Artículo Periodístico 4.499º: “Rutas Literarias: Coplas a la muerte de su padre”.
Jorge
Manrique
creó y crío estas coplas, estás canciones y estos versos, en los que nos trata
del misterio de la vida humana, del misterio del ser humano consigo mismo y con
todo.
Aquellos
versos: “cómo se pasa la vida, cómo se viene la muerte”. Se habla de Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Fray Luis
de León como los grandes ascetas y místicos, los grandes metafísicos de
esta Castilla profunda, pero la realidad, es que parece que esta tierra, no
solo cría viñedos y olivares y trigos y cebadas sino cría metafísicas, crea y
cría ese anhelo por unir, de forma correcta, lo inmanente y lo trascendente, lo
de la tierra y lo del Cielo. Aquí, tenemos otro ejemplo, antes de todo el siglo
de Oro, ya está aquí en estos versos, el germen de la metafísica, de la
espiritualidad, de la inmanencia y de la trascendencia…
Pasear
por Villamanrique, pueblo y lugar,
casas y corazones, aires y vientos y secanos y sollozos. Todo está en un
pueblo, porque todo el pueblo es una proyección de los corazones humanos… Aquí
en Villamanrique según los datos, pasó Jorge Manrique su infancia, en una casa
denomina Casa Grande o Casa de los
Manrique –cosa que los expertos nos tienen que indicar-. Toda persona tiene una infancia, y, toda infancia está formada
por el piano de muchas teclas. Aquí por estos aires y estos sueños pasó su
infancia el niño –otros dicen que debió de ser
estar y criarse entre Segura de
la Sierra y Paredes de la Nava- que sería guerrero y que sería poeta, que
sería blandidor de espadas y blandidor de versos, en esa historia tan larga,
que hemos ido acumulando de guerras civiles, guerras dinásticas, en este caso entre los partidarios de
Isabel y los de la Beltraneja.
Se
cita en las Coplas a Ocaña, y,
dónde según el poema la guadaña llamó a la puerta de su padre, dónde falleció
su padre. Al final, estas Coplas cantan y nos cantan todas las pérdidas que los
humanos hemos sufrido, de padres, madres, abuelos, abuelas, hijos, hijas,
nietos, nietas. Es el dolor por la pérdida. Es el cantar existencial de la
pérdida, como si Manrique se hubiese
adelantado cinco siglos al existencialismo de Heidegger y de Sartre.
Recorriendo
este lugar, este pueblo, este ser o estar en una meseta, Ocaña, visitar la Plaza Mayor, dicen que tercera de España, después
de la de Madrid y Salamanca, plaza porticada, aunque creo que la mayor plaza de
España, es la de Aranjuez. A cualquier lugar de este terruño ibérico, donde
vayas, existirá una plaza mejor o peor, más grande o más pequeña, existirán
varios Palacios o Casonas, estarán una o varias iglesias… son, como siempre
unir, lo trascendente y lo inmanente. Diríamos aquí en este terruño, se
materializa ese deseo de lo humano de unir lo divino y lo humano. Y, en eso
gasta la vida cada persona. Ese es el guión que se trae a esta vida… Ocaña en
la cual, los dos viajeros han ido varias veces. Ocaña, que si no recuerdo mal,
está en el convento de dominicos, un hueso –omoplato- del gran Tomás de Aquino.
En
Uclés, descansan los huesos del
poeta, del bardo guerrero y de versos. Al final, qué o quién era Cervantes, otro poeta de armas y
letras. Una tradición antigua. Ahora que en la cultura, no se valora un
producto cultural, si no es realizado por una persona que se dedique a ello,
exclusivamente o a la enseñanza, nuestra tradición es que los grandes vates
mezclaban diversos oficios y las letras, Lazarillo de Tormes, la Celestina, el
Quijote son ejemplos preclaros. Es cierto que ya están surgiendo los
intelectuales y escritores a tiempo completo: Fray Luis de León, Lope de Vega, pero también tenemos Quevedo, mezcla de todos los deseos y
oficios del mundo, la política y las letras, Calderón mezcla de sotana y teatrero…
El Monasterio de
Uclés, apartado,
pero siendo denominado el Escorial de la
Mancha, -una mezcla de Escorial y del Alcazar de Toledo-, un rectángulo
clavado en la tierra y clavado en el cielo… Monasterio que ha tenido diversos
fines y finalidades. Monasterio, como en toda la Mancha, siempre uniendo el
cielo y la tierra. La historia de los humanos, la microhistoria y la
macrohistoria. Siempre rebuscando el corazón del alma y el alma del corazón,
eso es un manchego, siempre con las tentaciones de la carne y el deseo del
espíritu, siempre buscando encontrar el equilibrio de la tierra y el anhelo de
la mística, siempre una mezcla de ascetismo y de epicureismo y de
espiritualismo y de inmanencia –como todo ser humano en ese planeta-. Eso es la
Mancha, y, la Mancha nos hace a todos. A todos los que surgen de este terruño,
como olivares, terrosos y doblados por la vida. Antes hacia mucho frío, ahora
ya todo se ha atemperado. Pero ese carácter de la mirada y de la búsqueda del
lloro y del silencio y de la alegría y de la pena…
Castillo de
Garcimuñoz,
dónde dicen las voces residió el infante Don
Juan Manuel, y Santa María del Campo
de Rus, dónde existe un Centro de
Estudios Manriqueños.
Aquí
en esta ruta, por estas tierras largas de superficie, viajando y mirando,
porque todo viaje es siempre exterior e interior. Viajamos para descansar de
otras obligaciones, viajamos para entendernos y comprenderos mejor. Este viaje
o estas rutas, que son una mezcla de multitud de saberes y de variables, de
multitud de factores que intervienen en nuestros ojos y en nuestras manos y en
nuestros corazones… Muchas veces, algunos parten a rutas lejanas, al otro lado
del mar, al otro lado de Asia o de América o de Australia, y, tienen aquí, aquí
al lado, lo que van buscando a miles de kilómetros. Aquí formando un bocadillo
de versos de las Coplas con las realidades materiales de estos caminos. Así, se va haciendo este viaje, con vino
moderado y pan y Coplas de Jorge Manrique…
http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es © jmm caminero (25-27 octubre 2024 cr).
Fin artículo 4.499º:
“Rutas Literarias: Coplas a la
muerte de su padre.”.
E.
27 octubre