Artículo 4.936º: “Respirando en Teruel y, II”.
Dicen los pintores que según
empieces el cuadro así terminará, o influirá enormemente, y, siempre llega el
problema de cuándo terminas la pintura. Cuándo Teruel.
Cuándo
terminamos de reescribir estas palabras de este texto, de este artilugio
cultural que los humanos han inventado o descubierto que denominamos artículo
de opinión. Es un instrumento que los seres humanos hemos descubierto, que nos
permite la industria y sociedad humana, que alguien, puede opinar sobre
cualquier tema. Porque creemos que así, alguien nos está ofreciendo una pequeña
visión, nueva o diferente en algunos matices, de alguna cuestión o tema o cosa
o ciudad como en este momento…
Es
necesario saber lo anterior, para entender la paella o el cocido que a usted le
está ofreciendo este escribano, no es un trabajo académico, no es un trabajo
ensayístico, no es un trabajo filosófico, no es un trabajo poético… es todo
eso, y, más cosas, bajo la mirada, se supone verídica y algo verdadera de unos
ojos. No escribo para tener audiencia, como muchos hacen, cada uno con su pan
se lo coma, escribo porque observo y porque pienso, y, porque busco pequeñas
realidades, busco verdades, verdades verídicas y verídicas verdades, pequeñas
esquirlas que nos enseñen algo de nosotros mismos y en nosotros mismos. Somos
humanos, llevamos milenios descifrándonos. Quizás, este siglo, que será el
siglo del cerebro, que descubrirán que es esa bola ovoide que tenemos encima de
los hombros, entonces se descifrarán miles de incógnitas humanas que
arrastramos, entre otras, descubrir porque nos atraen los pequeños rincones de
tantos lugares. Aunque este escribiente no llegará a final de este siglo…
La Catedral de
Teruel, mezcla
de estilos como todas las catedrales de esta Península, con un artesonado único
en esta Asia o Eurasia de la que formamos parte, de este planeta que sentimos.
Quizás, cuando dentro de varios siglos, una comunidad humana acompañada de
Cyborgs habiten algunos lugares de la Luna, alguien pueda visitarla y recordar
este Teruel. Porque le llevará al
pasado. Lo que somos siempre es la selección de cientos de realidades del
pasado. Todo ser que vive deja algo, aunque no sepamos su origen, el ser individual
más humilde y modesto como aquel que haya tenido mucho poder en sus manos… No
hay edificio mudéjar aragonés, sin cerámica. Esos colores que brillan.
Es,
a veces, los espejos de la tierra que se lanzan al aire, es cómo que los
humanos le dicen al sol, tú también brillas pero nosotros también lo hacemos
con una materia humilde, barro cocido con esmaltes, y, nosotros los humanos
lanzamos rayos al cosmos… Una variedad del mito de Sísifo o Prometeo grecorromano, no otras interpretaciones de esta
mitología que después los humanos han hecho… Estoy con Freud, que las
mitologías nos enseñan mucho del alma y corazón y carne más profunda de los
humanos. A veces, hay que visitar las ciudades interpretando sus mitologías,
antiguas o nuevas, para entender algo más, para descifrar con el arado de las
palabras algo de lo que somos.
El modernismo fue un estilo que atravesó toda
la península, algunas regiones quieren apropiárselo como únicos, pero hasta
Brasil llegó. Entre tantas cosas que hacemos los humanos es intentar pensar que
tenemos que disponer de un estilo artístico para así disponer de algo que los
demás no tienen. El modernismo fue un estilo artístico que se extendió por toda
Europa, y algo de América, hasta dónde conocen mis conocimientos y mis
recuerdos. No hay ciudad, de cierto tamaño, que no tenga algún edificio
modernista de la costa o de la meseta. También en Teruel, esa mezcla de finales del diecinueve, para diferenciarse de
lo anterior…
Es
como ahora el estilo de vanguardia, lo denomino así, donde están insertos
docenas de subestilos, pues ha ido atravesando todos los lugares… esas paredes
de cemento que se retuercen o son verticales. Eso somos, somos una mezcla de
estilos, porque en definitiva, somos una combinación de ideas. Necesitamos
encontrar nuevas ideas, nuevos sistemas de ideas para interpretarnos… para
encontrarnos de forma más real y más profunda… todo nuevo estilo intenta
olvidar algo del pasado para crear algo nuevo. Es la constante recreación y
creación o criación o recreación de nosotros mismos. Al menos intentarlo.
