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Artículo 5.008º: “La corrida de esta tarde y Eugenio Noel”.

                         Artículo 5.008º: “La corrida de esta tarde y Eugenio Noel”.

No me gusta escribir de toros, ni de futbol, ni de otros temas. Pero si uno es articulista, aunque no le paguen ni un dinar, uno tiene que rozar multitud de temas o cuestiones.

Una/uno, una/uno es ésta/éste. Creo que la realidad del toreo hispánico es muy compleja, y, supera mi inteligencia y mi sensibilidad. Es fácil ahora, en estos tiempos estar en contra de esta realidad, no me atrevo a ponerle nombre, no creo que sea juego, ni es deporte, ni es fiesta, lo que más se puede parecer a la palabra y la palabra a la realidad es la de rito, rito secular, rito semisecular, rito metafísico –donde entra la muerte y el morir, y, la posibilidad de morir y de Trascendencia del sujeto que fallece-. Por tanto, toda realidad compleja, está mezclada con parte del inconsciente colectivo de una parte del pueblo, con una realidad concreta, que es el toreo.

Si toco hoy el tema y, ni siquiera tengo tesis o perspectiva específica, es porque en este recorrido por el columnismo/articulismo que voy haciendo me he encontrado, con uno que está en contra del toreo, y, dirán ustedes enseguida: “Esta es la posición casi dominante” que existe ahora, pero no estoy muy seguro del todo, de este aserto-enunciado que usted puede pensar. Nunca han existido tantos museos a la tauromaquia como ahora, en algunas televisiones cada tarde hay una corrida, hay tratados de gran altura conceptual sobre esta cuestión, la clase intelectual como siempre está dividida, y, todavía al menos, un cuarto de la población asiste a ellas o al menos por televisión, o no está en contra.

Pero el artículo que va en contra del toreo no es de ahora, es de hace un siglo y algo… es de Eugenio Noel, Eugenio Muñoz Díaz (1885-1936) que fue novelista, ensayista, articulista, publicista, y, llevó al papel imprenta este artículo titulado: Cornúpetos y bestiarios. La corrida de esta tarde, publicado en El Liberal, Madrid 18 de agosto de 1918. Bueno, bueno sería que busque usted este artículo, un poco más largo en palabras, que lo que se lleva ahora, porque percibirá que existen distintas visiones de la realidad sociohistórica y sociocultural de nuestra sociedad y país. No está claro nunca el pasado de esta Celtiberia-Iberia no es monolítico, nunca lo ha sido, existen raíces profundas, como mares y ríos y volcanes profundos, en que no hay ideas y sistemas de ideas semejantes en todos/mayorías, todo, todo y en todo existen diversas interpretaciones.

Divide nuestro escritor, que tuvo mala suerte, algunos lo llaman bohemio, no estoy muy claro en todos los sentidos, el caso es que no tuvo mucha suerte, dicen que falleció en Barcelona, casi en estado de miseria, que el cadáver se perdió en el viaje de tren, y, al final arribaron sus huesos a Madrid –este escritor que llaman de los segundos de la generación del 98, quizás del 14, asignatura pendiente en la investigación que es recoger a cientos de escritores y de otras artes, de segunda y de quinta, de todas las generaciones culturales-.

Volvemos siempre a la situación de las artes y nuestro país y nuestra sociedad. Bueno, bueno sería que alguien de vez en cuando, se ocupase y preocupase de analizar y estudiar la situación de miles de autores y autoras, en todas las artes y saberes, que no viven de los oficios de sus vocaciones artísticas o del saber, sino de otros oficios.

Quizás, quizás ahora no se mueran de hambre y de miseria, pero sus obras acaban perdiéndose. No crean que no es gran injusticia e iniquidad, que alguien haya dedicado treinta o cincuenta o veinte años a realizar obras en algún saber o disciplina, y, como no tiene éxito, y, eso es lo normal, sabe que al cabo de un tiempo su producción está condenada a la desaparición. Creo que ya que hay sistemas de Seguridad Social y Seguridad Sanitaria para todos, no costaría a la administración que hubiese contenedores, al menos, para las obras en papel, para que quedasen para siglos posteriores… Pero no sé si solo es desidia, o es que si no queda del presente, solo lo que quieren que queda del presente, así nunca se podrá revalorizar o reevaluar el presente de ahora…

No sé, no sé cuántas familias viven del toro y del toreo, en todos sus oficios y sus posibilidades –Internet dice que en España viven 150.000 personas del toreo-. No sé, los Toros de Osborne, quedan unas decenas todavía en las carreteras, no sé, no sé cuánto turismo atraerá, ya son una especie de escultura del pueblo que se levanta frente a carreteras y vías y autovías, en pequeños montes y colinas y altozanos. No sé, no sé si es humana esta fiesta, o, si es mejor, que los que habitamos este coso o plaza de toros que es Hispania, mejor veamos la sangre de un toro en una arena amarilla, que no la veamos por las calles, como a veces, ha sucedido. No sé, si debería evolucionar esta fiesta, a la antigua de Creta o de Minos, del toreo volandero, ahora lo denominan recortadores. No lo sé… Es una realidad compleja. Los articulistas, tienen un mandato y un mandamiento y una norma, es siempre aparentar que saben, aunque sepan a medias.

No sigo esa norma, creo que si tengo algún lector, se alegrará, que en algunos temas, lo plantee, pero no resuelva la ecuación. Aquí, éste es uno de ellos. Asistía y asistí de niño a algunas corridas, ahora quizás estaría prohibida. En la plaza de las Ventas con mi familia, recuerdo ir, y, ver como muletillas se subían, por las paredes, para entrar en el coso, también he visto, maletillas tirarse al coso, para buscar su oportunidad, también, aquellos tiempos, que estas personas, los que querían jugar en la primera plana del toreo, como en la primera liga del futbol, esperaban en las puertas, iban de plaza en plaza, todas las primaveras y veranos, y, como las personas de los barrios de al lado, les llevaban bocadillos. He visto que algunos de esas personas, se hicieron mayores, he visto en la prensa, y, algunos tuvieron éxito, y compraron grande fincas, y, otros no tuvieron éxito, y, he visto-leído, como algunos de sus hijos llegaron a la alta política o a la alta literatura, he visto, un mundo en el cual plazas de toros se convirtieron en bloques de pisos, y, se hicieron otras… he visto como las plazas de toros, son ahora, realidades multiculturales, se hacen en ellas de todo.

Todavía no he visto, y, lo he propuesto muchas veces, que además de su especificidad se expongan en ellas, en paredes y pasillos, obras de arte plástico. Las plazas de toros –según Internet existen 1.700 plazas de toros en España, otros hablan de 3.500 en el mundo, fuente Mundotoro-, podrían ser museos de arte plástico actuales y salas de exposiciones, además de museos del toreo, y, que podrían ser visitadas, en esa doble dimensión y significado, en lo del toreo y en lo del arte. Serían museos permanentes de arte plástico, además de las otras funciones… Aquí dejo el guante, al final, no sé, no sé si escribo columnas periodísticas para explicar cosas o para proponer posibilidades…

https://bsky.app/profile/jmmcaminero.bsky.social        © jmm caminero (21 julio 2025 cr).

Fin artículo 5.008º: La corrida de esta tarde y Eugenio Noel”.

E. 26 julio 2025 a Galicia Digital.com. El Tambor Revista de la Gomera.es.

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