Artículo 5.190º: “Cuántos secretos existen y George Plimpton”.
Me he preguntado muchas veces,
cuántos secretos dispone cada Estado, cuántos secretos esconde cada ente
social, una empresa por ejemplo, una familia, un individuo, usted.
Usted
o yo, cuántos secretos o medio-secretos, ahora muchos indican que son
“realidades discretas”, para no expresar que son conceptos o ideas o hechos o
experiencias que quieren continúen siendo secretas, que las expresen las menos
personas posibles, y, se difundan lo menos posible. También creemos que algunas
cosas son secretas, cuándo no lo son, son sambenitos o maledicencias que se le
han puesto a los demás, como un traje, y, a veces, sin ser conscientes ellos,
las llevarán durante décadas, y, les condicionarán la vida, y, cuándo se den
cuenta o perciban la realidad, quién sabe si ha pasado media vida… Porque los misterios
de la carne son muchos, pero los de la mente-psique son más, pero aún más los
del espíritu, espíritu en sentido estricto –aquello de Juan de Yepes-Cruz o de Santo Matías-.
Saben
ustedes que voy haciendo un recorrido por artículos y articulistas, la mayoría
de esta Piel de Toro de estos tres últimos siglos. Algunas veces, de fuera de
esta Península inserta en otra Península, la Ibérica dentro de la Europea.
Bueno hoy nos hemos encontrado con un libro de artículos y pequeños
comentarios-microhistorias, micronarraciones. Me he encontrado con dos
realidades en un libro, libro conjunto de páginas formando una cierta unidad,
pegado-unido por el lomo, pero cuándo es manuscrito, pueden ser hojas sueltas.
Me he encontrado que nos habla de paisajes y más cosas-realidades-entes-objetos,
lo expreso por si alguien cree que cuando digo “cosas”, es que no sé escribir.
Puedo utilizar muchos seudónimos, aunque ningún seudónimo expresa el contenido
de otra palabra-término-vocablo, que en sí, es un concepto.
“No
se puede guardar el secreto mucho más”, una frase en un artículo-relato,
llamémosle así, titulado. Fantasía Sidd Finch, del notable
periodista-escritor George Plimpton,
Georges Ames Plimpton (1927-2003), en cuyos artículos-crónicas-comentarios,
en definitiva, la mezcla-cóctel-combinado de varios géneros periodísticos y
varios literarios, bajo mi modesto entender, claro está concentrados, porque un
artículo periodístico es una esencia de palabras.
Lo
que muestra y demuestra, indicaba, que no sólo los hispánicos hacen artículos
de opinión, no sólo de datos. Esos textos, que muchas veces, no saben en qué
liga-deporte juegan, parábola-metáfora-símbolo, creo que apropiado, porque fue
un escritor-periodista, que el deporte tuvo mucha importancia en su
ser-estar-contar-narrar, y, que me recuerda que quizás, este escribiente-yo,
debería quizás nadar un poco más en este aspecto de la realidad humana. Aunque
no sepa apenas nada. Puedo dar mi opinión. El deporte y su variante de la
política, o el deporte y su control social-sociológico, y, el deporte y la
historia...
Pero
cuántos secretos tiene usted, cuántos medios o cuartos de secretos esconde, que
quizás sólo conozca unas cuantas personas, y, otras no. Cuántas cosas que ha
dicho o ha hecho, en el pasado, que se arrepiente o no, fallecerá su última
pareja o la pareja definitiva de décadas, que se habrá ido al Otro Mundo, sin
habérselas dicho, o, sólo algunos detalles.
De
todas formas, las familias, dicen algunos se mantienen por los secretos que
saben y ocultan, por los secretos que no pasan a la siguiente generación. En
nuestro terruño ibérico, muchos dicen, que los nietos sólo conocen una pequeña
parte de la historia de sus abuelos, pongamos por caso, y, han fallecido, y,
los nietos jamás sabrán. Así, de alguna manera, los nietos son más libres.
Porque cuánta actuación de dichos antecedentes, en esos años treinta y cuarenta
y cincuenta, los nietos y nietas no saben y no sabrán de sus abuelos, cuándo no
de sus padres. Esta historia se repite, dicen que en toda Europa, desde Lisboa
hasta los Urales… por no mencionar también Siberia.
Al
final, comentan muchos que esta es la gran ventana-ventaja de no pertenecer a
las altas elites, que como casi nadie se fija en el pueblo, pero el pueblo
tiene historia, cada individuo y familia y ente social que forma y conforma el
pueblo, tiene historia… De los duques de tal y tal nombre, no mencionaré
ninguno, ya saben que no me gusta herir ni con palabras, ni levemente, pues
sabemos muchos de sus amores, pero de usted y de su abuelo, apenas sabemos casi
nada, ni siquiera usted.
Por
lo cual, la ventaja del pueblo, es que olvida su historia personal. Y, por
tanto, no llevan la carga tan grande. Aquello de aquella duquesa y un tal
pintor Goya, por ejemplo, sea real o
sea imaginario o sea hiperbólico o sea inventado. Ni siquiera usted ni yo,
sabemos los nombres de nuestros tatarabuelos en tiempos de los franceses y de
la Guerra
de Independencia, dicen que nombre mal puesto, ni de tiempos de Goya… pero también nuestros antecesores
anduvieron por aquí. Quién sabe, si un tata-tatarabuelo suyo, aunque no lo sepa
fue una semilla de un soldado francés o
alemán o italiano que por aquellos tiempos devino por aquí perdido…
¡Bueno,
hoy hay que pensar, es mi intención, algo en sus secretos personales y en los de
su sociedad y en los de su Estado…! ¡Porque un artículo de opinión, su función
es hacerle pensar sobre usted, usted
mismo y sus circunstancias! Paz y bien.
http://filosliterarte.blogspot.com.es ©
jmm caminero (25 octubre 2025 cr).
Fin artículo 5.190º:
“Cuántos secretos existen y George
Plimpton”.
E.
09 noviembre