Artículo 5.019º: “Autobiografía y autovitagrafía y Valle Inclán”.
Todo ser humano, no solo
escritores y artistas, se hacen, surge desde dentro un recuerdo de su vida.
Creo que es una de las condiciones humanas, todo el mundo se evalúa y examina.
Los escritores, pensadores,
artistas y demás hombres y mujeres del saber, también los cineastas y los
científicos sociales, y, supongo que los físicos teóricos y los matemáticos.
Todos los que escriben o hacen imágenes, se plantean su biografía, vitagrafía,
autobiografía, autovitagrafía. Pero también todo hijo de vecino y de vecina, sea
cual sea o haya sido su oficio, profesión, vocación, azar, suerte, estado
social, estado cultural, estado económico, estado ideológico, estado político…
Todos y todas –ahora que dicen que van a quita del Congreso de los Diputados,
el nombre de Diputados, por eso de la igualdad, mejor sería poner Diputados y
Diputadas, pero no quitarlo, porque es un término que lleva muchas generaciones
con nosotros, de todas formas, de la Constitución no pueden borrarlo sin
una reforma Constitucional-. .
Todos los humanos se hacen esta
pregunta, todos hablan de sí mismos a otras personas, cierto que no todo solo
en parte. Los escritores o pensadores o intelectuales o artistas en todos sus
géneros y oficios, hacen lo mismo. Un fotógrafo o un cineasta inserta escenas
de sus recuerdos en su producción. Más un escritor. Existe el género de los
diarios, de las memorias, de las biografías, de las autobiografías y otros
semejantes. Incluso en los artículos de opinión, siempre hay algo personal.
Incluso este escribano que tan
reacio es a contar algo de él, porque nunca sabe hasta dónde llega la memoria y
hasta dónde la invención del recuerdo. Hasta este polígrafo inserta algo en los
artículos, por eso del ethos, que los tratadistas de este género, dicen que
algo del recuerdo de cada uno, insertándolo en el bocadillo de la columna es
bueno. Umbral diría, que los hombres
y mujeres se acercan a los escritos-artículos no para oír teorías y conceptos,
sino algo de la vida y sangre y carne de otro ser humano, del escribiente, que
es semejante a la suya. Que es mejor decir, ayer me dejó colgado la novia con
el deseo en la punta del lápiz, que no indicar que la concepción del deseo
lacaniano más el existencialista es una invención que carece de mucha realidad…
Me indican los sabios, que Valle Inclán, no redactó muchos
artículos o crónicas o comentaros o columnas periodísticas, dicen los sabios
que unas quinientas –aprovecho que se haga, si no se ha construido todavía una
tesis doctoral o libro que recoja e indexe y estudie el periodismo de Valle Inclán, si es que no se ha
hecho-. Y, aprovecho que si Valle Inclán,
hubiese escrito más artículos, quizás habría vivido mejor económicamente.
Cosa que otros escritores, antes
que él y después de él aprendieron. Tal es así, que existen dos dogmas en esto
de la poligrafía, uno, que para triunfar hay que ir a Madrid –dudo que todos
los perros estén atados con longanizas culturales, los Cafés-Tertulias durante
un siglo estuvieron llenos de escritores, la mayoría, se han olvidado por
desgracia-, segundo, que todo escritor o escritora que quiera triunfar, tiene
que tener un periódico que le apoye –creo que este aserto es verdadero, pero
hay menos periódicos que escritores y escritoras…, esta es la realidad-.
Bueno, hemos dicho, necesitamos
saber, si es que no se sabe, cuántos artículos o piezas periodísticas,
incluyendo entrevistas, hizo Valle
Inclán, Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) poeta, novelista,
dramaturgo de la generación de 1898. Una de las grandes voces y lenguas y
pensadores de nuestro terruño ibérico. Uno de los grandes. Uno, que ya que ha
pasado un siglo, suponemos que seguirá estando al lado de Lope de Vega, Cervantes, Calderón, Tirso de Molina, Bécquer, etc.
Porque aunque usted no lo crea,
lo que se está dilucidando en estos momentos, no son sólo las últimas voces, de
la generación del dos mil, sino quienes de hace un siglo, de la generación del
noventa y ocho, del catorce, del veintisiete se les va a equiparar a los
grandes de la literatura y del pensamiento hispánico. Esta es la gran lucha. Valle Inclán, parece que si quedará.
Creemos que sí. Siempre que te miras en el espejo, nadie está totalmente
contento consigo mismo en todos sus aspectos. Un escritor o escritora es un
enorme espejo en el que nos miramos. Nos vemos reflejados en ellos, y, no nos
gusta todo lo que sentimos, percibimos, vemos, conceptualizamos. Esta es la
realidad. Esta es la realidad…
Hoy, en este saborear algo del
articulismo de opinión y literario del pasado y del presente, que voy haciendo.
Esta cata me he encontrado con un artículo del maestro genial Valle Inclán, titulado: Autobiografía,
publicado en Alma Española, el día 27 de diciembre de 1903. Recordar
artículos del pasado, es encontrarte con publicaciones o periódicos o revistas,
que supongo que a la mayoría no sabemos, ni que existieron. Al volver al pasado
nos encontramos también con este dato y hecho…
¿Qué es lo que nos cuenta, en
estas decenas de líneas, qué lo que nos cuenta Valle Inclán es verdad y que es imaginario y qué es mentira…? ¡Este
es el misterio de la literatura, por eso leemos libros de ciencias sociales, y,
también libros de artes y obras de artes, y libros de literatura, para intentar
combinar ambas dimensiones, y, al mezclarlas conocer mejor, conocernos mejor a
nosotros mismos…! ¡Por eso, leemos artículos de opinión…! ¡En esto estamos… me
comprende estimado lector y lectora…!
https://www.youtube.com/channel/UCP1qKD3iC1dhkOschAftOAQ © jmm caminero (23 julio 2025 cr).
Fin
artículo 5.019º: “Autobiografía y autovitagrafía y Valle Inclán”.
E.
03 agosto