaban según épocas… pero una de las más
constantes, era tomar café. Me detenía en un bar, iba cambiando. Porque era un
modo de entender mejor el mundo. No sé si usted era consciente o es consciente
que cada tasca, cantina, bar no sólo tiene su decorado y su estética sino
también pequeñas diferencias de público.
En cada uno, también leía el
periódico. A veces, tenía que esperar, en algunos disponían de dos. Y, según el
tiempo me dedicaba más o menos a esa función, casi siempre la sección de
Cultura. Cuánto tiempo habré dedicado a la Cultura y cultura en todas sus
formas y maneras. Durante un tiempo, largo, iba a uno fijo, a un lugar fijo.
Después me dí, me dí cuenta, que no era todo lo bueno posible. Que era mejor ir
cambiando entre varios. Porque también la clientela influye. También en algunos
lugares la clientela quiere un público y no otro, aunque no se crea. En
trabajos laborales complejos, pues siempre hay personas dañadas y heridas. Lo
sueños y patrocinadores y empleadores y gerentes no tenía problemas ninguno, ya
que tomaba el café y leía el periódico y me marchaba. Nunca traje problemas a
ninguno… ninguna queja al servicio, ninguna queja de la vida política de lo que
tanto se hablaba, además del deporte y de los cuchicheos de personas en sus
negocios… A esas horas casi todos los bebedores de cafés eran varones…
Aquel tiempo del café, lo tuve
que abandonar ya hace muchos, muchos años. Por recomendación de los galenos de
ahora. Por tanto, como tenía que continuar yendo a ver el periódico, sea
saliendo de mi hogar a realizar alguna función, lo de llevar a los
descendientes al colegio, pues lo hacía después de realizar esa finalidad. O,
si venía del trabajo de la noche, pues cumplía y complementaba esa labor pues
tomando el sorbo de café. Decía, que como se me prohibió pues pasé al chocolate
o al cola-cao, por nombrar una marca comercial, no creo que nadie se ofenda,
encima lo expongo en minúscula.
Cierto es que en ese viaje de la
mañana, sea partiendo de un lugar y yendo al otro, del punto A al B, o del B al
A, con pequeñas diferencias, si existía en el camino una capilla, y, según el
tiempo que disponía me introducía unos minutos. Quizás, sentir el misterio y el
enigma del Ser Supremo. Ese deseo de Trascendencia que todo ser humano tiene.
Porque todos los seres humanos tienen que llegar a una conclusión en este tema,
unos dicen que hay muchos indicios de que exista el Buen Dios, en las ópticas
occidentales, otros que no, aquellos dudan…
Ciertamente miles de días,
realizando una función o una finalidad, pues vas cambiando, como alguna
composición de Bach, pequeñas
diferencias, es cierto que en algunos años tomaba mucho café, quizás tres o
cuatro al día, también en casa, casi todos en casa. Después, ya hace varios
lustros, quizás treinta años o veinticinco, quién sabe, dejé y los abandoné. Me
pregunto que será de malo caer en otros gustos y sabores negativos, adicciones.
Cada vez, después de tantos años, al pasar por o en una cafetería y oler el
café, todavía lo puedo echar de menos. Aunque ya ese pequeño sabor y placer se
quedó olvidado en mi pequeña historia…
Como fui cambiando de estructuras
de habitación/habitabilidad bar, dónde leía el periódico, también algunos días
compraba otro, pues en aquellos lugares del café, pues no estaban, como iba
cambiando, de vez en cuando a uno distinto, otros eran fijos. Pues estaban Antonios, o Marcos, o Rufinas sirviendo
cafés… Se dice que en España un camarero en cuarenta años de oficio hacen entre
1,5 y 2,5 millones de cafés. Una cafetería en ciudad entre trescientos y
quinientos al día. En lugares de turismo aún más.
De vez en cuando entro en una
temática que he expresado con el nombre de “Mil oficios”, en ella
hablo de distintos oficios. Sé que jamás citaré a los mil oficios, que en la
realidad son más de mil oficios y profesiones. Y, todas son necesarias. Ya
saben que las estadísticas son diferentes y diferenciadas… se habla de 1,8
millones de personas trabajando en la hostelería, es decir, bares,
restaurantes, hoteles, cafeterías, tascas, cantinas, etc.
Por lo cual, se puede indicar que
en España hay en estos momentos entres 600.000 y 900.000 camareros activos.
En verano aumenta. Puede ser que alguna vez, alguna administración estudie la
importancia de este oficio y profesión en el conjunto del país y de la
sociedad. Vivimos del turismo. A veces, he pensado, como elevar la estética y
valoración de esos miles de camareros, especialmente, en sitios de turismo.
Como hacer que la población sea consciente de un oficio que todas las mañanas
nos pone un café.
En muchos lugares nos dan
conversación. Porque un camarero en España acaba siendo un conocido, un
interlocutor, una persona con el que se alcanza un grado de amistad. Muchos de
ellos o de ellas, son pequeños psicoanalistas del/con el café. Acaban sabiendo
más del barrio que la misma policía. En un periodo de mi existir pasaba de
madrugada por un pueblo, y allí por los cristales se veía un camarero muy viejo.
Siempre lo ví aquel año. Me decía a mi mismo, no sólo yo sólo el que está
trabajando o puesto en el viaje. Me he preguntado a veces, no sólo cuántos
cafés preparan en toda la vida. Sino también cuántos pasos harán, cuánto
caminarán en toda su existencia, Según WWW un camarero anda en cada turno entre
ocho y quince mil metros…
Si mi memoria no me falta, el día
de santa Marta es su patrón o
patrona. Me pregunto si en algún lugar de España habrá un monumento o placa o
escultura en recuerdo y homenaje de los camareros… en Málaga existen dos monumentos, uno al “Espetero” y otro al “Cenachero”.
Pero ya el artículo se hace largo, hay que cortar. Creo que todo oficio se
merece al menos una escultura en algún lugar de esta Piel de Toro. Hay miles de
oficios, hay miles de rotondas que no saben que poner en ellas. Aquí tienen la
ocasión… ¡Paz y bien y buen café…!
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jmm caminero (28 mayo 2026 cr).
Fin artículo 5.544º:
“Entre
E.
05 junio