Artículo Periodístico 3.009º: “El olvido de los intelectuales”.
Asistimos
al panorama generación tras generación, yo lo he visto, ya en varias, que están
en las estrellas un número de intelectuales, después, van cayendo en el olvido.
La mayoría.
Con
el concepto de intelectual, es en
sentido amplio (científicos sociales, filósofos, teólogos, escritores, artistas
plásticos, periodistas, columnistas, etc.). Podríamos poner, muchos
ejemplos, muchos casos, se habla del concepto de “purgatorio de los
escritores”, después de fallecidos, pero en algunos casos, sucede, incluso
antes, ya en su término final, si caen en una enfermedad larga. Es obvio y
evidente, que no sucede en todos las personas, ni del mismo modo, en todos los
oficios o profesiones culturales. Pero si en muchos. Podría poner muchas
piedras de todos los colores y diamantes reflejando esta realidad. Pero por
respeto hacia ellos y ellas no lo haré, salvo alguna excepción.
David
Gistau, en un
artículo titulado El gallego y su cuadrilla, publicado en La Razón, el 18 de enero
del 2002, nos narra-habla-dialoga-relata en forma de homenaje y recuerdo,
algunas peripecias-chanzas-anécdotas-conceptos de y sobre Cela. Pero, pienso y opino y
percibo, que en este artículo Gistau,
nos está hablando, iba a decir, “a toda la profesión intelectual”, pero
después, he pensado, cómo yo, que no soy nadie, ni cobro un dólar por ninguna
palabra que escribo-concibo, me voy a incluir en este
capítulo-círculo-engendro. Pero supongo que sí. Que todos estamos metidos en
este redil-rebaño-pastoreo, unos, como mi caso, sabemos que todo se olvidará de
nuestro trabajo, porque ya en vida, no somos nada en el mundo de la cultura, otros, que siendo, al final, se preguntan
“perdurará mi obra”, como dicen clamaba el gran Umbral.
Hay que distinguir
la ética y la estética de los intelectuales –desde los científicos, a los artistas, los teólogos
y todos los demás que participan en el foro del teatro y de esta corrida de
toros de las cinco de la tarde y de las cinco de la mañana-. No hay que expresar que personalmente, me
gustaría que la ética y la estética, buena ética y buena estética fueran
unidas, incardinadas en cada persona, sea intelectual o no. Más en los
grandes escritores y escritoras, tuviesen un alto grado de moralidad personal,
y, un alto grado de conocimiento de su saber, y, un alto grado de la belleza
que refleja sus producciones. Pero no es así, en demasiados casos. No pondré
nombres, pero analicen biografías y vidas y hechos y datos y conceptos y
descubrimientos, en unos y en otros. Por lo general, no lo es. No digo que
absolutamente no lo sea. Pongamos a medias, a medias de la población…
Dicho
lo anterior, hay que indicar, que no hay
que confundir las posturas personales sociopolíticas, éticas, religiosas,
culturales, ideológicos, económicas y cien mil otros valores, y, sus
descubrimientos en la filosofía-ciencia-artes-arte-literatura-teología-etc.
Por consecuencia, se utiliza una doble vara de medir, refrán muy español,
podría indicar doble botella de bebida, para
unos, se les mira hasta la última mancha de sus calzoncillos, para otros,
llevan la camisa llena de negro o de todos los colores, no buenos, pero se
olvidan.
Es
más, yo pienso, que un autor-a con una buen ética, eso hace que se eleve su
estética y su conocimiento, porque se piensa y siente, no solo con la cabeza,
sino con la carne y la psique. Muchos, no han llegado a más, en sus carreras
culturales, por no llevar una vida moral digna y honesta y justa y equitativa,
aunque diesen muchos discursos de derechos humanos. Nadie se rasgue las
corbatas, porque esto es obvio y evidente. Cuántos
poemas se han perdido, que poetas no han escrito, por no arrastrar una vida más
moral y más racional.
Dicho
de otro modo, los intelectuales,
incluyendo aquí, también a los periodistas, no son justos y equitativos y
racionales, en suficiente grado. Ya, ya sabemos que influyen muchos
derroteros en el existir humano, en el vivir humano, en el estar humano. Pero
el ebanista afila sus herramientas, nosotros, los intelectuales deberíamos
afinar las nuestras: los conceptos, y analizar, cuándo estamos en la
mar-bodega-biblioteca de los prejuicios hacia determinadas personas y
posiciones y colectivos e ideologías y grupos y…
Pero
casi nadie, se acuerda de los
creadores-buscadores-investigadores que pululan por todos los olivares de este
territorio, que duermen y sueñan en los lugares más pequeños y medianos, que
nunca llegan a los periódicos, sus obras y sus producciones, o, a lo sumo, a
los locales o provinciales o comarcales o regionales. Que, también, en este
tema se dividen la cosecha en distintos grupos. En todo hay escala, ya lo indicaba el viejo maestro Hegel, que
tanto ha nacido y surgido de sus aguas, para bien y menos bien, y, que tanto
hemos olvidado…
Dicho
de otro modo, en provincias, que era el término de siglos desde la corte
cultural de Madrid, existen también escalas, de intelectuales. Pero sucede, que
evidentemente, hay menos panaderos y vinateros de la cultura y de la industria
cultural, pública y privada.
Por
lo cual, las voces están más aflautadas y silenciadas. Unos, unos duermen
durante décadas, otros, tienen algunas guirnaldas de méritos y valores. Pero en
todos sucede lo mismo, el purgatorio de los intelectuales, antes de fallecer,
después de fallecer. Salvo excepciones. Indicar, que esto merecería un estudio
y análisis, racional, para que no se
olvide tanta producción, generación tras generación, que se va tirando a la
basura del olvido. Ahora, que tanto se habla de reciclaje material, no
existe, casi, el reciclaje intelectual. Aquí
mi homenaje a todos los intelectuales, conocidos o desconocidos. También a Gala,
que parece ser está en una larga enfermedad. Paz y bien.
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com
© jmm caminero
(21abr-11may 22).
Fin artículo
3.009º: “El olvido de los intelectuales”.
E.
11 mayo 2022 a Euromundo Global.com. La Verdad de Ceuta.com