Artículo 4.955º: “Van pasando, vamos pasando y Concha Piquer…”.
Entre los misterios del hombre,
el mundo, la historia es que los nombres y famas y laureles van pasando. Mucho
lustre y luces mientras que viven después se van olvidando…
Cada nueva generación, y, cada
sector de la sociedad tienen sus vates y sus poemas. Van pasando, vamos
pasando. Te encuentras en la literatura, en el articulismo como en cada
momento, momento de treinta años o cincuenta, hay unos laureles coronados o
coronadas. Después, la vida, el descanso de la vida les llega. Y, la mayoría se
van olvidando.
Te encuentras con artículos de
hace cuarenta o cincuenta años, de autores conocidos en la prensa, que hoy
pueden recordar algo a muchos, pero sobretodo a los que se dedican a esto.
Redactaron palabras con música y versos en prosa, nombres de referencias. Y,
ahora, me temo que la mitad de la población no los conoce, ni los recuerda, a
lo sumo un recuerdo largo y lejano de algo que les suena. Más ahora que las nuevas
generaciones se educan con Internet y los móviles, y, que son ambas realidades
es un supermercado que cada uno coge el producto que quiera y quiere y desea y
desee. Antes el periodismo en papel, era más sistemático y sistémico, si
alababan a alguien, pues todo el mundo acaba recordando, fuese un cantante o un
torero o un futbolista o un pensador o un poeta…
Me pregunto, quién de menos
cuatro décadas sabrá algo de Concha
Piquer, María Concepción Piquer López (1906-1990), pues me he encontrado un
artículo del notable maestro del articulismo, Francisco Umbral, FU,
titulado Los 40 o Doña Concha, publicado en El Mundo, del 14 del 12
de 1990, ya casi treinta y cinco años, que nos habla de la persona/personaje de
Doña Concha Piquer, y, ya, como siempre habla de otras cosas y de otros
nombres. Umbral siempre estuvo
luchando, a medias, quizás, porque como Campmany
le decía, lo digo con sumo respeto, “el autodidacto”, quizás porque tuvo una
educación autodidacta, esencialmente autodidacta, lo que le permitió buscar y
recolectar por todos los paisajes y mares, por tanto, fue más libre. Sin esa
libertad quizás no habría llegado a ser lo que fue. Quizás, también los
tiempos, porque ahora, que existen miles de periodistas buscando trabajo,
quizás hoy habría sido mucha la competencia.
Pues Umbral en ese artículo nos habla de las dos culturas que le
atravesaron a partes iguales, la “cultura de las elites como autodidacta”, y,
la “cultura del pueblo como ser humano del pueblo”. Creo que el genial
articulista que fue Umbral, mezcló y
combinó siempre esas dos masas de océano, de mares y tormentas de cultura.
Muchos piensan que están en contradicción, otros que son paralelas. Al final,
cuándo esta discusión estalla, siempre me acuerdo de la siguiente frase o
axioma o principio: “Todo individuo es elitista en su profesión o vocación u
oficio, pero en el resto de temas, es o dispone de la cultura de su tiempo o
popular o familiar o algo de endoculturación o de la escuela…”.
No sé, si este artículo será
leído por la docena de personas que lo harán, si unos sabrán quién es Concha Piquer, o no. De todas formas
entre usted en Internet, y, mire un poco de la biografía, algo de sus
canciones. Personalmente, creo que el canto popular, es la poesía más profunda
que se ha inventado o descubierto, porque como Shakespeare, los argumentos y las frases y las ideas, se han ido
depurando y acrisolando a lo largo de generaciones y siglos. Cada siglo
aportaba algo.
Antes oías, a veces, por la
calle, que alguien iba cantando, alto o flojo o a medio voz. Ahora, solo ves a
personas con los ojos en los móviles, alguno con el pinganillo. Ahora, parece
que la canción que sale de dentro, el canto de dentro no surge, no hay tiempo.
No se deja a que el alma-cuerpo-carne-mente de dentro surja y refluya a la conciencia.
El canto popular, en todas sus formas, durante décadas ha alimentado a este
pueblo, a nuestro pueblo. Ahora, la situación ha cambiado, no sé, cuánto el
pueblo sabe del pueblo, o cuánto el pueblo acepta la cultura enlatada por la
gran industria cultural nacional/internacional en todas las ramas y campos, al
final, me digo a mi mismo, sé y sabemos más de Norteamérica que de las comarcas
que están a nuestro lado…
El drama de España, o, al menos
uno de ellos, es que se va quedando, desnudando sin religión y sin canción
popular. Lo popular, puede tener errores, pero lo popular muestra y demuestra a
cada generación ideas, ideas que pueden haber ido
derivando/depurando/acrisolando/macerando de siglo en siglo… incluso, de idioma
en idioma, o de cultura o en cultura… porque existen universales
antropológicos, hablan la antropología social y cultural. Hay elementos que van
pasando de una sociedad a otra. La cultura popular, que no todo es bueno en
ella, pero no todo es malo. Era el gran aprendizaje de la humanidad durante
milenios, pero esto en muchos sentidos se ha perdido o se ha olvidado, no todo,
pero si a grandes rasgos y trozos y partes…
Concha
Piquer,
otros y otras cantantes y otras voces, otros toreros, otros futbolistas dieron
voz al pueblo, dieron alegría al pueblo, dieron llanto al pueblo… Y, el pueblo,
aunque usted no lo crea, el pueblo es usted, usted es también pueblo, yo
también…
http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es © jmm caminero (16 junio 2025 cr).
Fin artículo 4.955º:
“Van pasando, vamos pasando y
Concha Piquer…”.
E.
29 junio