Mirar
desde arriba y desde abajo La Escalinata
de Teruel o Escalinata de la Estación, quizás descansando, quizás
degustando un minibocadillo de jamón. Quizás, andando y sentándose y
descansando. Quizás ese sea el viaje más profundo, solo y en soledad o
acompañado de la pareja, acompañado de amistades, acompañado de descendientes o
ascendientes. Todo y en todo somos y estamos. Quizás, eso sea. Somos un pequeño
viaje, vivimos y existimos unas decenas de años. Quizás alguno que lea estas
palabras, quizás alguno llegue a noventa o cien años. Quizás, alguno, un poco
más, la mayoría quizás un poco menos.
Pero
en este tiempo, miles de días, cientos de semanas habremos estado en este
mundo, con nuestras penas y nuestras alegrías. Viajamos para descansar,
viajamos también para apaciguar nuestras penas, nuestros recuerdos que nos han
dolido, para intentar continuar viviendo y existiendo. Un pequeño viaje de dos
o tres días, a esta ciudad, por unos momentos, diversos momentos te olvidas de la
realidad siempre coetánea, de las obligaciones, y, de algún modo de peso de lo
cotidiano. Por eso viajamos. Como alguien puede pensar, intentamos relacionar y
conexionar neuronas de otro modo…
El
cristianismo indica que el ser humano es amor y amar, que el Buen Dios es amor
y amar. Aunque todos los días en los telediarios percibamos escenas de alguna
de las cincuenta conflictos en activo que sitúan y existen en este pequeño
planeta de esta galaxia. El ser humano desea y anhela amor y amar, y, para/por eso
necesitamos visitar el edificio, iglesia, monumento al amor, a Los Amantes de Teruel. Amantes y
amadores que su amor y su amar no fue posible. Cientos, miles, decenas de miles
de amantes/amores no se habrán podido amar a lo largo de la historia e Historia.
Aquí y allí. Pero aquí está el símbolo y el signo y la realidad. Aquí, se quedó
la historia. Es una realidad que continúa. Lo dije en el artículo anterior. No
crean que todavía no sucede esta realidad. Que todavía sucede. Todavía hay
dificultades al amor y al amar.
Y,
la historia que enseña y muestra demasiado de nosotros mismos, si es que
queremos recordarla y aprenderla. Supongo que volverá a suceder, que en estos
momentos, quién sabe dos jóvenes, perdidos en alguna aldea o pueblo o barrio de
ciudad, quizás por una causa u por otra, se le está poniendo trabas a su amor,
amor decente, amor legal, amor real… Amor que durará mientras que dure, meses o
años o décadas. Quién sabe… Decían, en la calle, ¡qué amor y que amar no ha
tenido dificultades! Quizás, esta sea una realidad existencial, existenciario
diría el maestro Heidegger, que está
esta experiencia y vivencia más presente de lo que pensamos y deseamos y
queremos. Siempre hay alguna razón: alguna real o supuesto motivo o causa. Para
qué decirles a ustedes cuántos… usted, tiene que visitar y estar y ser de
alguna manera en El Mausoleo de los
Amantes. ¡Y, comprender y entender y razonar y sentir y percibir…!
Usted
que como todo ser humano, desea amar y desea ser amado. Diríamos que es la
realidad humana. Unos dicen que por la estructura biológica que disponemos,
otros por tener una especial psique o mente, otros, por todo lo anterior, y,
por tener alma-espíritu inmortal. El ser humano aspira al amor y al Amor y al
amar y al Amar –en el fondo todas las metafísicas, el tema de Dios, no entro
aquí si existe o no existe, también es una cuestión de Amor-Amar…-.
Debemos
terminar este viaje, pero paseando y andando, mirando y mirándose. El viaje es
mirarse en un muro, un muro refleja algo de nosotros, de cada uno. Es el
misterio, que algo sólido y no reflectante nos cuenta algo de nosotros. En ese
andar, porque el viaje es andar por calles, siempre con prudencia y a horas de
prudencia, acompañado de uno mismo, acompañado de la media naranja, acompañado
de los descendientes/ascendientes, acompañado de amistades, mirando desde abajo
desde las cuatro ruedas como se queda arriba la ciudad. Pues algo hay que
indicar de los alimentos: morcillas y longanizas de estas tierras, del jamón de
estas tierras, del cordero asado de esta tierra, de la trufa de esta tierra, de
los “suspiros de amante” de esta tierra, de las tortas del alma de esta tierra,
de los cascabelitos de esta tierra, de… y de… y de…
Paz
y bien…
http://filosliterarte.blogspot.com.es © jmm caminero (03 mayo 2025 cr).
Fin artículo 4.936º:
“Respirando en Teruel y, II”.
E.
22 junio