Artículo Periodístico 4.575º: “El oficio de escribir y Julio Llamazares”.
Toda persona que se dedica a un
oficio o profesión o vocación, tarde o temprano se tiene que preguntar por la
esencia y los accidentes de ese oficio. Esta es la cuestión.
No
hay escritor que no lo haga, pero cualquier persona de cualquier arte. Pero no
hablo solo del escritor y de la escritura y de dichos oficios, que son
múltiples, al final, un diseñador de campañas publicitarias, en los mensajes
que hacen son escritores, un viñetista en las palabras que expone con el dibujo
es un escritor también, cualquier persona que habla, si va buscando palabras y
frases e intenciones, también es un escritor que escribe en el aire, palabras
al aire. Hablo cuándo hablo del escritor, es un símbolo, pero hablo de los
quince o trece mil oficios que existen o existan en el mundo.
Usted,
una frase que hable del escribano, puede aplicarla a su propio oficio, y, al de
la literatura o de las letras en general. Así, usted tendrá dos miradas, le
podrá servir este artículo, tanto si hace o vende botijos, como si es
arquitecto, como si es tendero, pero además, quizás pueda entender un poco
mejor a los que escriben. Los que escriben mezclan mundos dispersos: ideas,
conceptos, imágenes, percepciones, representaciones mentales, argumentos,
recuerdos, y, mil otras cosas. Por eso, toda escritura es diferente, no hay que
esforzarse por el estilo, es como el andar, cada uno anda de una manera diversa,
y, según edad.
Yo,
supongo que estoy en la etapa cultural de la Transición, otras llaman
postnovísimos, otros neoexpresionistas… pongan ustedes el nombre que quieran,
pero en esto de la cultura, se dividen por etapas o generaciones, estaría en
ese puente-camino de los años setenta y ochenta, pongamos el nombre de la
Transición española. Es cierto, que algunos y algunas figuras y personas y
personajes como escritores han tenido éxito y nombre y han podido vivir de
ello, en mayor o menor medida, pero otros, no hemos obtenido nada más que noes
y silencios y vacíos y esperas, porque el oficio de escribir, están formados,
por aquellos que les otorgan muchos laureles, y, aquellos otros, que solo
reciben el silencio.
No
me quejo, quizás, quizás, si quizás, no lo merezcamos, y, como decía el burgués
parisino, al futuro yerno poeta, malo es competir con los coetáneos, que usted
tendrá que competir con los poetas que respiraron hace mil o dos mil años,
mucha competencia es ésta. Porque no nos engañemos usted como escritor tiene
que competir con Homero y Dante y
Shakespeare y Cervantes y Calderón y Joyce y Dostoievski y mil otros más.
Mucha competencia es, muchos panaderos intentando vender pan al mismo tiempo…
Creo
que el articulismo de opinión es un género literario, y, si alguien lee alguna
columna personal propia, sabe que de vez en cuando cito a otros columnistas,
estoy haciendo un modesto recorrido por el articulismo hispánico español, de
estos tres siglos, en cualquiera de los idiomas. Creo que ya llevo unos cientos
de nombres, cito artículos, en algunos casos producciones de sus artículos. En
fin, como la naturaleza y el momento y el azar y Dios dan a entender. Hoy, me
he encontrado, con un artículo del notable escritor y articulista Julio Llamazares, titulado: El
oficio de escribir, publicado el 23 de enero del 2001, en el Frankfurter
Allgemeine Zeitung, aunque yo he encontrado una traducción al español,
que supongo la habrá hecho el mismo autor.
Unos,
entienden que el oficio de escribir es narrar historia, otros que es contar
detalles, otros que es buscar argumentos y datos y realidades, aquellos
escriben y jamás reciben ni un dinar, ni un céntimo de euro o dólar, otros
dicen escriben al dictado de un X, individual o colectivo, otros que la
hipoteca o los hijos le pesan mucho en sus dedos o en sus labios o en su
conciencia o en su corazón, otros redactan textos sabiendo que apenas nadie los
lee, no más de una decena de ojos y almas, aquellos que son los más que
posiblemente se pierdan sus textos, y, mil otras realidades…
Personalmente
en este estadío de mi existencia, creo que me conformaría, o al menos, sería un
pilar que las Autoridades Administrativas o las Entidades privadas crearán
sistemas para que cualquier escritor, pudiese enviar sus manuscritos publicados
o no, o, y, sus pequeñas autoediciones, para que se conservasen para el futuro.
Creo que eso es un derecho para miles y miles y miles de miles que se dedican
toda la vida a escribir, y, apenas obtienen nada o casi nada.
Creo
que la sociedad le debe una justicia hacia esas personas, que se pasan toda la
vida, treinta o cincuenta años, haciendo versos o novelas o ensayos o teatro o
artículos, que quizás sean de quinta categoría. Pero creo que merecen, que esas
obras queden para el futuro, aunque solo sea para investigadores… Porque esas
personas también son escritores, aunque sean escritores fracasados o fracasados escritores… Pero nadie quiere
recoger este guante o avión de papel. Paz y bien.
http://articulosperiodisticosjmm.blogspot.com.es © jmm caminero (26-30 nov. 2024 cr).
Fin artículo 4.575º:
“El oficio de escribir y Julio
Llamazares”.
E.
01 dic.