Artículo Periodístico 4.565º: “Museos en Málaga, IL. MUPAM”.
MUPAM,
Museo del Patrimonio Municipal de Málaga, inaugurado en 2007, contiene
alrededor de cinco mil piezas, propiedad del Ayuntamiento de Málaga.
La
pieza más antigua es de 1.487, por tanto es un museo, que podríamos denominar
histórico y artístico, uniendo ambas fibras de la interpretación de la
realidad, la historia y algunas de sus vicisitudes y elementos, y, el arte y
las artes como representación de esa historia y del hombre que la habita…
Porque al final, el ser humano habita la historia y la historia habita al
hombre. En ese juego estamos surfeando sobre las olas de las décadas,
generaciones, siglos, culturas, civilizaciones, en definitiva, de las
interpretaciones del mundo, del yo, de la naturaleza, de la metafísica, de y
de… Somos un combinado de tantas cosas, formando una unidad substancial, como
nos diría, plagiando y retocando al gran maestro y viejo Aristóteles, la unidad racional substancial…
Todos
los museos que recorren un largo viaje en el tiempo, pongamos varios siglos, y,
que por tanto, combinan varias artes y artesanías y técnicas e historias, nos
muestran algo del corazón humano, algo muy profundo, algo del ser y del estar
profundo y accidental. Los accidentes conforman también al ser humano. Sin piel
los humanos nos moriríamos por las bacterias y virus y los fríos. La piel de
las cosas también es necesaria. Damos poca importancia al accidente, cuándo el
accidente, siguiendo a Aristóteles,
ya que hoy, lo estamos mencionando, el accidente está relacionado con la
esencia, y, la esencia puede tener
varios accidentes.
Pero
en esa mezcla de esencia y existencia que nos hablarían los metafísicos, de
materia y forma, de potencia y acto. Eso es lo que somos, todo eso combinado
intentando comprender y entender lo que somos. Somos un camino que vamos
haciendo y nos va haciendo. Una decisión pequeña, puede ser baladí, o,
recordamos aquella decisión pequeña que nos condicionó todo el existir y toda
la existencia. No sé, no sabemos dónde estamos, no sabemos dónde somos del
todo, miramos con una pequeña vela todo el universo… Todo esto y más, nos
muestra y demuestra un museo, éste museo del que estamos hablando. Somos de
alguna manera, lo que los museos nos dicen que somos. Pueden que los grandes
discursos tengan una lógica y una finalidad, pero vas y entras en la
gruta-cueva de un museo, sea pequeño o grande, y, te encuentras con objetos o
piezas –ahora llaman piezas-, que desentonan. Pues ese desentono es el misterio
del hombre.
Un
trozo de cerámica que forma un botijo que está medio roto de hace cinco siglos,
nos está diciendo tanto y tanto de nosotros. Podemos imaginar el corazón de una
familia, el corazón de un tiempo. De todas esas vidas anónimas que hacen y
padecen la historia, que mueven la historia, que son movidos como hilos por
otras manos. Eso es lo que somos. Millones de seres inéditos e incógnitos, que
nunca pondrán nuestro nombre en los museos, pero que hemos padecido la
historia, que hemos hecho la historia, somos y resomos porque estamos y
reestamos, somos los sujetos elípticos de la historia. Los museos muestran algo
de nosotros. Una guitarra que nadie sabe quién tocó, pero que tocó el aire del
sonido y del corazón humano…
Piezas
que son arte, pero que denominan decorativas, que no están en los primeros
ranking del valor poético-estético-económico-axiológico, ni en su época, ni
ahora, pero que nos muestran el corazón profundo de la cosa, de la rex, de lo
real, de la realidad. Eso que pudo haber estado durante generaciones en un
palacio o en una tasca, que se ha recuperado para seguir continuando otra vida,
en algo que llamamos museos, al final, colección de colección de cosas, como el
Museo y Biblioteca de Alejandría. Al
final, somos y estamos en una gran laguna-lago que denominamos Mar Mediterráneo, eso somos y en eso
estamos, en esta piscina grande que denominamos Mare Nostrum. Porque al final, no sabemos si nosotros hemos creado
este mar, o este mar nos ha creado y criado y diseñado e inventado a nosotros,
o, ambas cosas, en proporción diferente…
Pasan
las ideas, ideas como conjuntos de ideas y nos van haciendo, porque las ideas
también nos hacen, no solo el pan, ni solo la batallas. Somos una sinfonía de
cosas con ideas y conceptos y percepciones y colores y formas y... Y, eso es lo
que somos. Una sonata que intenta ser y comprender lo que es y comprender su
estar. Comprender lo que somos aquí y ahí, comprender si existe Allí y Allá. Y,
algo de todo ello nos muestra un museo, nos muestra este Museo, MUPAM.
Siento
atracción por los museos pequeños y museos medianos, me gustan los grandes
centros artísticos, pero los museos medianos y pequeños, nos dicen cosas muy
profundas de nosotros mismos, si es que somos capaces de mirar y remirar, de
parar y repararnos en los ojos de los vientos. Al final, nos vamos dando el
testigo unos hombres a otros, la historia es una gran carrera de relevos, vamos
dando el testigo a otros. Y, algo de lo que hacemos, algo de lo que somos, se
va quedando en los vientres de lo que denominamos museos, colección de
colecciones de deseos de lo humano.
Visite
usted este museo, el MUPAM, y, quizás entienda algo mejor y más de usted mismo…
Paz y bien…
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cr).
Fin artículo 4.565º:
“Museos en Málaga, IL.
MUPAM”.
E.
01 dic.