Artículo Periodístico 4.512º: “Ver, andar y caminar por la calle”.
No
sé si se está perdiendo la costumbre de caminar, andar, ver por la calle. De
sentarse en un banco y mirar y percibir y observar, y, al observar pues
observarse a uno mismo.
Tantas
prisas tenemos que no sé, si observamos la realidad, la realidad con los ojos,
y, no intermediada siempre por un artilugio técnico informático. Hace unos días
indicaron que ya la tercera edad de personas utiliza el instrumento
teleinformático, parecido a una caja de cigarrillos, con la misma proporción
que el resto de los tramos demográficos y sociológicos de adolescentes,
personas adultas.
No
niego, la necesidad de esos instrumentos y técnicas, también para todo tipo de
personas, siempre que se utilice de forma adecuada y racional, y, con
suficiente conocimiento y madurez, y, esto aplicado a todas las edades. Pero
nos preguntamos, si estamos olvidando la costumbre de caminar, caminar no solo
para la dieta y perder peso o no aumentar de calorías, o para hablar con las
vecinas y enterarse de los últimos acontecimientos de la vecindad o de la
calle, o por ejercicio gimnástico suave, sino caminar para observar y mirar.
Te
encuentras a las personas, tantas ya, o van mirando el artilugio informático en
sus manos, o lleva una extensión para el oído, o, van con los cascos. Y, me
digo y pregunto, estamos perdiendo la costumbre de aburrirse al caminar y andar
despacio o deprisa, pero ir observando a
otros seres humanos, otras realidades de la calle, observarse a uno mismo.
Dejar que la mente, el consciente y el inconsciente de uno mismo, suba y
ascienda como una escalera o un ascensor a la conciencia o
semiinconsciencia/semiconsciencia. Dejamos a la mente que nos hable, dejamos
que nos diga cosas de nosotros mismos, que nos diga cosas del pasado.
Caminar
por la calle, ir en autobús que sería una variedad o en metro, e ir observando
la realidad. Las formas de andar, caminar, los rostros de las personas, lo que
dicen o hablan, las voces que expresan y mil modos y mil maneras. Cierto es que
se observa, pero cada uno percibe distintas realidades, depende del mundo
interior propio, de la propia capacidad de conocimientos en determinados temas,
en las formas de los ambientes que uno se ha movido, quizás, en los intereses y
fines, sin negar las heridas que uno lleva.
Nosotros
los articulistas de opinión o los viñetistas de humor gráfico –no entremos si
es una palabra incorrecta, sino que hay que utilizar el análisis gráfico, o la
crítica o el sarcasmo o, conceptos semejantes o parecidos-. Nosotros, solo le
estamos ofreciendo a usted un tema. Un tema equis, para que usted en los
minutos que desee, reflexione sobre ello. Hoy, con esta columna le estoy
poniendo delante de los ojos, si usted observa la realidad exterior, personas y
cosas e ideas y palabras, de seres animados e inanimados. Y, así, usted perfila
mejor la realidad. Pero también, le estoy indicando si deja usted que su mente,
cerebro, conciencia, inconsciencia le hable más y mejor. Deja usted que su yo
le hable a usted mismo.
Está
usted olvidando ese hablar de usted mismo con usted mismo, dejar que los
pensamientos fluyan del interior al exterior, deja usted silencio para pensar.
Porque esto es otra realidad, deja usted que el silencio le hable. Deja usted
también que se vaya silenciando su interior y su exterior. No tiene que hacer
ejercicios especiales, no tiene que ir a Oriente, no tiene que introducirse en
ningún grupo de meditación, de los que prometen tanto. Sino simplemente, debe
usted mirar con silencio y si está en su casa, dejar que se cierren un poco los
ojos. Y, estar en silencio, respirar tranquilo y sosegado, y, poco a poco, se
dará cuenta, que el mayor móvil que usted tiene está en su misma cabeza.
Quizás,
ha olvidado usted en mucho, observar la realidad, de dentro y de fuera. No le
estoy indicando que se marche a un monasterio o a un convento definitivamente,
que quizás, sería bueno se retirase cuatro o cinco días cada año. Para dejar
que su mente profunda le hable, para que sus ojos descansen de tantas ideas y
de tantas imágenes y de tantas hablas y palabras… sino que al menos, cuándo
vaya por la calle, vaya observando, y, cuándo esté en su casa, deje que su
interior fluya y refluya, esté un rato en silencio, sin radio, sin televisión,
sin móvil, sin libro, sin artículo periodístico, incluso sin ésta columna de
opinión. Paz y bien…
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (21-27 octubre 2024 cr).
Fin artículo 4.512º:
“Ver, andar y caminar por la calle”.
E.
27 octubre