Artículo 5.057º: “Se necesita paz y sosiego interior para escribir un artículo”.
Todo el que se dedica a escribir
y pensar y sentir artículos de opinión, les paguen con unidad monetaria o no,
tiene teorías e hipótesis de cómo se realiza o debe realizarse ese acto…
Pero de todas las que he leído o
he pensado o he oído creo que la más acertada, es que creo que un texto escrito
–aplicable creo a cualquier otro arte o actividad cultural-, surge del silencio
y del sosiego interior. Unos, indican que un artículo se puede escribir en
media hora, otros indican que hay que estar toda la mañana, otros como saben
que tienen que entregarlo, pongamos el caso el viernes, pues están tres o
cuatro días antes preocupados buscando tema, los que tienen que publicar dos o
tres a la semana, en un medio o en dos o en tres, se pasan, ellos y ellas
indican buscando el tema en cada cosa que hacen, ya inconsciente, cuándo van a
comprar al mercado, por la calle, cuándo leen, en las conversaciones diarias y
rutinarias, acercándose a otros columnistas, etc.
Pero yo creo, que además de las
razones anteriores, una columna periodística de opinión, se redacta, no sólo
cuando se tiene un tema, sino especialmente, cuándo se produce en el
individuo/a que va a realizar ese acto, se produce una armonía entre el
inconsciente, el semiconsciente y el consciente… cuándo existe no solo un
equilibrio o ponderación entre la retórica y oratoria de las palabras y el
contenido-significado, sino además de ello, cuándo existe equilibrio entre la
irracionalidad y la racionalidad del sujeto que construye ese edificio de palabras,
ideas, imágenes, conceptos, metáforas…
Cuando se mezcla de forma
correcta el mundo interior de la irracionalidad humana, en ese caso individual,
pero también toma mucho de lo colectivo y sociedad –es decir, imaginación,
pasiones, deseos, pulsiones, emociones, libidos, instintos, sentimientos…-, y,
la racionalidad humana –inteligencia, memoria, voluntad, libertad,
conocimientos…-. Cuándo se produce ese martillo y yunque en formas
proporcionadas, entonces, puede crearse un pequeño milagro, de un texto de
ochocientas palabras, que toca algo del corazón del que lo hace, algo del
corazón del que recibe esas palomas de palabras, que vienen de muy dentro del
ser humano, no solo individual y colectivo…
Pueden tener errores, porque el
mundo humano es inmenso, no diré infinito, pero si ilimitado, y, la Naturaleza
es inmensa, no me atrevo a decir ilimitada, y, de la Metafísica-Dios, exista o
no exista, es Infinito, en este caso es infinito. Es diríamos en un texto
escrito –puede ser otro arte y otro saber-, en un texto escrito se produce el
maridaje e hibridación y sinergía entre esos tres niveles o mundos o realidades
antedichos o dimensiones o estructuras o variables…
Dirá usted, con razón porque en
este artículo estoy dedicándolo a este tema. Pues es algo semejante a esos
reportajes que existen a cientos y miles y nos explican como se hace un botijo,
o una televisión o un avión, pocas veces, nos explican cómo se hace la
política, cómo se toman las grandes decisiones políticas, cómo funcionan los
teléfonos, porqué se toma una decisión y no otra: porque existen determinados
fines, porque el que legisla y regenta y gestiona una sociedad, sabe datos que
usted y yo no sabemos, y, que nunca terminaremos de saber, por mil razones,
porque quizás esa mañana ha tenido una mala noche, un mal sueño, una mala
mirada interior, le ha arrastrado de lo profundo de su ser, algún volcán con
lava de recuerdos de acciones pasadas no buenas del todo…
Le estoy explicando, a usted,
también a los autores de columnas periodísticas de opinión, que este género,
que algunos denominan subgénero periodístico-literario es algo más, es mucho
más de lo que pensamos y sentimos y decimos. Es un género humilde y modesto, al
final, qué se puede expresar en ochocientas palabras, de los millones de relaciones
de palabras que pueden existir, de millones de interrelaciones de las
cosas-entes reales que pueden existir, de los millones de sueños que los
humanos pueden tener… Solo indicamos una pequeña cosa, una gota de realidad,
una gota de trozos de realidad, eso es lo que expresamos, en toda la vida,
aunque como algunos, Umbral, Ruano, Cunqueiro,
Campmany, A. Sánchez y otros cientos, hayan redactado en toda su vida
quince o veinte mil columnas. Pues veinte mil es una gota de agua de toda la
realidad interior del hombre, de toda la realidad exterior… Otros alrededor de
diez mil: Pemán, Montalbán, seis mil Plà,
etc.
Pero al explicarle este fenómeno
tan complejo y tan simple de construir un artículo de opinión, quizás, quizás
usted entienda y comprenda que es una realidad arbórea con muchas raíces,
muchas ramas, muchas flores, muchas hojas, muchos frutos… Cuándo usted lea un
artículo de opinión, debe saber que aspira a ser un gran poema en prosa, aspira
a que perdure cien o mil años, aspira a llegar a su corazón, lanzar una
flecha-luz a su alma más profunda, y, produzca un destello, que usted sea
consciente, y, se diga a sí mismo, no era consciente de este afecto o de esta
idea.
Eso es un artículo, hecho desde
el sosiego, buscar el corazón más profundo de trocitos de realidad. De usted,
si de usted. Sea usted la Autoridad Máxima Política o sea usted un mendigo que
una vez estuvo situado en la clase media, pero las desgracias de la vida, le ha
dejado tumbado y sentado en una calle al lado de una iglesia esperando la moneda
de quién la atraviesa. Paz y bien.
https://museovirtualcuadernosdelamancha.wordpress.com © jmm caminero (18 agosto 2025 cr).
Fin
artículo 5.057º: “Se necesita paz y sosiego interior para escribir un artículo”.
E.
24 agosto