Artículo 5.004º: “No quiero enfrentamientos en la prensa y Miguel Hernández”.
No deseo enfrentamientos en la
prensa, no deseo enfrentamientos en la sociedad, no deseo enfrentamientos en el
Parlamento Nacional, no deseo enfrentamientos en los regionales, locales…
No
deseo enfrentamientos y confrontaciones. Creo que este es un grave error. Se
puede decir, todo o casi todo, según el espíritu de la ley y el espíritu de la
moralidad mínima correcta. Pero no deseo enfrentamientos y confrontaciones
dialécticas, porque cuándo se llega a las dialécticas es fácil pasar a las
manos, y, cuándo se llega a las manos, es fácil llegar a…
Creo
que el clima de la oratoria y de la retórica y de la dialéctica se debe
suavizar, se debe suavizar por parte de todos. Creímos y creíamos muchos que la
Transición era la gran cura para los
males sociopolíticos de nuestra sociedad, país, regiones, colectivos,
individuos, pero se entreve en el horizonte las orejas del lobo con sangre en
los dientes… No busquemos la confrontación y el enfrentamiento, aprendamos del
pasado, no cometamos los errores del pasado, del siglo diecinueve, del veinte y
de historia de siglos… no copiemos errores del pasado…
Creo
que los datos y las razones y los argumentos dichos con suavidad en las
palabras y en los gestos son esenciales. También en los mítines y arengas y
también en las declaraciones en la prensa y también en todos los lugares.
Suavicemos el agua, tranquilicemos al aceite, armonicemos los corazones… no
contribuyamos a que emerjan lo más profundo: negativo y pernicioso que los
pueblos y los individuos llevan y llevamos. Llevamos una década, al menos, de
confrontaciones dialécticas y de la lengua y de las palabras y de los discursos
y de la retórica. Volvamos a la paz de las palabras y de los gestos… Se puede
decir, todo o casi todo con buenas palabras, la verdad os hará libres, la
verdad se mueve despacio y deprisa. Volvamos al sosiego de las palabras y de
los gestos…
No
me agrada tocar temas sociopolíticos, por eso soy un columnista de segunda y de
provincias, con reducida audiencia, pero creo que es mejor la miel y el azúcar
que el hierro y el vinagre y el ácido. Creo que es mejor para el presente y el
futuro inmediato. En este viaje por el articulismo que voy haciendo, citando en
concreto columnas de otros que nos precedieron, me he dado de bruces, con una
del gran poeta Miguel Hernández, que
creo que es bueno recordar, para aprender del pasado, para no repetir lo malo
del pasado, se titula Para ganar la guerra, publicada en Al
Ataque, periódico de Madrid con fecha del 16 de enero de 1937. Cierto
es que es una columna es un periodo enormemente complejo y trágico de la
historia de España, de “la incivil guerra civil” en frase talentosa de Ansón, pero también es cierto, que es
necesario, ya lo he repetido hasta la saciedad, que hagamos directorios de los
articulistas, no solo de los periodistas de este país y este terruño. Para
entrar en sus textos, y, para entender mejor el pasado, para entender mejor el
presente.
No
volvamos a cometer errores del pasado. Recordemos el cuento de la rana que se
mete en agua templada y de buen sabor y de buen color y de buen calor, pero el
recipiente se va calentando poco a poco, y, poco a poco se llega a que la rana
reviente. No dejemos que la rana social y política y del Estado y de las
ideologías y de los grupos de poder vayan calentándose poco a poco, y, al final,
terminen reventando…
Si
los expertos en ciencias sociales, historiadores incluidos, que ocupan y han
ocupado cátedras en decenas de universidades españolas, tuviesen el favor de
escribir artículos de opinión, y, no gente como yo, que apenas somos unos
opinadores sin conocimientos suficientes. Si esas personas, cientos, que han
ocupado y ocupan cátedras de ciencias sociales y humanidades, quisieran aportar
sus saberes, nos harían un gran favor, porque en una epidemia de salud y
biológica, tenemos que escuchar a los expertos médicos y biólogos. En una
problemática tan compleja como es nuestra sociedad, esperamos, nos levantamos
cada día, esperando que la sección de opinión, existan cinco o seis textos de
cinco o seis expertos en esas ramas pero no nos hablan… y, existen cientos en
nuestro panorama, algunos con sus cátedras en vigencia, otros, en sus lugares
de segunda residencia tomando el sol y mirando las piernas de los paseantes en
la arena…
Nos
levantamos cada semana, temiendo que sucederá un nuevo acontecimiento que irá
calentando más y más el agua. Algunos días, ya al amanecer tememos que va a
suceder, con tal reunión, congreso, pacto, comunicación, porque ya lo sabemos
de antemano. Tememos que habrá pasado de tal viaje y conversación y negociación
que sabemos existe, porque nos la han dicho, pero no sabemos los resultados que
habrá tenido… Tememos, estamos asustado, el pueblo está asustado, gran parte
del pueblo. No puedo hablar en nombre de los expertos, ni hablar en nombre de
las elites sociopolíticas y económicas, ni de las elites religiosas, ni de las
elites culturales, pero si puedo hablar, como un miembro mas del pueblo. Les
debo decir, que el pueblo, la mayoría del pueblo está asustado. Tanto los de un
color y los del otro o los de ningún color. El pueblo está asustado.
Por
favor, escuchen al pueblo, escuchen el clamor del pueblo, escuchen el temor del
pueblo. Escuchen este humilde artículo. Por favor… Paz y bien.
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jmm caminero (15 julio 2025 cr).
Fin artículo 5.004º:
“No quiero enfrentamientos en la
prensa y Miguel Hernández”.
E.
26 julio