Artículo 5.564º: “Claude Friedricks, el Diario de Claude Friedricks”.
Entendemos
el género del diario, las memorias, las autobiografías, las cartas, en general
los géneros memorialistas como unos más de la literatura o de las letras.
Cierto
es, que como todo ente cultural, todo lo criado/creado por el ser humano los
demás humanos le otorgan un nivel de calidad mayor o menor. Pero el diario que
durante varios siglos era una costumbre social bastante extendida, dicen que
entre las clases medias y medias-altas de la sociedad, por diversos fines, pues
en nuestra época, digamos se ha ido olvidando.
Pero
de alguna manera o forma, la tecnología informática actual, ha vuelto de otro
modo, a ser una especie de diario, alguien se comunica con pequeñas frases a y
con otras personas, les envía imágenes de lo que está haciendo o está viendo,
en definitiva es una especie de diario audiovisual y escrito. Hoy, podríamos
indicar que esos modos son formas del “diario de siempre actualizado”.
Suponemos que entre los millones de personas que realizan esas funciones o
finalidades, alguien lo irá dejando grabado en sus sistemas informáticos, y,
dentro de diez o cincuenta años, se mostrarán al mundo esta “nueva forma de
diarios audiovisual y con escritura”.
Claude Friedricks (1923-2013) fue poeta, escritor,
impresor, dramaturgo, profesor norteamericano, durante ochenta años estuvo
realizando un diario (1932-2012) que consta de treinta millones de palabras,
65.000 páginas. Que hasta dónde conozco y con los datos que dispongo sería
el tercer diario más extenso de todos los tiempos que se conservan –el Diario de Laura Penrose dispone de cuarenta
millones de palabras, el de Robert
Shields de 37,5 millones-. Por lo tanto, si admitimos el diario como
un género literario más, aunque como todo género literario tiene sus
peculiaridades sería una obra de letras, de las que más palabras tienen en el mundo
–hemos dicho que posiblemente ahora se estén abriendo diarios audiovisuales con
escritura-.
Cierto
es que creo, que hay o se habrán producido diarios que los herederos han
perdido sus textos, cuando era joven se indicaba que un escritor en Madrid, tenía un diario de decenas de
miles de páginas, en ese periodo de después de la gran guerra mundial, la
segunda. Conocemos de oídas, personas cercanas que se decía tenían diarios con
docenas de cuadernos escritos. Escribir es también una forma de terapia, de entendimiento
del mundo, de conocimiento de uno mismo.
Me
temo que el género del diario, siempre se expone la razón que no tiene
suficiente calidad, pero la razón última, es que si citan a personas concretas
o a ellas mismas, ni los mismos autores y autoras se atreven a publicarlos, y,
los herederos, tampoco. Nadie quiere problemas con nadie. Se habla mucho, en
todos los recorridos y sucesos de la Segunda Guerra Mundial, han quedado pocos
testimonios de las personas que estuvieron en esos acontecimientos. No se han
atrevido a narrar, se han perdido después, nadie los publica. No lo sabemos. El
Museo Yad Vashem de Jerusalén dispone de un depósito de
diarios y géneros similares de personas que pasaron por esos acontecimientos.
A
veces, he pensado que las bibliotecas deberían disponer de una sección de
manuscritos, y, dentro de esa sección conservar obras de todo tipo, de autores
y autoras de sus territorios y sus lenguas. Quizás las grandes bibliotecas
nacionales de autores/as conocidos, que ya lo hacen, pero las provinciales y
locales de autores de sus comarcas y provincias. Creo que es una mirada o puede
serlo bastante seria y profunda, o diferente, de los acontecimientos y hechos.
Claro
está, si un autor o autora no tiene buena voluntad hacia personas concretas o
realidades jurídicas diversas, puede materializar datos muy parciales y no
imparciales, datos muy poco profundos y serios, noticias con mala voluntad y
tergiversadas adrede o por interés o por inquina o rencor. Diríamos que con la
vida personal se producen dos fenómenos que se interrelacionan, por un lado,
querer dejar algo de la propia mentalidad y vida y existencia, y, por otro
lado, querer tapar y esconder lo que no se desea que se exponga…
En
el caso del Diario de Claude Friedricks le
propusieron hacia 1960 que lo publicara o lo hiciera en parte, y, este autor se
negó a ello, por la razón antedicha, siempre se exponen juicios particulares
sobre personas particulares, y, no serán bien aceptados. La crítica y
autocrítica en las letras y en la sociedad, cada vez se nota o se siente, que
la piel es más fina. Nos gusta hablar de todo y de todos, pero pocas veces, lo
contrario. Nos hemos calzado derechos de identidad personal y de fama y
notoriedad y de buen nombre, que quizás sean necesarios, porque la calumnia y
maledicencia, recorren el mundo. Hemos visto como personas durante décadas le
ha seguido mala fama, maledicencia, calumnias que han condicionado su vida.
Desconozco
donde está la línea y el límite entre el derecho al buen nombre, y, que las
personas narren los hechos y palabras y acciones que has realizado. Cada
sistema jurídico intenta buscar la línea justa.
Todo
diario y géneros similares, pueden tener muchos fines y finalidades, muchas
causas y motivos, se habla siempre de autoconocimiento. Personalmente, he
escrito que jamás haré unas memorias, porque si son memorias serías tienen que
ser sinceras, con uno mismo, y, por tanto narrar cosas buenas y menos buenas,
pero si lo haces contigo mismo, tienes que hacerlo con el resto. Porque vives
con los otros. Nadie quiere verse reflejado en un espejo en el cual surjan
grises y negros y rojos y violetas y verdes. Todo el mundo desea tener una
buena imagen de sí mismo, dejar una buena imagen de sí mismo.
Por
eso sólo se dice, de verdad, sólo de verdad nos conoceremos y conoceremos a los
otros, cuándo nos enfrentemos al Juicio Particular, si es que existe y si
existe Dios y si tenemos alma inmortal –quizás en los últimos momentos de la
vida, percibamos lo que somos de otra manera, quizás, también exagerada y no
totalmente cierta, de ahí el peligro de la desesperación en los últimos
momentos-.
La
Fundación Claude Friedricks está
publicando los escritos del autor, ya que era escritor, y, los diarios. Y
conservar su casa en Pawlet, Vermont
como museo, biblioteca, centros de estudios de su obra.
He
escrito este artículo con diversos fines, uno, que sea un pequeño incentivo
para que surjan y dimanen los diarios que pueden estar escondidos en nuestro
terruño ibérico… diarios, cartas, memorias, cuadernos de apuntes, etc., de
plumas conocidas y desconocidas, de autores profesionales y no profesionales…
¡Pero qué sucederá…! ¡Seguirán dormidos y perdidos…! ¡Alguien podría crear un
Museo o Fundación o Biblioteca Virtual para conservar diarios, cartas,
manuscritos, memorias…!
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero
(05 junio 2026 cr).
Fin
artículo 5.564º: “Claude Friedricks, el Diario
de Claude Friedricks”.
E.
19 junio 2026 a Diario Digital Luz Cultural.com. La Verdad de Ceuta.com.